Demasiado de algo bueno puede generar problemas

No veo mucho la televisión pero me encantan los anuncios, lo que es una suerte. Hace poco me llamó la atención un anuncio de coches (y no, no es el del mini-Darth Vader) en el que repiten que tenemos demasiada información y que ante tantas opciones nos perdemos. Es una idea a la que llevo meses dando vueltas.

Cuando empecé como traductora freelance no tenía ningún tipo de información, vivía en un desierto de ignorancia. Terminé el máster universitario sin saber siquiera qué era un traductor jurado o el aspecto que podía tener una cabina por dentro (o por fuera). Me dediqué a preguntar a la antigua usanza, es decir, dando la brasa a compañeros de clase y apuntándome a cursos para seguir dando la plasta a los pobres profesores. Pasaba horas buscando información en Internet, intentando comprender un poco mejor de qué iba esta profesión y qué se esperaba de mi. La primera vez que tuve que hacer frente a un impago no sabía ni qué hacer ni qué opciones tenía a mi disposición. Ya no hablemos de la primera prueba de traducción, la primera negativa, etc, etc.

El motivo por el que escribo esta entrada es porque mañana doy una charla sobre la iniciación en el mundo freelance (así suena más interesante, casi como si se tratase del ritual de acceso a una sociedad secreta) y la realidad a la que se enfrentan los recién llegados no se parece ni por casualidad a la que me dio la bienvenida hace apenas una década.

Una de las novedades son los blogs de traductores e intérpretes. Hay blogs maravillosos, llenos de información, de consejos, de chistes, de mini cursos sobre las herramientas TA, qué te explican cómo empezar, facturar, echar a tu novio de tu “despacho” porque estás trabajando sin que te retire el saludo….

Vamos, que ya no hay misterios sin resolver ni ha quedado nada sin tratar. De hecho, ahora uno de los mayores retos a los que se enfrentan los traductores es encontrar un tema para escribir una entrada al menos cada mes que no resulte redundante….

Todos los blogs además incluyen la misma lista de blogs recomendados, yo estoy muy de acuerdo con esa lista, Bootheando, Mox, Algo más que traducir y la Localización de Curri son de lectura obligatoria.

Además de eso, tenemos las reuniones de traductores e intérpretes (powpows de Proz, conferencias, seminarios, jornadas, cursos especializados, etc.) que nos permiten aprender de los aciertos y errores de otros y sobre todo nos ofrecen la oportunidad de conocer a otros profesionales que comparten con nosotros gustos, problemas y a veces hasta consejos sobre cómo superar el dolor de espalda tras horas traduciendo o que nos comentan que para evitar problemas en las cabinas es mejor llevarte tus propios cascos y un poco de chocolate.

Todo esto está muy bien, pero es que entre los blogs, el Twitter, el grupo en LinkedIn, los grupos de Facebook y todas las ocasiones de networking al final lo que suelo sacar en claro es que la gente hace muchas cosas mientras yo solo me dedico a leer. Es imposible a veces no sentirse pequeño ante gente que cuenta experiencias flipantes casi a diario. Entrar en el “networking” ha sido, al menos en mi caso, un ejercicio de humildad que seguramente necesitaba. Recuerdo estar en una conferencia en la que muchos hablaban de herramientas tecnológicas que usaban a diario y era como estar en una convención de Star Trek. En un momento dado, el ponente preguntó a unos cuantos qué solían usar con más frecuencia y me entró pavor, porque si me tocaba tendría que ser sincera y responder que la calculadora y los cuadernos de notas. Fue entonces cuando se me planteó un dilema al que aún no le he encontrado solución: ¿Qué hacer ante estos gurús de la traducción? ¿Si es verdad todo lo que se publica, entonces debo asumir que no me he esforzado todo lo que debería en estos años? ¿De verdad tengo que tener 10 herramientas TA, un programa para las facturas, uno para las búsquedas, un iPad para cabina, un iPhone con cámara para sacar fotos de todo lo que veo y una aplicación para decir dónde he ido a comprar bombillas?

En parte, estar delante de la gente a la que le va bien en la traducción hace que te sientas chiquitito pero también te anima a superarte, a mejorar, a ver que quizás el modo en el que gestionas tu negocio no es malo pero podría ser mejor y a veces (solo a veces) a darte cuenta que no te has equivocado tanto ni tantas veces. Sin embargo, mucha información a veces abruma, acompleja o como poco agobia (las tres AAA del mal rollo).

