Entrevista a Iván Alvarez de Lorenzana, intérprete y compañero

En muchas ocasiones he recalcado la importancia de la figura del compañero/a en cabina y si sois lectores fieles seguro que os suena el nombre de Iván (y su brazo que suele salir en mis fotos de cabina). Hace unos días le propuse la idea de responder a unas preguntas en el blog. Le menciono con frecuencia y es mi agente de marketing, vende el blog mejor que yo cuando estamos trabajando, así que lo mínimo era darle voz para que pudierais conocerle. 

Iván fue mi primer compañero de cabina, antes solo había hecho consecutiva y fue gracias a su paciencia y su sentido del humor que perdí el terror a la simultánea. El blog ha cumplido ya más de un año y ya tocaba que él tuviera su propia entrada, espero que os guste. 

 A menudo se escucha que para ser intérprete uno tiene que estudiar traducción e interpretación pero tú no eres filólogo, ni licenciado en traducción e interpretación y llevas años trabajando con excelentes resultados. Muchas personas se preguntan si pueden ser intérpretes si han estudiado otra carrera. 
¿Por qué decidiste formarte como intérprete? ¿consideras que tu formación previa te ha sido útil luego en las interpretaciones? 
 
R- Soy licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, y siempre he trabajado para empresas que representaban a compañías americanas en España, por lo que muy a menudo tenía no solo que hablar en inglés sino ayudar a otras personas que no lo hablaban, e incluso traducir todo lo que se decía en negociaciones a veces muy duras a dos o tres bandas. En un momento dado en el que decidí dejar un empleo especialmente absorbente, pensé que lo que había hecho hasta aquel momento de manera puntual e informal (ser intérprete como “trabajo dentro de mi trabajo”) podía ser una profesión en sí misma, y decidí hacer el curso de interpretación que se impartía en Estudio Sampere.
Con respecto a tu segunda pregunta, mi formación en marketing y finanzas y el conocer desde dentro el mundo de la empresa, y no digamos el haber tomado parte en tantas negociaciones con empresas extranjeras, en las que tienes que mantener una concentración constante muy alta, me ha sido de mucha ayuda después para las interpretaciones, sobre todo para las consecutivas y de enlace.

– Te he oído decir que la interpretación cambió tu vida, ¿animarías a personas con titulaciones en derecho, económicas o científicas a entrar en este sector? ¿Animarías a los alumnos de traducción e interpretación para que no le tengan pánico a la interpretación?
 
R- Les animaría sin duda; pueden tener experiencias muy gratificantes y ellos pueden aportar mucho a la profesión. Sin embargo, como tú bien sabes, es muy difícil vivir solo de la interpretación, a no ser que estés en nómina en un organismo oficial: eres, salvando las distancias, como un intérprete de teatro o televisión, y tienes que esperar a que te llamen los directores o productores (en nuestro caso, las agencias o los clientes directos). Casi siempre hay que complementar la interpretación con algún otro trabajo, que en la mayoría de los casos es la traducción, pero no necesariamente. 
En cuanto a los alumnos de traducción e interpretación, solo les diría que el “pánico” se acaba superando, y el camino para conseguirlo, como en muchas otras actividades, es la práctica constante partiendo de bases sólidas, que ellos sin duda tienen debido a su carrera.
 
– ¿El buen intérprete nace o se hace? ¿Cuál es el papel que le das a la formación en esta profesión? ¿Vale la pena formarse si uno ya domina muy bien los dos idiomas de trabajo?
 
R- Sin duda una persona que tiene una gran facilidad de comunicación, que se expresa bien, es receptivo y no teme hablar en público tiene ya mucho ganado. Alguien que tenga una gran empatía y se ponga fácilmente en la piel del otro estará más capacitado para “interpretarle” mejor, en todos los sentidos. Igualmente, disponer de una cultura amplia y sentir curiosidad de manera natural por todo lo que te rodea es de gran ayuda. Por supuesto, conocer muy bien los idiomas de trabajo también. Sin embargo, mi propia experiencia me dice que todo esto no es suficiente, y que es necesario formarse. Ejercitar la memoria, la rapidez mental, la capacidad de síntesis, la expresión fluida y tranquila incluso en momentos de gran tensión y hacer todo esto de manera sostenida durante largos periodos de tiempo es algo que en la inmensa mayoría de los casos hay que aprender por medio de una formación adecuada. Por supuesto también hay que hacer y utilizar glosarios y estudiarse el vocabulario, en los diversos idiomas de trabajo, de aquello sobre lo que vamos a hablar.

