El ponente que no estaba ahí

Hace unos meses mientras trabajaba con el intérprete de la moto en un congreso sobre el futuro de la economía en diversos sectores nos tocó interpretar una mesa redonda en la que el director de una conocida cadena hotelera anunciaba que ahora sus instalaciones contaban con una nueva tecnología: el holograma.

Si uno se crió en los ochenta recuerda las series y películas que hablaban del papel que iban a jugar los hologramas en nuestro día a día. Antes de las Monster High y de Hannah Montana, las niñas de los ochenta veían a Jem y los Hologram. Todos nos acordamos del holograma de la princesa Leia pidiendo ayuda.

Eres mi última esperanza, Obi Wan Kenobi

Eres mi última esperanza, Obi Wan Kenobi

 

Pero luego la moda de los hologramas desapareció de las pantallas, era una de esas cosas como los patinetes que volaban en Regreso al Futuro con la que habíamos soñado pero que no tenía pinta de hacer acto de presencia en la realidad.

 

Los coches no vuelan pero las gafas horteras  sí se venden en las tiendas

Los coches no vuelan pero las gafas horteras
sí se venden en las tiendas

 

De repente, empezaron a volver de la mano de las películas de super héroes o de personas atrapadas en el solitario aislamiento irónico de la sociedad de la comunicación.

Chaval, tú no eres Obi Wan

Chaval, tú no eres Obi Wan

 

Por eso, cuando escuché que un hotel en Madrid iba a empezar a ofrecer la tecnología de los hologramas para conferencias internacionales me encontré dividida entre la friki que llevo dentro y la persona que ha vivido el chasco de los 80 y que aún espera que los patinetes que vuelan se vendan en navidad.

Al salir se lo comenté al intérprete de la moto: ¿crees que esto pasará? ¿Vamos a interpretar hologramas? ¿Nos convertirán en hologramas a nosotros? (la respuesta a esta última es bastante fácil de adivinar).

Si habéis seguido las noticias hoy sabréis que la respuesta a la primera pregunta ya sabemos que es afirmativa y entonces llegó Hugh Jackman.

Hoy se ha presentado la película Chappie del director Neill Blomkamp en Madrid en ese hotel, con presencia del actor Hugh Jackman y el director en versión holograma. Los comentarios en Twitter y en varios blogs de los afortunados que han podido asistir en directo son muy interesantes. Todos están de acuerdo en que ha salido muy bien, que ha sido como si les hubieran tenido en sala porque el discurso se oía con nitidez y respondían preguntas.

¿Cuál es la diferencia entre esto y las vídeo conferencias que se incluyen muchas veces en los congresos? Pues en teoría parecen pocas pero vamos a mirarlo en detalle.

Hace unos años, el cantante Bono tenía que dar una charla en TED pero por compromisos previos no podía desplazarse, se utilizó una pantalla para proyectar lo que se dijo que era su holograma, aunque en realidad era una videoconferencia con buena calidad de audio. El propio cantante bromeó sobre esto al inicio de su discurso asegurando que de cintura para arriba estaba en TED y de cintura para abajo estaba en otro congreso.

 

No siento las piernas

No siento las piernas

 

La diferencia entre ese primer intento y lo que ha tenido lugar hoy es que no es un vídeo pregrabado, en el que la conversación solo puede ser unidireccional en la mayor parte de las ocasiones o un vídeo en streaming con los problemas de calidad de audio que suele plantear. Esta vez, se podía ver y escuchar a los ponentes como si estuvieran allí, se les podían plantear preguntas y ellos sabían lo que estaba pasando en sala.

 

Foto de nochedecine.com

Foto de nochedecine.com

 

¿Qué supone esto para los intérpretes?

– En primer lugar es un tipo de interpretación remota que reduce muchos de los inconvenientes de las tecnologías que se están empleando en esta técnica hasta ahora. Mejora la recepción del audio y puedes interpretar en sala desde la cabina o en modo consecutivo como con cualquier otro ponente de carne y hueso.

– El hecho de que la interpretación no se hace desde casa (PC, tablet o móvil) supone que las tarifas que se aplican son las estándar. Puede no parecer importante, pero es una de las luchas en el campo de la interpretación remota.

– Abre la puerta a muchas opciones que habían ido desapareciendo del mercado tras la crisis por el tema de costes. Antes era bastante común que vinieran actores y directores a presentar las películas a Madrid. Se preparaban grandes preestrenos en la Gran vía y los periodistas se encargaban de entrevistar a las estrellas durante horas. Mucho de eso se perdió por el coste que supone desplazar a los actores constantemente con cada largometraje que se estrena. Muchas franquicias realizan una rueda de prensa en Londres y si la prensa española quiere entrevistar a los actores, pueden viajar y organizarse en Londinium con intérpretes locales si no dominan bien la lengua de Shakespeare.