Además, hay otro factor a tener en cuenta, algo que escuché en una conferencia y que no me llegué a creer pero he descubierto que es verdad. Si siempre estás en todo, pareces saber un poco de todo y formas parte del networking la gente asume que eres “guay”, pero eso no siempre es positivo. Hace poco coincidí con una antigua compañera de estudios, me dijo que trabajaba en una agencia y empezó a contarme un proyecto de interpretación. Era interesante, parecía algo diferente a lo que suelo hacer (y un cambio ahora mismo me parece la mejor opción) y lo único que yo esperaba era el momento en el que me ofrecería participar. Pero la conversación pasó a otro tema saltándose esa parte. Opté por una tos sutil y le dije que si seguía buscando gente que yo estaría encantada. Me miró sorprendida y me dijo: “no te lo he ofrecido pensando que no lo querrías. Ya sabes, como ahora haces cosas más importantes…”

Soy intérprete así que toda interpretación es algo importante para mi y no suelo rechazar trabajo a menos que  tenga un problema de fechas que coinciden con trabajos que ya he aceptado antes. No soy Julia Roberts, no me puedo permitir hacer solo una interpretación al año por muy importante que sea. Además, me gusta interpretar y cuando llevo unos días sin pisar una cabina sufro graves ataques de mono (el famoso síndrome del “booth monkey” que están analizando ahora en alguna universidad remota).

 

 

¿Hay demasiada información ahí fuera / hay poca / la justa y necesaria?


 

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

19 thoughts on “Demasiado de algo bueno puede generar problemas

  1. Muy sugerente y vivaz tu entrada, Aida. Me parece que esa desazón sobre la sobreinformación está muy extendida. Y es cierto que se llevan mucho tiempo la búsqueda constante de información, los tropecientos blogs, el Twitter, las listas… Pero, de vez en cuando, uno encuentra algo que merece la pena, y además en ese camino se hace amigos virtuales y hasta reales.

    En el fondo, imagino, buscamos constantemente las herramientas que nos permitan aprovechar al máximo toda esa información empleando el menor tiempo posible. Aunque no sé si esa búsqueda tendrá fin 😉

    Fernando

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  2. Pero qué pedazo de entrada, Aída. Me ha encantado cada palabra que has puesto, cada frase que has compuesto.

    Estoy de acuerdo que en que ahora hay tantas cosas que vivimos en “la era de la infoxicación”. Muchos preguntan que si tengo un clon para hacer todo lo que hago y para leer todos los enlaces que comparto. Para todo esto, la respuesta es fácil: hay que saber gestionar el tiempo y, sobre todo, establecer prioridades. Aunque parezca que hago muchas cosas, de hecho lo que hago es no hacer muchas otras cosas. Es algo que comentó Xosé Castro: en realidad él va a la radio dos horas a la semana (o algo así) y a la tele una vez al mes (o eso recuerdo haberle oído), y así parece que haces un montón de cosas, pero en realidad no son tantas. A veces la gente se lleva una imagen equivocada de cómo es la gente de verdad.

    Por mi parte, tengo que decir que desde que volví de Alemania y llegué a Madrid en noviembre, estoy teniendo una vida de la que estoy enamorado. Reconozco que paro poco y que a veces me gustaría hacerlo porque el cuerpo lo pide, pero hacer todo ese “networking”, ir a tantos sitios, acudir a congresos, esos #tratuimad…

    También sigo escribiendo en el blog con mucha ilusión porque aprendo muchísimo de los comentarios. Para mí, es como una forma de formación continua. Y sí, también trabajo según puedo…

    Sobre lo de los gurús de la traducción, bueno, cada uno es “friki” de sus cosas. Me hace gracia que algunos digan que soy “un gurú de la traducción” (como decía con cariño Xosé el otro día ;)), cuando sé que hay gente que traduce mucho mejor que yo y tiene otros puntos fuertes. Puede que tenga un blog que sigue mucha gente y demás, pero luego soy un chico normal que disfruta hablando de todo y que precisamente evita sacar el tema de la traducción en una conversación. Hay que saber separar; hay que saber establecer prioridades. 🙂