– En traducción suelen recomendarte que te especialices al menos en dos campos, ¿es absolutamente necesario especializarse en un área si te dedicas a la interpretación?

R- Creo que no; en mi caso tiendo más a descartar aquellas áreas en las que por el momento no quiero trabajar que a especializarme en las áreas de trabajo que prefiero, entre otras cosas porque no veo que haya tanto trabajo como para poder vivir de la profesión especializándose en dos o tres áreas. Pero de nuevo estoy hablando como intérprete autónomo; si tu objetivo es trabajar en nómina en un organismo oficial, posiblemente sea buena idea especializarse.

– Siempre contamos anécdotas graciosas pero las cosas no son siempre de color de rosa en la cabina, ¿Cuáles han sido los mayores retos a los que te has enfrentado en este trabajo?
 
R- Tal vez se me hayan presentado en este año que termina: por diversas circunstancias, tuve que interpretar en varias ocasiones para el canal internacional de RTVE sin compañero y con muy poco tiempo de aviso (en una de ellas, estaba en mi casa en pijama y se me pidió que estuviese sentado en cabina en media hora) para acontecimientos muy impactantes, como la muerte de Bin Laden, los atentados de Noruega o la comparecencia de David Cameron en el Parlamento por el escándalo del “News of the World”. No era solo la impresión de saber que una gran audiencia te estaba escuchando, sino que debido a la propia naturaleza de lo que estaba pasando, el trabajo continuaba hora tras hora y no sabías cuándo terminaría. Llegas a pensar si tendrás fuerzas suficientes para seguir adelante, pero obviamente en una situación como ésta no puedes cerrar el micro ni levantarte e irte porque estás cansado. 

– ¿Qué importancia tiene, en tu opinión, el compañero en cabina? ¿Puedes dar algunas recomendaciones para el trabajo en equipo dentro de la cabina?
 
R- El compañero es fundamental. No tiene nada que ver el resultado que puede obtenerse trabajando con un compañero al que conoces y con quien te compenetras bien, ni tu propio confort en las largas horas de cabina, con el que se obtiene trabajando con alguien con quien no encajas. Una de mis mayores aficiones es el buceo deportivo con escafandra autónoma (es decir, que me gusta tanto boothear -le tomo prestado el término a Clara Guelbenzu- como bucear), y la figura del “buddy” es esencial en ambas actividades. Las recomendaciones que te voy a dar sirven por igual para estos dos campos:
 
– Documéntate sobre las procelosas aguas en las que te vas a sumergir. En nuestro caso, trata de conseguir documentación, infórmate sobre los participantes, asegúrate de que conoces al menos el vocabulario básico, etc., y comparte ese conocimiento con tu compañero.
 
– Planifica antes de la actividad qué es lo que vas a hacer, no te “tires al agua” sin más. O sea, para la interpretación, establece quién empieza, cómo van a ser los turnos, intenta repartir las ponencias con antelación si la jornada es muy extensa y el tiempo de preparación es poco, etc.
 
– Si puedes escoger a tu compañero, sobre todo que sea una persona tranquila pero a la vez atenta. Es decir, que no te pierda de vista (de oído) en ningún momento, pero que te deje hacer sin agobiarte con sugerencias sobre lo que debes ver (decir) a cada paso.
 
– Saliéndonos ya un poco del símil del buceo, algo evidente es que no hay que invadir el espacio del otro con diccionarios, ordenadores, botellas de agua, etc. En cabinas muy reducidas suele ser práctico definir una zona “neutral” central entre los dos, donde poner por ejemplo unas cuartillas de uso mutuo para preguntas o sugerencias. Y por último, está claro que la buena educación, un poco de flexibilidad y otro poco de simpatía vienen tan bien dentro de la cabina como en cualquier actividad fuera de ella.
 
– Comparte un truco que hayas aprendido en estos años de cabina.
 
R- Me da la impresión de que muchos lo hacemos, pero cuando no es mi turno de interpretación me gusta quitarme un auricular para escuchar al ponente por un oído y a mi compañero por el otro. De esta manera aprendo de mi compañero, veo cómo resuelve las dificultades de lo que se dice en un momento dado, estoy más disponible para asistirle en caso de necesidad y no pierdo el hilo de lo que se está diciendo, mientras que a la vez me relajo un poco.

– ¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?
 