¿Es algo que vayamos a ver en todas partes en breve? No hay forma de predecir el futuro, por lo pronto acaba de pasar de promesa a realidad y los próximos meses podremos ver si la tecnología es interesante para los organizadores de eventos o demasiado cara para resultar rentable en todos los casos.

¿Qué perdemos si se instaura el holograma como un elemento más de nuestro trabajo? La posibilidad de entrar en contacto con algunos ponentes. Aunque hay casos en los que jamás logras hablar con el ponente de carne y hueso, pero siempre está bien tener la opción de plantear dudas o de conocer gente a la que admiras. Sin embargo, no veo que esto sea un problema muy serio, al menos desde la barrera (todo hay que experimentarlo en primera persona antes de opinar).

 

Luke, esta puede ser mi única oportunidad de interpretar a Hugh

Luke, esta puede ser mi única oportunidad de interpretar a Hugh Jackman

 

Si queréis leer más sobre la presentación de Chappie en Madrid os recomiendo pinchar en este enlace

Una pena que anoche se diera a conocer la noticia de la muerte de Leonard Nimoy, nos queda mucho futuro por explorar: larga vida y prosperidad.

Una gala de máscaras

Entre enero y febrero la industria del cine internacional reparte premios sin descanso. Todos conocemos los Oscar, porque el muchacho calvo, dorado y con una espada que le cubre las joyas de la corona, es todo menos tímido y hace mucho ruído. Sin embargo, no es el único premio, ni la única gala que se puede disfrutar si a uno le gusta el cine, le flipan las alfombras rojas con sus flashes y esos posados anatómicamente complejos y es un estudioso del uso del lenguaje y los suspiros en los discursos de agradecimiento.

Lo reconozco, hay algo que me engancha en esos discursos que deberían ser breves pero que casi nunca lo son. Los hay de muchos tipos y todos plantean distintas dificultades a los intérpretes:

– Los que quieren ser breves porque saben que es lo que deben hacer y son gente cumplidora.

(Van al grano y lo suyo es no perder detalle ya que han hecho el esfuerzo).

– Los que no pueden controlar los nervios y aunque prepararon un discurso bueno, acaban llorando y gritando nombres sin orden ni concierto.

(Los nombres son el mal en estos casos pero si balbucean ya es para nota saber a quién han mencionado).

 

Oscar-crying

 

– Los hay divertidos, originales y a toda velocidad como el de Jared Leto en los Independent Spirits Awards en los que le dio las gracias literalmente a todos y todo lo que existe en la faz de la Tierra. Agradeció a todas las mujeres con las que había estado, con las que esperaba estar y también a aquellas que aseguraban haber estado con él, además de a los burritos caseros y la mantequilla vegana.

(Aquí no tengo palabras, se las quedó todas Jared).

 

¿Se me ha olvidado alguien?

¿Se me ha olvidado alguien?

 

– Los que pasan de todo, porque acaban de ganar y es su momento de gloria. Aquí el mejor ejemplo es Meryl Streep en cualquiera de las galas en las que la premiaron por ser una dama de hierro pero quizás la mejor tuvo lugar en Londres, cuando al subir a por su galardón se dejó un zapatito en los escalones y tuvo que acudir Mister Darcy en su ayuda.

 

Se te ha caído algo

Se te ha caído algo

 

Es lo bueno que tienen los premios de la academia británica del cine, los BAFTA, que tienen a Colin Firth para solucionar entuertos. Por supuesto, ¿cómo arranca una su discurso después de algo así?

 

Con estilo

Con estilo

 

El pasado domingo se entregaron los BAFTA 2015 y, por primera vez, se retransmitió la gala en España en el canal TCM. Es una gala curiosa, no sé si alguna vez la habéis visto pero dura dos horas exactas, ni un minuto más ni uno menos. Parece casi imposible pero tiene truco. La gala no se emite en riguroso directo y BAFTA lo explica muy bien en su web. Arranca hora y media antes y aprovechan ese tiempo para preparar un montaje que es lo que luego se emite, eligiendo solo algunos de los premios que se verán en televisión y haciendo un resumen rápido del resto que se puede ver tras la entrega del último BAFTA.

 

 

Film 2015 poster (1)

 

El premio que se llevan a casa los afortunados galardonados no es un cabezón como en los Goya o un oso como en la Berlinale, es una máscara, que en opinión de Patricia Arquette, se parece a la de Mordred en la película Excalibur.

Algo de razón no le falta

Algo de razón no le falta

 

Es una gala con menos actuaciones y “espectáculo” que en Hollywood pero cuenta a su favor con un horario más compatible con tener que levantarse el lunes para ir a trabajar, dado que empieza a las diez y no supera ese límite de dos horas.

