Sobre la flexibilidad y los técnicos de sonido

Me encanta el grupo de Facebook: “Si tardo más de dos días en actualizar mi cuenta, vengad mi muerte”. En este caso, no es necesario planear una venganza, sé que hace un tiempo que no publico en el blog pero es que no he parado de trabajar y no me ha dado tiempo.

Esta entrada va a ser breve pero estoy preparando otra que publicaré en breve.

Ya he comentado en entradas anteriores que para tener un cierto éxito en este negocio y por éxito me refiero a poder comer caliente todas las semanas (y casi todos los días), es muy recomendable ser flexible. Las divisiones entre consecutiva y susurrada a veces pueden quedar borrosas y lo que la agencia te dice no siempre coincide con lo que el cliente pide el día de la interpretación. Parte de nuestro “valor añadido” es encontrar soluciones, dentro de nuestras posibilidades. Eso está claro, pero es que hay días en los que la vida te plantea muchos retos.

Es positivo ver que los clientes se han acostumbrado a trabajar con intérpretes y que confían tanto en nosotros que dedican tiempo a idear nuevas formas de sacar provecho al servicio de interpretación. Aún así, hay veces en las que añoro esos días en los que no sabían qué hacíamos. Lo digo porque recientemente he trabajado en una conferencia en la que literalmente nos ha tocado hacer un poco de todo el mismo día.

La flexibilidad es buena. Si no sale trabajo como intérprete siempre puedes enviar el cv al circo chino

 

Y aquí entra en juego la segunda parte del título de esta entrada y el motivo por el que me he decidido a escribirla. Lo he dicho antes pero quiero recordar la importante labor de los técnicos de sonido que nos acompañan en sala. Son nuestros aliados, los mejores amigos que podemos tener en una interpretación después de nuestro compañero/a de cabina.

El cliente en cuestión quería una simultánea tradicional, después preguntas de sala y desde un teléfono colocado junto a un micrófono de sala, preguntas desde otro teléfono colocado dentro de cabina, respuestas en sala con consecutiva y simultánea a la vez y la repetición de algunos fragmentos para los oyentes que seguían el evento por teléfono. Todo eso en una misma ponencia.

La primera reacción fue lógica:

¿Seré capaz?
¿Dónde he dejado las llaves del coche?

Pero teníamos a un técnico de sonido fantástico que nos lo explicó todo paso a paso y cuando vio que aún nos temblaban las piernas nos aseguró que nos echaría una mano.

Todo salió a la perfección, hicimos todo lo que nos pidieron y aunque a ratos teníamos que mirar la hoja con las “instrucciones”, el técnico nos ayudó mucho y entró en cabina cuando se dio cuenta de que íbamos a necesitar ayuda con el teléfono que teníamos dentro.
No deberíamos olvidar que los técnicos son un enorme apoyo y un aliado importante. Si siempre trabajamos en la misma ciudad, vamos a coincidir con algunos en muchas ocasiones y vale la pena darles las gracias porque son una parte fundamental de las interpretaciones.
No quiero ni pensar qué opinan de nosotros. Algunos han hecho fotos a mis cabinas decoradas en más de una ocasión y han comentado la voz de uno u otro pero siempre han sido muy amables.
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3 responses to this post.

  1. Posted by Lluís on julio 26, 2012 at 11:13 am

    Vivan los técnicos y viva la flexibilidad :)
    Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, ¡saludetes Aida!

    Responder

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