R- Creo que todos los relativos a la educación para el siglo XXI que he llevado a cabo para universidades y colegios, pero a la vez siempre recordaré con especial cariño el primero que realicé como profesional, mientras todavía estaba estudiando el curso de interpretación, para los ayuntamientos hermanados de Guadalajara (España) y Nuneaton (Reino Unido). Aún estaba muy verde, pero al terminar, después de una semana extenuante con jornadas de dieciséis horas, ambos ayuntamientos me ofrecieron trabajo fijo. Tuve que rehusarlo pero me hicieron sentir muy bien.

– La eterna pregunta: ¿Consecutiva o simultánea?
 
R- Pues mi impresión es que inicialmente todos nos decantamos por la consecutiva (parece más natural, se asemeja más a lo que hayamos podido hacer informalmente y da como menos miedo), pero a la larga tal vez he ido prefiriendo la simultánea, que puedes hacer de manera más automática. La consecutiva exige un esfuerzo superior de memoria, concentración y precisión; con la simultánea suelo decir que es más fácil conectar la boca con la oreja (pasando siempre por el cerebro, eso sí). 

– ¿Guardas recuerdos/bolis/fotos/grabaciones/carpetas de los trabajos que has hecho? 
 
R- ¡Sí! tengo una plancha de corcho donde cuelgo todas las identificaciones o distintivos que he ido recibiendo a lo largo de los años. Hoy día recibimos cada vez más la información en formato digital, pero me resisto a perder lo que nos dan en papel, sobre todo si creo que puede ser útil o resulta bonito o atractivo para mí, y de hecho acabo de comprarme un archivador más grande porque el que tenía se me estaba quedando pequeño.
Los bolis tiendo no a atesorarlos sino a utilizarlos.

 ¿Cuál es el mayor problema al que se enfrentan los intérpretes hoy en día?
 
R- Creo que hay dos problemas principales, y son los mismos de siempre:
 
1) Pregunta al ponente: “¿Podría proporcionarme las ponencias u otra documentación para este trabajo?”. Respuesta: “¿Cómo? ¿No es usted intérprete? Pues traduzca lo que yo vaya diciendo y ya está“.
 
2) El encargado de organizar la reunión internacional: “Habíamos pensado en contratar un intérprete (lo normal será que diga “un traductor”, pero esa es otra guerra), pero resulta que tenemos una secretaria / un compañero / un amigo que habla bastante bien inglés, o sea que yo creo que ya nos arreglamos con él, que además nos sale mucho más barato“.
¡Muchas gracias Iván!

Publicado por

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

15 thoughts on “Entrevista a Iván Alvarez de Lorenzana, intérprete y compañero

  1. Pues sí, además de todo esto….. canta que de mueres (llévalo a un karaoke que triunfa), bucea, esquía, le gusta los deportes de riesgo, sabe bailes de salón…., No tiene desperdicio

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  2. Qué bueno! Ha sido un gusto leerlo enterito! Aida fue mi magnífica e increíble profe en Sampere también, y soy profesora de inglés y hago traducciones…no es fácil!! La entrevista ha sido muy útil!!! Y los comentarios son de Ivan? Qué lujo tener un compañero así!

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    1. Muchas gracias como siempre por leer el blog. Me pareció interesante destacar que hay grandes profesionales que se han formado primero en otras cosas y luego se han preparado como intérpretes.

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  3. ¡Gracias, Aida, por otra entrada fantástica!
    Yo sólo he trabajado una vez en cabina con Iván, y salí diciendo: de mayor quiero ser como él (¡y no porque me falten arrugas, sino su temple, su buen hacer y su capacidad para rematar todas y cada una de las frases!)

    Y su presencia en Sampere al poquito de empezar el curso fue un chute de energía y de ánimo para los que estábamos empezando. Realmente tiene un perfil profesional impresionante. Y estoy de acuerdo con él en todo lo que dice, aunque esa conexión entre oreja y boca pasando por el cerebro no es tan fácil de conseguir y mantener como él lo pinta!

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  4. Hola, soy un buen amigo de Ivan y me alegro muchisimo de que le tengais en tan buena consideracion. Le conozco desde hace mas de 20 años y he compartido con el muchas de sus aventuras de buceo y de esqui, entre otras cosas. Os puedo decir que es un lujo tenerlo como amigo. Nunca hemos tenido discusiones importantes y en cambio nos hemos reido muchisimo y pasado muy buenos momentos juntos. Espero que tantos comentarios elogiosos no se le suban a la cabeza. Un saludo a todos los del blog.

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