 

Además de contar con esta maravilla de carteles

Además de contar con esta maravilla de carteles

 

¿Cómo es interpretar la gala de los BAFTA? Pues es una experiencia única y muy interesante. Te toca estudiar como en cualquier trabajo pero si te gusta el cine, ese estudio es un placer. Lo bueno es que los Globos de Oro ya se han entregado y puedes analizar los discursos de agradecimiento de los ganadores, dado que muchos pueden repetir al otro lado del charco.

Pero si la gala ya ha empezado antes de la emisión, ¿no sabes quién gana? Antes de las redes sociales no se sabía, BAFTA se encargaba de mantener el secreto hasta que empezaba el programa pero con Twitter las cosas se han complicado tanto que la organización de los premios ha reconocido que es absurdo luchar contra la marea y ellos mismo publican en Twitter los ganadores. Si uno es espectador puede optar por no mirar y dejarse sorprender, si uno es el intérprete puede consultar los ganadores para ir dejando las fichas de películas a mano antes de que arranque la emisión. Una vez empieza el programa ya no tienes tiempo para mirar redes sociales, el show empieza y no puedes despistarte.

 

bafta end

 

En el fondo lo que más nos gusta de estos eventos es el poder ver a los actores, a los que admiramos y a los que no, escuchar los discursos y, en el caso de los BAFTA, disfrutar del magnífico monólogo con el que Stephen Fry abre la ceremonia desde hace 10 años. El mismo presentador durante una década y aún así su discurso de apertura nunca decepciona.

 

Fry

 

Ahora pasemos a la gala. Además de dos intérpretes, uno para las voces masculinas y una para las chicas, hay periodistas especializados en el séptimo arte que comentan los premios y las nominaciones. Este año Juan Zavala y María Guerra nos dejaron con la boca abierta con todo lo que saben de cine, impresionante. Lo que pasa cuando el presentador es Stephen es que el compañero trabaja mucho más, porque las voces masculinas son su territorio. Menos mal que los premios suelen anunciarlos muchas veces parejas de actor y actriz.

 

Uno de los Juegos del hambre para cada uno

Uno de los Juegos del hambre para cada uno

 

Tanto si ya sabemos o no quiénes son los premiados, el trabajo del intérprete en televisión siempre viene marcado por un factor clave: la velocidad. No creo que nadie se sorprendiese cuando Patricia Arquette ganó el BAFTA, era lo que se esperaba, pero el discurso no lo tuitean, por lo que te enfrentas al mismo como a cualquier interpretación simultánea, con notas en post-it y ganas de hacerlo bien.

¿Es divertido? Mucho, sobre todo cuando ya ha terminado y ha salido todo bien. Tienes que estar muy concentrado durante la gala pero el ambiente en este tipo de proyectos es muy positivo. Además todo el esfuerzo vale la pena cuando te toca interpretar a Jualianne Moore, enfundada en un vestido rojo de Tom Ford en el que no queda espacio libre ni para llevar las llaves de casa, decir: “tengo hambre”.

¿Repetiría? Sin lugar a dudas, siempre que tenga la oportunidad. Me encanta el cine y este tipo de ceremonias y seguiré viéndolas sea o no la que las interprete.

Por si alguien se ha quedado con ganas de interpretar un discurso de agradecimiento o si simplemente se muere por saber qué hizo Meryl después del rescate de su zapato, os dejo un vídeo en inglés de los BAFTA de 2012, mientras esperamos que llegue 2016 con más premios.

 

Intérpretes en el cine: Lilting

En el 2012 escribí una entrada sobre los traductores e intérpretes que aparecen en las películas. Me propuse entonces tomar nota de los intérpretes que viera en la gran pantalla pero me temo que en los últimos años he dejado un poco de lado esa idea. Sin embargo, no hace mucho vi una película británica, que se estrenó en un festival de cine y que se llama Lilting, del director Hong Khaou.

Este largometraje trata sobre diversos temas, sobre todo la perdida de un ser querido y el periodo de duelo. La gracia radica en que la persona que ha fallecido deja desconsolados a su novio y a su madre china-camboyana que vive en una residencia en Inglaterra.

 

Lilting (2014)

 

No soy fan de los dramas, me gustan más las películas llenas de elfos y dragones, pero en este caso me ha gustado por el uso del lenguaje como un personaje más. La madre del fallecido habla seis idiomas pero no sabe inglés. A pesar de llevar años viviendo en el Reino Unido no entiende nada y ahora que ha muerto su hijo, se enfrenta a años de silencio en una residencia para mayores donde todos son muy amables pero hablan un idioma que no comprende. Aún así, ha encontrado un novio de buen ver al que tampoco entiende pero que le regala flores y le da besitos.

Por otra parte, tenemos al novio destrozado por la muerte que intenta hacer lo correcto. Él es el que se da cuenta de que lo mejor que puede hacer por ella es darle el poder de comunicarse. Contacta con una chica que habla mandarín y le pide que ayude a los enamorados de la residencia.

