Los mitos de la traducción: aquello con lo soñábamos cuando empezamos a estudiar traducción

La entrada de Ana Rubio (@playmobiles) en su blog me ha hecho pensar en los mitos que rodean a la traducción. No, no voy a empezar con los temas típicos, ya sabéis, eso de que los intérpretes se forran y curran 2 días al mes, que los traductores están demasiado bien pagados para lo que hacen, que los traductores pueden hablar todas las lenguas del mundo (si no lo hacen son unos paquetes) y que cualquiera que sepa chapurrear dos idiomas ya es traductor. Hoy voy a centrar esta entrada en los mitos que nos montamos nosotros en la cabeza sobre las distintas áreas en las que podemos desempeñar esta profesión.

Yo, como me imagino que muchos otros estudiantes, decidí matricularme en traducción porque quería traducir libros. Básicamente eso era todo lo que quería hacer y me imaginaba en mi loft (nada de un piso chungo compartido) leyendo y traduciendo obras de mis autores favoritos, Thomas Hardy o Joseph Conrad. He de reconocer que he sido afortunada porque he podido cumplir el sueño de traducir para editoriales, pero aprendí que la realidad no es siempre como la imaginamos. No he traducido a Conrad ni a Hardy, no tengo un loft pero mi nombre figura en las hojas de algunas de las novelas que la gente lee en el metro, después de ocultar las tapas con papel periódico. Bromas aparte, he traducido de todo un poco, libros de los que me siento orgullosa y otros que fueron una tortura de principio a fin.

Sin embargo, hoy quería hablar de otro de mis sueños de traductora, otro de los mitos de la profesión: la traducción para doblaje.

Cuando me ofrecieron trabajar en un estudio de doblaje no me lo pensé dos veces. Era otro sueño cumplido y encima formando equipo con grandes profesionales y amigas. Antes de nada he de reconocer que fue toda una experiencia, para lo bueno y lo malo. Voy a intentar resumir lo que supuso y los mitos que tumbó:

Yo trabajaba dentro de la sala de grabación de doblaje, he intentado encontrar una foto que mostrase el tipo de estudio donde trabajaba. Aquí veis como hay una salita más pequeña dentro con el atril para el actor o actriz de doble, la pantalla para ver el vídeo y se ve el reflejo de uno de los ordenadores. Hay una mesita con un ordenador y una lamparita dentro de la sala de grabación y luego otro con todo el equipo de sonido al otro lado de la puerta gris (que pesa un muerto) donde está el técnico. Todo está insonorizado (o debería, no siempre es perfecto) y cuando estás dentro no puedes hacer ni un ruido porque se graba. Así que mientras habla el actor tú no puedes ni toser, ni beber agua, ni mover la pierna, debes tener cuidado al pasar las hojas del guión y al anotar algo con el boli. Si emites ruidos la toma no vale y se tiene que repetir y después de repetir una frase tres veces haces lo imposible por convertirte en estatua para no oírla de nuevo (o te quemaría por dentro). Lo bueno de esto es que después de la práctica adquirida si la traducción deja de darme dinero puedo plantearme un cambio de carrera y dedicarme a ser estatua humana en el Retiro.

Pensaba que era fácil pero ni hablar, ser la traductora en la sala de doblaje supone tener que estar atenta a todo, a la pantalla con el vídeo, a la narración en idioma original (inglés), leer a la vez el guión traducido para ver que lo que dicen y lo que está traducido coinciden, que no hay errores, que no hay erratas, que no se han inventado la traducción (esto pasa), que no hay malos entendidos por temas culturales, que el guión tiene sentido y encaja con el vídeo y por si fuera poco, hay que estar atento con los cascos a lo que va narrando el actor o la actriz de doblaje. Es como una interpretación pero con dificultades añadidas. Sientes la misma adrenalina (de otro modo no podrías hacerlo) y entrenas a tu cerebro a no perder detalle (lo que es útil luego para la rebajas, las bodas o las propias interpretaciones). Lo mejor, el entrenamiento mental, es como estar en un gimnasio para tu cerebro y pone a prueba tu compresión oral. Lo peor, el estrés, no paras ni un minuto y después de seis horas ya hablas en arameo cuando finalmente logras escapar para ir al baño.

