Visita guiada al interior de una cabina

Bueno, realmente esta entrada no aspira a tanto, es una idea que ha surgido hoy en clase de interpretación y he pensado que no perdía nada con partir de ahí. En un futuro intentaré grabar un vídeo que pueda servir de guía propiamente dicha por el apasionante y minúsculo mundo de las cabinas de interpretación.

Hay diferentes tipos de cabinas, ya hemos hablado de eso en el blog pero no he comentado tanto lo que hay dentro, esta entrada va a ser breve (cosa extraña en mi) por un hecho simple: no hay mucho espacio dentro de una cabina, por lo tanto no hay mucho que enseñar. A las pruebas me remito:

Elementos básicos del interior de una cabina de interpretación:

– Dos sillas (tapizadas en terciopelo azul o con unos faldones de tela): Si son las sillas de una sala de conferencias de un hotel tenderán necesariamente a ser incómodas. Las han diseñado así, para que se claven en el punto más molesto de la espalda. Lo ideal es llevar una chaqueta de punto o bufanda (pañuelo) que se pueda doblar y usar como cojín para la zona afectada.

–  Un tablón  o una mesa de trabajo: realmente es eso, no tiene mucho más.

– Sobre el tablón/mesa veremos los dos pupitres de interpretación con su micrófono incorporado y los auriculares conectados a un lateral del mismo. Al menos en Madrid hay tres modelos estándar de pupitre, adjunto pruebas fotográficas.

A) El modelo plateado de Bosch, el más moderno (al menos en aspecto, en funciones son bastante similares) De todos los botones que se ven realmente usamos la mínima expresión. El micrófono en esta foto está apagado, se ve el botón “Micro” abajo. En el visor aparece la información habitual sobre los canales (en mi caso: español o inglés) y debajo del visor y del micrófono se ven los botones de los canales con el mini indicador luminoso debajo para que sepas en que canal estás por si te despistas en la interpretación durante la parte de preguntas y respuestas (en la que cambias de canal con rapidez y a veces casi sin pre-aviso). Lo mejor de este pupitre es que abulta poco, lo que para mi es un punto a su favor, además el micrófono se enciende al pulsar el botón, lo que es muy práctico (ya explicaré el motivo) y es un micrófono fácil de mover.

B) El pupitre blanco de Bosch. Yo cada vez me lo encuentro menos. Es igual de práctico, el micrófono aún mantiene el habitual círculo en la parte superior que se ilumina cuando está encendido y en lugar de un botón tiene la tradicional palanca blanca en la parte inferior del pupitre que se alza o baja para encenderlo y apagarlo. La palanca en cuestión no es un problema pero en algunos pupitres que han pasado por muchas manos (y manazas), esta pieza pequeña está algo suelta y en ocasiones al encender el micrófono me he quedado con ella en la mano. Si empezar la interpretación de algunas ponencias ya es estresante, imaginaros si al mismo tiempo os toca volver a encajar la dichosa pieza para poder apagar el micrófono cuando termine.

c) El pupitre negro de Phillips. Es con el más trabajo, no porque sea mi favorito, sino porque es el que suelo encontrarme. Tiene el micrófono en un lateral y no en el centro como el anterior pupitre y también tiene una palanca para encender el micrófono. El sistema de alerta por luces de los canales de audio y del micrófono funciona muy bien, no tiene perdida y tampoco abulta demasiado. En la foto que he encontrado veréis que la cabina en cuestión tenía mesa y que nos colocaron los dos tipos de pupitre, el plateado (detrás de la hoja) y el negro de Phillips. Fue el técnico el que decidió trabajar con el negro. Si no tuviera la palanca sería mucho mejor. Otra pega es que en este modelo el micrófono no es flexible.

Fuera de estos elementos todo lo demás ya lo llevamos nosotros de casa. La organizadora o la sala nos suele poner un par de botellas de agua con copas de cristal (en general con más epiteliales que algunos casos del CSI) y un flexo multifunción. La parte multifuncional de la lamparilla es muy sencilla, esa bombilla sirve para:

– que veas algo en el interior de esa caja de madera o metal en la que pasarás varias horas de tu vida.

– pierdas visión por su intensidad.

– pierdas peso porque esa bombilla convertirá tu caja (cabina) en un horno/sauna/baño turco

Yo le doy mi toque personal a las cabinas en las que trabajo, los lectores del blog ya lo sabéis, es decir, las redecoro (como diría Ikea) o las colonizo (como dijo una vez un técnico)

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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