Ella va a ser la intérprete en este cortejo a tres, pero desde que entra en escena explica que no es una profesional, solo una persona que habla idiomas. Esto queda claro cuando van pasando las “citas”.

Antes de seguir, dos cosas:

– La película no usa el término intérprete, la chica es la traductora y traduce. A veces esta batalla parece imposible.

– La cara de felicidad de la madre cuando llega la “traductora” a la residencia y se da cuenta de que alguien la entiende hace que uno aprecie aún más esta profesión.

La película se ha rodado en los dos idiomas, usa subtítulos para que sepamos lo que dice la madre y los elimina cuando la intérprete está en escena, dado que sería redundante leer lo que dice la mujer y luego escuchar la misma información dicha por la chica. Sin embargo, en varias ocasiones el novio del hijo y el novio de la mujer dicen cosas y antes de terminar la frase añaden: “pero esto no lo traduzcas”. Ahí sí que nos subtitulan todo, para que podamos leer cómo modifica ella la información en base a lo que han dicho y a lo que quieren omitir.

 

Esta cita es todo menos íntima

Esta cita es todo menos íntima

 

Antes comentaba que ella no era profesional y que se notaba, esto es así en la escena en la que el casanova de la residencia aprovecha la presencia de la intérprete para invitar a su amada a una cena:

– Dile que soy un gran cocinero, haré lasaña.

– Le he dicho que es un gran cocinero, que hará comida china.

– ¿Comida china? Solo sé hacer lasaña.

A veces podemos tener la tentación de querer adornar o cambiar detalles del discurso porque conocemos la cultura que va asociada al idioma y pensamos que nuestra opción es mejor, pero es un riesgo jugar esa carta. La intérpretación no debería ser creativa de esa manera, no debemos añadir o modificar la información, no es nuestro trabajo y hacerlo puede ocasionar problemas.

 

Entre nominados está la intérprete

Decidí dejar de dar clases el verano pasado después de casi ocho años y ahora que ya estamos en plena época de premios de cine es cuando más lo echo de menos.

Todos los años aprovechaba la conocida como Award Season en inglés para llevar vídeos a clase con discursos de agradecimiento de lo más pintorescos y creo que aún existe el grupo de antiguos alumnos afectados por tener que interpretar el discurso de inicio de los Oscar en el que Hugh Jackman canta y baila.

 

La culpa fue de Hugh

La culpa fue de Hugh

 

La primera vez que fui consciente del trabajo de un intérprete fue en una retransmisión de la gala de los Oscar en directo, una madrugada hace miles de años (Matusalén y yo no nos perdemos los Oscar casi nunca). De hecho, si echamos un vistazo a Twitter el día después de una gala de este tipo, siempre hay comentarios sobre los intérpretes, cosa que no suele pasar a diario. Vale, es verdad que esos comentarios suelen ser todo menos positivos, pero poco a poco.

Uno de los problemas es que mucha gente que ve estos programas no sabe distinguir entre interpretación y doblaje. No es lo mismo si tienes el guión delante y tiempo para repetir algo si no ha quedado perfecto, que si te enfrentas a un presentador dispuesto a soltar una media de 3 chistes por frase a toda pastilla a eso de las dos de la madrugada (hora española) sin avisarte previamente de por dónde pueden ir los tiros.

Los críticos-cinéfilos de Twitter opinan que es un trabajo muy fácil y les animo a que prueben a hacerlo en directo, sin desfallecer y sin guión. Es complicado, si bien a su favor juega que es una de las cosas más divertidas que te pueden encargar y el trabajo con el que soñamos muchos intérpretes. Es uno de los objetivos que tengo en mi plan a largo plazo: interpretar los premios Oscar.

Cuáles son los elementos clave que debe tener en cuenta un intérprete ante un reto de este tipo:

La voz. Siempre es importante para un intérprete pero más si te van a escuchar en la tele o en la radio. La voz lo transmite todo y además debe sonar bien, segura, con buena entonación y excelente vocalización.

La velocidad. Si este es uno de los puntos en los que tenéis problemas, las galas televisadas no son el trabajo ideal. Si un ponente ya habla rápido en cualquier circunstancia, en la tele las cosas van aún más deprisa. El tiempo es oro y un programa de esta categoría es un AVE hasta el final de trayecto.

Los chistes y referencias culturales más o menos locales. Hay escándalos que conocemos todos, independientemente de nuestro lugar de residencia, pero hay bromas sobre políticos de un país que ya exigen un nivel de cotilleo internacional más experto. Las bromas son un campo minado en las entregas de premios. Algunas las entiendes pero no te da tiempo a traducirlas correctamente, otras las entiendes pero al ser juegos de palabras se van a perder en tu idioma y finalmente, hay bromas que no entiende ni el público, mucho menos tú.