Pensaba que no iba a traducir. Falso. Es verdad que no traduces el guión pero traduces mucho porque todo lo que está mal en la traducción original lo tienes que corregir sobre la marcha, a veces sin tiempo para consultar Internet o un diccionario. Así que pones a prueba tus neuronas todo el tiempo. Muchas veces el guión está bien traducido pero como el traductor no disponía del vídeo (por miedo a la piratería o por temas de plazos), te toca recortar la parrafada del personaje, porque en inglés entra en tiempo pero en español es imposible de encajar. Lo mejor, como intérprete me encanta traducir a la vista, me obliga a usar la memoria para rescatar la traducción de los términos y al estar trabajando con material nuevo cada día aprendes mucho vocabulario en contexto. Lo peor, que con las prisas a veces tú también cometes errores.

En resumen, lo mejor de trabajar en el doblaje es que te obliga a usar la cabeza, a pensar en dos idiomas todo el tiempo, ves muchas cosas, aprendes con los documentales, los programas sobre video juegos, te ríes con los actores y actrices de doblaje, que son gente maravillosa (desde aquí un saludo lleno de cariño). He reconocer que al oír sus voces mientras trabajaban me di cuenta de nuevo de la importancia de la voz, es increíble lo que pueden hacer.

Lo peor: sin duda el estrés y las prisas. Hay que tener mucha resistencia para dedicarse a eso. Es un trabajo muy interesante pero es difícil compaginarlo con otras cosas por la cantidad de energía que requiere. Yo daba clases, interpretaba y traducía novelas a la vez y tuve que dejarlo por agotamiento. Sin embargo, me quedo con la experiencia aprendida y ganada.

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Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

13 thoughts on “Los mitos de la traducción: aquello con lo soñábamos cuando empezamos a estudiar traducción

  1. Gracias por la mención. Una duda: ¿por qué tenías que hacer ese trabajo en sala? ¿Confidencialidad, urgencia…? Conozco a otros traductores de audiovisual y trabajan sin problema desde casa (no sé si loft). Quizá hasta sea más efectivo porque la tensión es mucho menor. En todo caso, genial que hayas compartido tu experiencia. De todo se aprende, ¿no?

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    1. Hola, bueno, en realidad yo traducía poco, no era traductora audiovisual pura y dura, lo que hacía era el último paso de traducción y por eso tenía que ser en la sala. Comprobaba que el guión traducido, el doblaje y la imagen encajasen, que no hubiera errores de traducción y que tuviera sentido. Era más un QA o un nivel de revisión y corrección, lo que pasa es que lógicamente a menudo me tocaba traducir. Por ejemplo, pasaba que un guión no incluía el diálogo de un personaje por un error del documento en inglés que lo había omitido, si el traductor no recibía una copia del vídeo no podía saberlo, así que cuando llegaba a sala y empezábamos a grabar el doblaje se veía y me tocaba sacar el diálogode “oído” y luego traducirlo sobre la marcha para que el actor pudiera doblarlo.
      Ahora me has dejado con la duda de si habré sido capaz de explicarme bien en la entrada….

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  2. Muy interesante tu entrada, la verdad es que has hecho muchísimas cosas a lo largo de tu carrera, espero que no tengas que hacer también lo de estatua humana en el Retiro, jajajaja.

    Desafortunadamente, he tenido poco contacto con los estudios de doblaje y solo conozco la parte teórica de las funciones que hacen algunos traductores en ellos, pero por tu descripción (y la que me daban a mí en el módulo sobre ajustes y doblaje del máster que hice) creo que eras ajustadora. Quizás me equivoco, pero bueno, si hay alguien con más experiencia en el campo quizá podría dar el nombre exacto de lo que hacías.

    Saludos,

    Elena

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    1. Sí, aunque como trabajaba en modo freelance no tenía contrato ni nombre exacto para mis funciones. No era exactamente una ajustadora era más bien una traductora en sala para todo lo que se necesitase.

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  3. Interesante artículo, pero no acabo de comprender tu función en sala.

    Yo soy traductor y ajustador/adaptador. Por lo que comentas, dices que te encargabas de revisar las “traducciones”, pero no especificas si se trata de guiones ya ajustados y pautados. Deduzco que sí, puesto que estabas en sala durante las locuciones. En tal caso, lo que falla es la cadena de producción de manera estrepitosa, puesto que tu función en sala debería ser completamente prescindible si se siguieran los pasos como es debido. Si bien es cierto que, por distintas causas (mala elección a la hora de asignar la traducción, dificultades a la hora de realizarla -falta de guión, de imagen, etc…-) puede llegar a entenderse que al ajustador le llegue un texto con problemas de traducción no resueltos o diversos errores, no comprendo cómo se le puede añadir un eslabón más a la cadena de producción añadiendo una corrección de la tradu en sala después de haber pasado el guión por manos del adaptador. No sólo porque se está pagando un sueldo más que podrían ahorrarse perfectamente si traductor y adaptador hicieran bien su trabajo, sino porque el tiempo que se pierde en esa revisión podría facilitarse perfectamente a los anteriormente citados, con lo que las malditas prisas que siempre se nos imponen serían algo menos estrictas.