    ¡Saluditos y que empieces bien la semana! 🙂

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    1. Gracias por el comentario. Precisamente había publicado ya esta entrada antes del último Tratuimad y me encantó que el tema saliera en la mesa. Lo que dices de separar claramente las cosas es fundamental, sobre todo si el trabajo te gusta, porque corres el riesgo de que te absorba.
      Hasta hace poco no conocía mucho a otros traductores e intérpretes (fuera de la cabina) y ahora me resulta muy interesante tener a mis amigos de siempre y a amigos y conocidos del mundo de la traducción.
      Yo llevo ya unos años dedicándome a esto y no me imagino haciendo otra cosa. Lo que me enamoró de esta profesión es que nunca dejo de aprender, estoy a años luz de saberlo todo.
      Aviso que uso el término Gurú con todo el cariño y respeto. Es la categoría que se merecen los traductores de los que aprendo cosas.
      Buena semana!!!

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  3. Dios mío, no puedo estar más de acuerdo contigo. Estar en contacto virtual con todos esos monstruos/gurús de la traducción es un ejercicio de humildad, pero al mismo tiempo un estimulante. Algo así como una tableta de vitaminas profesionales. Y que sepas que, al menos para mí, desde mi idiosincracia de traductora de provincias, tú también eres una gurú. Sé qué suena terriblemente empalagoso porque ni siquiera me conoces, pero de todo se aprende, y yo aprendo de cada uno de los traductores/intérpretes al otro lado de la línea adsl. Gracias y buenas noches. 😉

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  4. ¿Puedo recomendarte una columna de uno de mis escritores favoritos? http://www.guardian.co.uk/technology/2011/feb/22/information-overload-probabilistic
    Hay fuera no hay demasiada información, hay justo la que necesitamos. Cuando veas que te supera, desconecta y, si es importante, te acabará llegando por otra vía.

    Acabo de leer un cómic muy chulo sobre la vida y sobre aprovechar los buenos momentos (Daytripper, http://www.comicdigital.com/2933_1-Daytripper.html). A veces estamos muy ocupados viviendo la vida y nos parece que la estamos desperdiciando, pero, si de verdad estamos ocupados viviéndola, entonces es que la estamos aprovechando a tope. Como dice Pratchett: “It is said that your life flashes before your eyes just before you die. That is true, it’s called Life”.

    Y ya está bien de hacerme el filósofo por hoy. ¡Buenas noches!

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  5. Y faltaría agregar: foros profesionales de correo electrónico y por RSS, los RSS a los que te hayas suscrito, suscripciones de correo electrónico…, y eso sin tener en cuenta que el móvil hace “¡ping!” o “ring” cada media hora. Es difícil prescindir de todo esto, tan difícil como saber organizarse para que tanta información no te devore. Yo he optado por dedicar una hora en la mañana a correo, redes sociales, readers y similares y otra hora al final del día. Es mucho, pero es menos que lo antes me consumía. Y el resto del tiempo, está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO mirar el correo o el Twitter, etc. Hay que organizarse, y es tremendamente difícil.

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    1. Muy cierto pero lo malo son esos días flojos de trabajo en los que te puede la curiosidad, estoy con mis racionamientos de horarios y solo me doy un festín los días que no tengo trabajo o que hay poca cosa.

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  6. Hay una cosa más importante que la gestión del tiempo, y que además está directamente relacionada con ella: nuestra capacidad crítica.

    Hoy en día, con tantos contenidos e información, si no somos capaces de filtrar y discriminar lo que consideremos valioso, también estaremos perdiendo el tiempo. Por ejemplo, en el lector de RSS que utilizo solo tengo los blogs y recursos imprescindibles para mí porque, por una parte, generan o comparten contenidos de calidad y, por otra, esos contenidos me aportan algo.

    En cuanto a la gestión del tiempo y las redes sociales, lo mejor para estar al día es programar varias pausas para echarles un vistazo. ¿Que vemos que todo el mundo habla en Twitter de un blog —por ejemplo, hoy varias personas han tuiteado esta entrada—, pero tenemos que ponernos otra vez con la traducción en la que estamos trabajando? Pues hay complementos fantásticos, como Read It Later, Evernote o Diigo que nos permiten guardar el enlace y consultarlo más adelante. Así nos aseguramos de que no nos estamos perdiendo nada y, además, evitamos la temida «procrastinación». Eso sí, no hay que olvidarse de compartirlo de nuevo si nos parece interesante. 🙂

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  7. Gracias por tus palabras, Aída. Me siento bastante identificada. También me gustan las respuestas que veo y me aportan. Gracias. 🙂

    En mi caso, va por épocas: hay semanas que me infoxico, hay semanas que me encierro. Intento trasladar esto a un esquema diario con horario.