 

 

Ahora, interpreta eso.

 

La preparación. Como pasa con cualquier trabajo, nada sale bien sin horas y horas de estudio previo. Los intérpretes tenemos que preparar el glosario para cada proyecto y una gala de este tipo no es una excepción. Por lo pronto tienes que tener un listado con todos los títulos en inglés y al lado la correspondiente traducción al castellano que le han otorgado en tu país (en mi caso: España).

No todas las películas tienen el mismo nombre en castellano. En 1991 en España se vio el Silencio de los corderos y en Argentina, Colombia y Venezuela se estrenó el Silencio de los inocentes. Eso por no mencionar que la elección de la traducción de los nombres de las películas es en ocasiones todo un misterio.

 

Clarice...

Clarice…

 

Este año he interpretado en directo para un canal de televisión el anuncio de las nominaciones a los Oscar (me voy acercando al objetivo profesional antes mencionado). Dudo que nadie de los que lo hayan escuchado se imaginen la preparación que eso conlleva. Tienes que consultar todas las quinielas que se publican y preparar fichas de todas esas películas dentro de cada una de las categorías. En directo la idea es evitar las sorpresas o el riesgo de quedarte en blanco, así que cuanto más prepares el material, menos opciones habrá de que digan una película que no te suene de nada.

Este año en concreto he tenido que pelearme con las traducciones de los nombres de algunas de las películas. Unos se quedaban en inglés sin más, otros en inglés con un subtítulo en español entre paréntesis, otros eran un híbrido entre los dos idiomas y otros en castellano. Vamos, había de todo como en botica.

 

Una de las quinielas consultadas

Una de las quinielas consultadas

 

Solo entre los posibles nominados a mejor director nos encontramos con:

– Boyhood (momentos de una vida)

– Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia

– The imitation game o descifrando enigma (sí, este es su título en España)

– El gran hotel Budapest

– Selma

– Whiplash

– El francotirador

– La teoría del todo.

 

Menos mal que pusieron el nombre completo en inglés

Menos mal que pusieron el nombre completo en inglés

 

Pero lo mejor viene cuando juntas estos nombres tan cortitos y fáciles de pronunciar con la velocidad a la que se anuncian las nominaciones en televisión. Este año por primera vez se han leído las 24 categorías con todos sus nominados en menos de 45 minutos. Imaginaos lo bien que te vienen estas traducciones cuando te toca la nominación a mejor actriz de reparto.

 

Otra de las quinielas

Otra de las quinielas

 

¿Es divertido interpretar las nominaciones a los Oscar? Mucho, va a toda caña y vives con el terror de pronunciar mal el nombre de Benedict Cumberbatch pero es una experiencia muy recomendable si además de ser intérprete te encanta el cine. Eso sí, no estaría mal conocer al que decide las traducciones de los nombres de las películas e invitarle a un té con tarta para charlar tranquilamente.

 

En cabina con la chuleta cerca

En cabina con la chuleta cerca

Una intérprete entre libros

Lo bueno de ser intérprete es que te permite tocar distintos temas mes a mes. Puedes hacer un congreso médico, seguido por la presentación de una carrera popular, tras lo que llega un seminario sobre pienso para mascotas y una conferencia centrada en la protección de la vida marina.

Todos tenemos un algo que nos gusta: leer, cocinar, hacer submarinismo, la alfarería, etc. Cuando te toca un encargo que versa sobre ese tema, el proyecto se convierte en algo más. Por una parte es casi un regalo, van a pagarte por estudiar sobre uno de tus pasatiempos favoritos, sobre el que ya sabes muchas cosas. Por otra parte, como es algo que te gusta mucho, quieres que quede perfecto. Los fallos duelen siempre pero duelen el doble si se producen en uno de tus temas.

Si te gusta leer, ser la intérprete de escritores durante las entrevistas con prensa y luego durante la presentación del libro a los lectores es siempre una experiencia curiosa. La primera parte, las entrevistas, te permiten conocer al autor y, sobre todo, al libro en profundidad. Es casi como volver a las clases de filología en las que la profesora te desmenuzaba la novela sin contarte realmente lo que pasaba pero dándote pistas de qué deberías ver, en qué fijarte y cómo podrías enriquecer la lectura abriendo tu mente a más opciones que la de una lectura superficial de la trama.

Muchos pensarán que además este tipo de proyectos son un caramelo por la escasa preparación que conllevan. ¿Qué vocabulario puede usar? Es un autor, va a hablar de su libro. No hay nada técnico a simple vista. Sin embargo, sí que puede ser técnico o complicado si nos limitamos a aparecer con el cuaderno de notas y poco más. Sabemos que van a hablar del libro, así que por lo pronto tenemos que leerlo. No vale echarle un ojo a las primeras páginas y cotillear el final. Os advierto que los autores se dan cuenta en segundos si una persona ha leído su libro o no. En todas las entrevistas que he hecho hasta ahora de este tipo (y ya son unas cuantas), los autores siempre han sido capaces de saber si el periodista había leído el libro entero, partes sueltas, la reseña de Goodreads, la nota de prensa o ha visto el vídeo de un booktuber.

