¿Es verdad que los intérpretes tienen cosas en común?

Supongo que siempre se pueden sacar puntos en común entre personas que se dedican a una misma profesión, obviamente hay cosas que les gustan a todos, por ejemplo, si eres futbolista, te tiene que gustar el deporte rey y trabajar en equipo, si eres dentista te tiene que gustar arreglar bocas, el sonido del torno y la opción de irte de crucero sin pensar en la factura.
He leído algunos artículos y entrevistas en las que mencionan los puntos en común que suelen tener los interpretes y creo que es difícil generalizar en un grupo tan amplio pero desde luego algunos son lógicos.

– Tienen don de lenguas, es decir, que aunque dedican tiempo a estudiar otro idioma, les resulta fácil. Bueno, más fácil o más difícil, si quieres ser intérprete tendrás que dominar al menos dos idiomas, si no yo diría que no te va a ir muy bien en la profesión.  Aunque visto lo visto, quizás me equivoque.

– Un background internacional. Pero me han dicho que ir de veraneo con tus padres de niño a Benidorm no cuenta. Ya en serio, sí, está claro que si te gustan los idiomas de verdad, vas a viajar, porque quieres conocer los países donde se hablan, su cultura y el único modo de hacerlo es desplazarte allí. Ya de paso, pues, ¿qué intérprete que se precie no ha tenido un novio/a guiri? Eso forma parte de tu background y no hay nada más internacional.

– Tienen buen oído musical. De hecho, Sydney Pollack comentó en una entrevista mientras promocionaba su película “La Intérprete” que la mayoría de los intérpretes tocaban algún instrumento musical. Estaba claro que a mí no me conocía. Mi profesora de piano amenazó con hacerse el harakiri si volvía a sus clases. Si es verdad que para los idiomas es necesario entrenar el oído, más aún en esta profesión donde a veces te sientes como si estuvieras en un concurso de la tele cuando un ponente empieza a hablar en algo que él o ella cree que es inglés y te toca a tí la ardua labor de descifrar el código secreto para poder pasarlo a un idioma que el común de los humanos puedan entender. Si el del Código DaVinci se entera escribe un libro y ya veo a Tom Hanks con los cascos puestos.
Mero comentario al margen, la película de Nicole Kidman es entretenida pero cualquier parecido con la realidad es anecdótico. No solo no vamos por ahí con un clarinete en el bolso y desde luego no hablamos lenguas africanas inventadas, sino que, seamos serios, si fueramos tan guapos como la Kidman, no nos encerraríamos en cabinas enmoquetadas y sin ventilación por mucho que nos gustase la profesión.

Y ahora voy a incluir algunas de las recomendaciones que he encontrado en la web sobre cómo trabajar con un intérprete y no, no es necesario comprar un látigo ni darle azucarillos.

Nota: esto no es de mi cosecha, tiene su copyright, que incluiré al final. Los comentarios sin embargo, si son mío e irán en cursivas:

Hable claramente, con velocidad y volumen razonable. (por favor, aunque no suele ocurrir)


No hable por mucho tiempo sin hacer pausas — pare por lo menos cada cinco minutos para que el intérprete tenga tiempo para interpretar sus palabras. (Si se emociona y habla durante media hora y de repente huele a chamusquina, puede ser que el intérprete se esté quemando a lo bonzo a su lado)



Siga una secuencia lógica; no cambie de una idea a otra sin ninguna transición. (Esto en Madrid es prácticamente como decir: deje el unicornio fuera de la sala antes de entrar)

Evite discusiones con el intérprete que excluyan al interlocutor. (y si además pudiéramos incluir: evite los chistes absurdos, porno, de mal gusto, las referencias a cómo le va a España en el Mundial, las citas en latín o las citas de media hora de una obra griega que es virtualmente imposible interpretar y sobre todo, no se ponga a pelearse con el otro ponente)

No interrumpa al intérprete. Permita que el intérprete termine sus frases. (Si no es mucha molestia y podríamos pedirle a los medios de comunicación que controlen esa necesidad vital que tienen de hacer fotos de tal modo que el flash te de en los ojos o cuando te mueven porque quieren poner la cámara donde estás tú o esos tiernos momentos en los que te incrustan su micro en las narices como si fueras una Celebrity de la tele)

Asegúrese que el intérprete tenga todo el material por escrito. (ocasionalmente esto ocurre, más o menos siempre que el Atlético gana la Copa del Rey)

Elija bien el local de la reunión y trate de eliminar las posibilidades de ruido que puedan interrumpir al intérprete. (Léase la nota sobre los medios de comunicación y añadase una mención honorifica al protocolo olvidado del uso de móviles. La gente se cree que si tiene la canción del verano como politono, este no molesta y el año pasado estuve a punto de matar a alguien porque me interrumpió dos veces con la canción de Carlos Baute)

Tenga paciencia y sea respetuoso. Recuerde que el cerebro del intérprete hace muchas cosas que no se pueden ver. (Ahí le doy la razón, nuestro cerebro va a mil por hora, interpretas, intentas que la luz de la cabina no te produzca daño permanente en las corneas, luchas con todas tus fuerzas por soportar la molestia de esos cascos que se te clavan en la cabeza, también estás controlando tus ganas de levantarte y dejar que sigan hablando solos de los presupuestos de su empresa, calculas el tiempo que te queda antes de poder irte a comer a casa y finalmente, además de hacer todo eso, te entretienes leyendo las notas que te hace tu compañero sobre la calvicie del que está en la fila cuatro y de cómo el de la fila seis que está jugando a la Playstation ya va por el segundo nivel de Halo.


Copyright de las frases en azul:  © 2004 Olgierda Furmanek, Heidi Achenbach
Copyright de los comentarios en cursiva: © 2010 Servidora  

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

4 thoughts on “¿Es verdad que los intérpretes tienen cosas en común?

  1. Muchas gracias Aida, genial post. Yo creo que ninguna profesión hace o tengas patrones de comportamiento comunes. Si es cierto lo de nuestra pasión por las lenguas (al menos nuestra lengua madre y otra) y como no, nuestro gusto por los ordenadores, ya que trabajamos muchos con ellos y en situaciones prolongadas. Pero la verdad es que he conocido a todo tipo de personas en nuestra profesión. No hace falta más que ver a nuestra empresa para darte cuenta que en una empresa en la que trabajan 400 traductores e interpretes, no hay muchos patrones en común. Vamos cada uno de su padre y su madre.
    Gracias por la entrada
    Un abrazo

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  2. Muy cierto, las generalizaciones no son buenas en ningún caso, a veces son más interesantes las diferencias que las similitudes pero siempre me llaman la atención estos estudios.

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  3. Ya… pero casualmente estudio Traducción e Interpretación y me encanta viajar, he tenido un novio francés, toco el piano, me encanta cantar… y muchos de mis compañeros son iguales!! 😉

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