    Opino que está bien infoxicarse porque implica compararse y ver conceptos, enfoques y formas nuevas de trabajar que te rompen un poco los esquemas. Ayuda a relativizar y a mejorar. Aunque he de confesar que yo no soy capaz de introducir muchos cambios simultáneos en mis procesos de trabajo: soy leeeenta y esta lentitud me cabrea muuuucho a veces, jajaja. 🙂

    Una técnica que creo que funciona en twitter (bueno, y en listas, blogs, etc.):

    *recopilar cierta información o ciertos recursos con sentido crítico, como dice Manuel, y que yo interpreto como “guardo solo lo que me cubre una necesidad que YA tengo”.

    *el resto puede ser muy interesante, pero, como no lo voy a utilizar en mi ámbito, no lo recopilo: preguntaré cuando lo necesite y alguien tendrá a mano esa información. Esta actitud parece un poco caradura a priori, pero la idea tras ella es: “Cuando me preguntan a mí sobre algo que sé contesto gustosamente”. Así que creo que es una buena actitud. 🙂

    He escrito más sobre mi comportamiento profesional aquí que en mi blog. No sé si es bueno o malo. Jajaja. 🙂

    ¡Feliz jornada a todos!

    Marta

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    1. Gracias por compartir tu comportamiento profesional aquí.
      En parte me pasa algo similar. Cuando empecé a recopilar información, consejos, técnicas que podía aplicar al trabajo, la gran mayoría me parecían muy prácticas e interesantes pero luego he de reconocer que los malos hábitos adquiridos son difíciles de eliminar. Aprendo mucho, aplico algo de lo que aprendo al día a día y tengo semanas en las que me tengo que racionar la información porque me supera, pero otras como estás últimas en las que voy muy bien de plazos y puedo aprovechar el tiempo libre para seguir aprendiendo.
      Guardo muchas cosas en favoritos y en una carpeta y cuando tengo un hueco hago limpieza, quedándome solo con lo que realmente me aporta algo de valor añadido (suena ya como mis clientes de marketing y logística).
      Soy consciente de algunos de los pasos que tengo que tomar para mejorar en mi negocio y cuanto más leo más me doy cuenta de cuáles de esos pasos me convendrían por mi forma de ser y trabajar.
      La respuesta a esta entrada me ha dejado sin palabras (aunque no lo parezca) y he aprendido mucho de esta experiencia. Gracias

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  8. Me encanta tu blog, acabo de descubrirlo y tenéis razón, al intercambiar y compartir nuestro pequeño mundo aprendemos unos de los otros y otras veces simplemente nos desahogamos y creo que nos hacemos amigos de una extraña y distante pero a la vez cercana manera. Dehecho, he visto algunos nombres conocidos en comentarios anteriores. Da gusto hablar y que te entiendan y sobre todo, no os dais cuenta de que debemos ser de los pocos blogs que hay que escriban correctamente, sin faltas de ortografía, si es que da gusto leernos!!! En algo se tenía que notar que vivimos de ello, no??
    Con respecto a la información que circula por la red, yo soy de las que se sienten abrumadas, soy de las de pico y pala, con poco me apaño, pero lo cierto es que la intuición me funciona muy bien y es una gran aliada en nuestra profesión. No os pasa que buscas una expresión que no habéis oído en vuestra vida y cuando la encontráis era justo lo que intuíais que significaría??
    Y también creo que somos muy críticos unos con los otros, yo particularmente al menos, lo soy, aunque también me fijo en las buenas traducciones y las comento, eh??
    En fin,q ue somos unos wokadictos,prorque aquí estamos, todo el día dándole a la tecla y en nuestro tiempo libre… hablando del trabajo. Jeje.

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    1. El mundo está lleno de bichos raros amantes de los anuncios y no es de extrañar a veces con algunas de las cosas que ponen en la televisión. Gracias por comentar y leer el blog

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