 

Martin Parr habla de su libro de fotografía

Martin Parr habla de su libro de fotografía

 

Las editoriales o la empresa que organiza las entrevistas o la presentación suelen enviarte un ejemplar días antes, aunque a veces compensa pillar una copia propia antes porque algunos libros pueden llegar a las 800 páginas y requieren su tiempo. Los libros pueden tratar sobre cualquier cosa, así que pensar que no hay terminología específica puede resultar una trampa al final para el intérprete.

Una de las últimas autoras que he interpretado presentaba un libro con páginas plagadas de referencias a barcos y a partes muy concretas de cada una de las embarcaciones mencionadas.

De hecho, una de las mejores cosas de ese trabajo fue la oportunidad de charlar un rato con la traductora de la novela. Ella estaba encantada de ver intérpretes en acción y yo quería felicitarla por un trabajo de documentación que debió ser de lo más complicado y que me vino de perlas para preparar el glosario. Antes de empezar la presentación, nos pusimos a comparar impresiones sobre los glosarios que habíamos usado para preparar el trabajo y  nos lo pasamos genial.

Muchas veces se invita al traductor del libro a estos actos. Me parece un gesto fantástico y es muy interesante el momento en el que autor y traductor se conocen en persona. Si te pasas meses conviviendo con la obra, no está de más disfrutar al ver la presentación y la reacción de los lectores en la sala.

 

En la Central con la autora y la presentadora

En la Central con la autora y la presentadora

 

En ocasiones a alguno le sorprende que la traductora y la intérprete no sean la misma persona. En otra presentación con público, varios se acercaron al final a felicitarme por la traducción del libro y cuando les expliqué que no era yo, les pareció curioso y a uno hasta feo que la traductora no fuera también la intérprete esa tarde. No todos los traductores son intérpretes y hay muchos intérpretes que no traducen.

Lo que sí es frecuente en las entrevistas, aunque pueda no parecerlo, es que el periodista comente la calidad de la traducción con el autor. Me ha pasado varias veces, que se menciona lo buena que era la traducción en la entrevista, sin que ese comentario se vea reflejado necesariamente en el artículo que luego se publica. Los escritores están interesados en eso, les encanta escuchar que la traducción es buena y no es raro que te pregunten lo que opinas al respecto.

Una de las cosas que más me ha gustado hacer es interpretar lecturas, es decir, cuando el autor además de responder preguntas y hablar sobre el proceso creativo, decide leer fragmentos de su obra. Lo ideal es saber qué va a leer antes y dejar marcadas las páginas para poder seguir la lectura sin problemas. Más que interpretar, lo que te toca hacer es leer en voz alta y con un poco de maña la traducción al castellano, casi podríamos decir que se trata de un doblaje literario. Los lectores en esos casos suelen ponerse los cascos al inicio para saber por dónde ha empezado (suelo indicar bien la página y el párrafo al comenzar) y luego se los quitan para poder seguir el castellano en el libro al tiempo que escuchan la voz del autor.

 

El libro preparado en cabina

El libro preparado en cabina

 

Cuando Siri Hustvedt vino a presentar el libro Ocho viajes con Simbad a Madrid, me firmó el libro que podéis ver en cabina (con los post-it preparados) y la dedicatoria es una de mis favoritas:

 

Somos los que reinventamos palabras a otro idioma

Somos los que reinventamos palabras a otro idioma

 

Finalmente, trabajar con escritores normalmente supone hacer muchas entrevistas: con prensa escrita, con blogs especializados, para la radio y también en televisión. Cada medio tiene sus necesidades y manías a la hora de usar a los intérpretes en las entrevistas. No es posible aburrirse. Por eso, lo mejor es tomarse el trabajo en serio y leerse el libro de arriba a abajo, porque en cualquier momento te pueden sorprender con una pregunta con truco. No hay trabajo fácil pero los libros al menos plantean retos muy interesantes.

Otro de los autores para los que he trabajado en los últimos meses fue invitado a La aventura del saber y me permitió conocer nuevos estudios y cabinas. Eso sí, la velocidad a la que se interpreta en la televisión siempre te deja sin aliento. Por si os apetece cotillear la entrevista, os dejo el enlace: Entrevista a Thomas Harding.

 

Moda en cabina a lo Audrey

Lo bueno de las vacaciones de navidad es que te deja tiempo para ver las exposiciones que de lo contrario acabas por perderte debido al trabajo. En esta ocasión he aprovechado para ir a ver al culpable de las expectativas que tiene mi madre sobre la moda de las intérpretes en cabina.