    De todos modos, mi experiencia ha sido principalmente con estudios de Barcelona y nunca he podido ir a sala cuando se han doblado mis tradus en Madrid. Quizá allí se trabaje de manera distinta.

    Un saludo.

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    1. Me ha gustado mucho el comentario, porque es cierto que cuando trabajé en el estudio yo misma no acababa de entender muy bien la razón por la que yo era necesaria pero en parte había problemas no resueltos con las traducciones. Los guiones llegaban ya ajustados pero con muchas erratas, errores de traducción, falsos amigos. No tenía acceso a toda la cadena, de modo que no sé exactamente el procedimiento que tenían al asignar las traducciones. Podíamos decir que mi trabajo era revisar y terminar la adaptación pero acabé haciendo un poco de todo. No sé si todos los estudios en Madrid trabajan igual, sé que en este estudio han cambiado y mejorado el proceso recientemente, eliminando fases, yo solo cuento mi experiencia entonces, hace unos años (no muchos) y me encanta aprender de la experiencia de otros. Así que muchas gracias por comentar

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    2. Estoy totalmente de acuerdo con Crises.
      Leyendo tu post -divertido por otro lado-, tengo la sensación de que trabajabas para un fast-dubbing studio o estudio de doblaje chapuza. Llevo muchos años traduciendo para doblaje y jamás hubiera imaginado que se hicieran correciones a una traducción escrita ya dentro del estudio de grabación, sobre la marcha. Supongo que la división en takes estaba hecha por un programa automático, los traductores que trabajaban sin ver la imagen tenían unas condiciones de trabajo pèsimas, etc. Por otro lado la excusa de los doblajes “confidenciales” es irrisoria: las grandes distribuidoras con muchos intereses antipiratería en juego eligen muy bien a sus estudios y traductores, te mandan copias fragmentadas, sin color, con impresos sobre la imagen, quizá en dibujos animados pueden faltar algunas escenas porque se dibujan a partir del doblaje en su correspondiente idioma, etc, pero siempre hay imagen. Por lo que dices, tu estudio de doblaje no tenía responsable de producción de doblaje, ni ajustador ni director en condiciones (que por otro lado tienen tarifas mucho más altas que las de traducción). En fin, un McStudio, con doblajes como churros.

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  4. Flipo con tu experiencia, tiene razón el comentario anterior. No me parecen condiciones aceptables para doblar una serie. No sé, cada día entiendo menos este mundo, yo también traduzco, adapto y reviso o mío y lo de los demás y no concibo que se llegue a sala así; cómo vamos a acabar, traduciendo directamente con un pinganillo en la oreja del doblador??? Pues ya puestos, nos hacemos dobladores nosotros y nos comemos lo que guisamos, no? y mejor pagados… jaja.

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  5. Muchas gracias por tú artículo: Muy muy muy interesante.
    Me lo ha pasado una amiga q terminó traducción. Yo estoy en 4º, ya terminando, y sigo con mi sueño de traducir novelas desde una buahrdillita de Bruselas… aunque ese sueño se encuentra cada vez más lejos… pero lo q cuenta es la persistencia, ¿no?
    ¿Cómo empezaste a trabajar traduciendo novelas: echaste CVs a tutiplén, fue a partir de unas prácticas…?

    Muy interesante tu trabajo en la cabina… ¡tiene pinta de ser muy interesante, a pesar del estrés! 😉

    Un beso desde Madrid.

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    1. Pues el mundo de las editoriales ha cambiado con la crisis, al menos en temas de traducción, pero lo que hice fue centrarme en agencias en las que quería trabajar por el tipo de libros que publican, en mi caso puse mis miras en libros de arte y arquitectura, ciencia ficción. Envié CV pensados a cada editorial que me gustó, pero en la mayoría de los casos casos respondí a anuncios en Proz, en infojobs o en las webs de las propias editoriales.
      Si algo te gusta tienes que intentarlo, aunque no sea fácil. Mucha suerte!

      (Mi loft iba a estar en Londres o en NYC a ser posible, me he quedado con un cuarto en Madrid pero no me quejo porque me encanta)

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