Givenchy

 

Cuando mi madre vio Charada se imaginó que todas las intérpretes iban igual de divinas que Audrey Hepburn con esos abrigos de colores vivos, guantes largos y sombreritos blancos.

 

Los guantes en consecutiva no son muy prácticos

Los guantes en consecutiva no son muy prácticos

 

No se puede ir a interpretar en vaqueros, pero lo más normal es elegir ropa sencilla y cómoda, elegante pero bastante discreta. Te suelen recomendar no llamar la atención, elegir colores como el negro, gris, azul marino y marrón.

Hay ahora una exposición en Madrid en el Thyssen-Bornemisza de vestidos de Givenchy, que diseñó todo el vestuario de Hepburn en Charada, por lo que me pareció una buena idea ir a echar un vistazo, por si acaso me daba ideas para renovar el vestuario profesional cara a la nueva temporada.

 

Ligar e interpretar a la vez es solo apto para expertas

Ligar e interpretar a la vez es solo apto para expertas

 

La exposición arranca con modelos más sobrios y adecuados para una cabina:

 

Con el gris siempre aciertas

Con el gris siempre aciertas

 

– Colores que no destacan y líneas rectas. Los bolsillos son ideales para llevar bolígrafos de repuesto y meter el micrófono de mano en las consecutivas. La ausencia de mangas puede ser positiva en una cabina-horno y encima viene con un fular ya incorporado. Una intérprete no puede ir sin una bufanda o pañuelo por la vida. Cuidar la voz es fundamental.

Audrey 4

- El abrigo marrón tiene el largo perfecto, el vestido a su lado tiene un escote que no recomendaría en consecutiva y que en cabina puede venir bien si hace un calor excesivo. Los sombreros peludos no los veo pero seguro que mantienes las orejas calentitas al salir del proyecto.

Como Audrey es uno de los ganchos de la exposición, dada la estrecha relación que mantuvo con el diseñador y el hecho de que es un icono de la moda imitado hasta el desvarío, había piezas de las películas que ella interpretó.

Arreglada pero informal

Arreglada pero informal

 

– Elegante es elegante pero lo veo demasiado fresquito y sobre todo el antifaz complicaría mucho ver la presentación del ponente. Este no lo usó en Charada (lógicamente).

 

El clásico

El clásico

 

– Lo sé, lo sé, la boa de plumas rojas no entra dentro de la definición de ropa sencilla y que no llame la atención. El gorrito rosa tampoco pasa la prueba pero el vestido negro del fondo es el de Desayuno con diamantes y una es un poco mitómana, así que paciencia.

 

La intérprete que se mimetizaba

La intérprete que se mimetizaba

 

– Una de las cosas que me ha gustado de la exposición es el hecho de que han incluido cuadros que pueden recordarnos a la inspiración de algunas de las creaciones de Givenchy. En este caso, pensé que si el cliente quiere intérpretes que realmente pasen desapercibidos (como pasa en ocasiones), podríamos ir de camuflaje y mimetizarnos con el entorno. Este es un camuflaje florido y fashion.

 

Audrey brilli

 

- En algunos trabajos nos invitan a las fiestas que se celebran tras el congreso. Si puedes irte a casa, normalmente prefieres esa opción, pero algunas de las fiestas a las que me han invitado han tenido lugar en trabajos en los que estoy desplazada fuera de Madrid. No viene mal tener un vestido negro de gala. Obviamente no creo que pueda hacerme con un modelo de Givenchy, pero soñar es gratis.

Y lo que está claro que no voy a necesitar ni en cabina ni en consecutiva son los sombreros que adornan el final de la sala.

No los veo muy útiles

No los veo muy útiles

 

Alguno se preguntará tras leer esta entrada si las vacaciones y la tranquilidad no estarán teniendo el efecto contrario al esperado. Nada de eso. Me encanta mi trabajo, este ha sido un buen año, con cabinas muy interesantes, consecutivas de las que una hace encantada y nuevos retos, pero unos días de descanso vienen de lujo. Ya lo decía la pobre de Audrey en la película, si a una no la dejan respirar de vez en cuando:

 

“Me está dando un chungo”

¿Más vale lo conocido que lo bueno por conocer?

Sé que el dicho es «más vale malo conocido que bueno por conocer», si es que ya lo decía Kylie Minogue en sus años mozos: mucho mejor el diablo que conoces (la letra de esa canción es un tema aparte para generar debates de horas si uno se molesta en prestarle atención).

Que no decaiga el ochenterismo

Que no decaiga el ochenterismo

 

Pero, seamos un poco serios, ¿es eso cierto? ¿Tendríamos que aplicarlo también a la cabina?

Como ya he comentado en entradas anteriores, en consecutiva suelo trabajar sola, pero en cabina en cuanto el proyecto supera las 2 horas vas con otro intérprete y el concabinato es una de las mejores cosas que ofrece esta profesión.

Habrá alguno que se pregunte aquí: ¿qué es el concabinato?

 

concabinato.

(Del lat. concabinātus).

1. m. Relación puramente profesional entre dos o más intérpretes en un espacio reducido conocido vulgarmente como cabina.

2. m. El acto de compartir cabina y proyecto de interpretación con otro profesional. 

Advierto desde este instante que esta no es la definición del RAE, ni de ningún diccionario (puesto que no figura en los diccionarios que he consultado).

 

Esta es una definición fría, limitada, porque en realidad compartes mucho más tanto si todo sale bien como si las cosas se tuercen.

Con una persona con la que trabajas a gusto puedes hacer las cosas de manera más fácil. La mayoría de los intérpretes tenemos manías cuando entramos en cabina, nuestras rutinas al preparar los temas y con la edad a menudo estas se acentúan. Poder trabajar con una persona que es compatible con tus pequeñas manías ayuda. Aunque tampoco viene mal lo que siempre recomienda el intérprete de la moto: flexibilidad, calma y mucha paciencia. Ser generoso con el compañero solo da buenos resultados.

Si realmente formamos un equipo, todo resulta más sencillo: hacer la división del trabajo, echarnos un cable y servir de apoyo el uno al otro, etc.

 

En equipo

En equipo

 

Si hay problemas es mejor hacerles frente con tu compañero o compañera y hay que tener en cuenta que la cabina siempre es un todo. Esto quiere decir que al cliente le da igual si es un intérprete o el otro el que no lo ha hecho del todo bien. Si uno falla, el cliente se queja del servicio en general, por lo que esa idea del intérprete excesivamente individualista y mal compañero es realmente poco práctica (si bien, me comentan que existir, existen).

Todo esto proviene de una pregunta que me ronda la mente desde verano. En agosto se celebró en Berlín el congreso anual del FIT (International Federation of Translators) y Twitter se llenó de información, opiniones, datos y comentarios de compañeros de todo el mundo. Tras una de las ponencias, varios plantearon esta cuestión: ¿Qué haces cuando te ofrecen trabajo?

– A) Insistes en interpretar con gente que conoces y con la que sabes que el concabinato funcionará para satisfacción del cliente.

– B) Recomiendas a un compañero como si nada para ver si puedes compartir cabina con alguien conocido.

– C) Te arriesgas y dejas que el cliente, la agencia o el destino te empareje con un desconocido.

Si me lo permiten voy a añadir el punto C.1) ¿Investigarías al desconocido antes de dar el «sí, quiero» ?

Y por investigar me refiero a preguntar a compañeros de confianza si le conoce y cuál ha sido su experiencia.

Suelo hacer mucha consecutiva y en cabina casi siempre trabajo con gente a la que conozco bastante, si me gustaría pensar que estoy abierta a nuevas aventuras, pero reconozco que la seguridad de saber que tengo a mi lado a alguien que saca el trabajo es una garantía nada desdeñable. Sin embargo, la mayoría de intérpretes que comentaron ese tuit me animaron a replantearme algunas cosas.

– ¿No limitas mucho tu red de contactos si solo trabajas con 4 o 5 personas?

– ¿No pierdes oportunidades futuras por miedo a lo desconocido?

– ¿No deberíamos lanzarnos a la piscina de vez en cuando?

 

Ahora que hay cascos para nadar,  veo las intepretaciones en remojo como opción futura

Ahora que hay cascos para nadar,
veo las intepretaciones en remojo como opción futura

 

La respuesta a las preguntas planteadas parece obvia pero no lo es tanto. Si no arriesgas nunca, difícilmente vas a evolucionar. Nuevos compañeros suponen nuevos retos, también nuevas puertas a las que llamar y, quizás, hasta nuevos amigos.

Aún así, un compañero con el que hay confianza viene bien, porque hay momentos y trabajos en los que necesitas contar con un as bajo la manga. Cuidado, un buen concabinato no significa que los dos intérpretes sean #BFF (Best Friends Forever) y se dediquen en los descansos a hacerse trenzas el uno al otro. Son dos profesionales que trabajan en equipo y que se pueden complementar (en lo tocante a especialidades).

Ocasionalmente puedes salir de cabina con un amigo, puesto que son muchas horas, post-its, sudor y lágrimas en un espacio pequeño.

Lo que es muy curioso es tener que explicar el concabinato a alguien totalmente ajeno a la profesión.

Hace un año, el intérprete de la moto, harto de que lo mencionase, me compró el libro de Moderna de pueblo con dedicatoria. Fue todo un tema tener que explicarle que era eso de la compañera de cabina, creo que la idea no quedó del todo clara y que debió imaginarse que somos como una pareja de guardia civiles que hablan como cotorras sobre cómics dentro de una caja de madera.