Love your brand

Esta entrada ha surgido a raíz de varias cosas: esta semana se celebró otra cena #tratuimad, con gran éxito de asistencia y me hicieron entrega de una de las chapas de MeowTrad (su página en Facebook: MeowTrad) y hoy he ido a desayunar con una dentista que es autónoma. Ha visto los cupcakes con mini cepillos de dientes y ha caído rendida porque son perfectos para tener en la consulta. Te promocionas, alegras la tarde a los que esperan y encima te aseguras de que tengan nuevas caries (para que la relación comercial no decaiga).

 

Bromas aparte, este es un tema del que cada vez se habla más, no hace mucho decían que el cv tradicional en papel había muerto, que tu blog es tu cv, que las redes sociales nos permiten ser visibles y que gracias al networking podemos hacer contactos y así conseguir acceder a nuevas oportunidades. Eso ha quedado claro, se comenta en todas las conferencias y charlas sobre el sector, es un secreto a voces y no dudamos de que es cierto (en gran medida). Si nadie sabe que existes, difícilmente te van a recomendar. Hasta ahí no hay nada nuevo. Pero otra gran frase que se cita en estos seminarios es: “Esperar que con estar en las redes sociales ya está todo hecho es como pensar que con ir a la discoteca ya has ligado”.

Y ahí entra en juego el concepto de marca. Somos autónomos, nuestra propia empresa y sabemos qué tipos de servicios podemos y queremos ofrecer (o al menos deberíamos saberlo). Si tenemos eso claro lo siguiente es trabajar la presentación que vamos a hacer de esa oferta.

Me han llamado la atención por lo poco clara que queda mi marca en la red. Un comentario acertado y estoy estudiando el tema para ver qué puedo y quiero mejorar al respecto. Para empezar he seguido el consejo que se da cuando se habla de redes sociales: primero hay que mirar, investigar y aprender.

Así que estoy en esa fase. He visto que hay compañeros que han creado marca y la venden de forma comercial. Las marcas generan confianza, dan la imagen de seriedad y profesionalidad. No todas las marcas cumplen lo que ofrecen pero aún así todos nos fiamos de ellas. Cuando viajamos, los primeros días tendemos a comprar productos de marcas que conocemos antes de lanzarnos a la aventura de descubrir cosas nuevas y no es por miedo, es que es más rápido y cómodo elegir las cosas que nos suenan.

En esta fase de aprendizaje he empezado fijándome en los logos y los distintos modos de promocionarse de otros compañeros.

Algunos ejemplos:

– Pegatina de Localización y Testeo con Curri (entregado en una conferencia en Barcelona)

– Postal Rainy London (entregado en un curso de formación especializado)

– Chapa MeowTrad (entregada en #tratuimad)

– Tarjeta de este blog.

La mayor parte de los blogs ahora tienen página en Facebook, algunos también cuenta en Tumblr, hay camisetas de agencias, autónomos y sobre si traducimos o no en pijama. Las geniales traductoras que hay detrás de MeowTrad y Rainy London nos llevan ventaja. Ambas tienen una cuenta en Twitter más personal y otra profesional (@meowtrad y @rainylondon). MeowTrad tiene libretas y chapas con su logo, mientras que Rainy London tiene todo tipo de artículos de promoción, incluyendo unas tazas preciosas. De hecho, publicó un concurso en su blog en el que pedía anécdotas curiosas de trabajo y el ganador ha recibido una de estas tazas.

Está claro que el producto debe ser bueno, porque la publicidad no puede hacer milagros. Sin embargo, si ya sabemos que podemos ofrecer un buen servicio de traducción y/o interpretación, no perdemos nada por hacer un poco de marketing, porque este tipo de acciones no requieren una inversión considerable y si repartimos las postales, pegatinas y chapas en los sitios adecuados, podemos aumentar nuestra visibilidad en un mercado que cada vez valora más la individualidad.

Un imán de cocina con nuestra marca no nos librará de la lucha por las tarifas, ni de tener que pedir tres veces que nos envíen la documentación de la conferencia, pero puede ser útil.

¿Qué opináis? ¿Cuál es vuestra estrategia de marketing?

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

15 thoughts on “Love your brand

  1. Estoy totalmente de acuerdo. Las chicas listas que mencionas me han hecho replantearme también cómo enfocar mi web y ya estoy dándole vueltas a una landing page basada en mi tarjeta con la máquina de escribir como una especie de logo que me represente.
    Voy a contarle a mi hermano lo de los cupcakes en la consulta… chorreo de pasta!! 🙂

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    1. Sí, exacto, lo bueno de estas cenas es que la gente con ideas te motiva. Yo también estoy replanteando mi estrategia de marketing. Innovar o morir.
      Los cupcakes con cepillos los venden al lado de tu casa, son un filón para la consulta. Mi prima, la dentista, lo vio muy claro.

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  2. Aida, muchas gracias por la mención. Con respecto a lo de innovar, siempre se pueden hacer cosas. MeowTrad tiene una estrategia aún sencilla porque no somos tan “grandes” como para contar con alguien centrado exclusivamente en esto. Creo recordar que @HHTranslator (que me corrijan si no fue ella) llevó a un congreso de videojuegos unos dulces en forma de “bug”. Hay mil ideas que se pueden hacer. Ya las iremos hablando en futuros #tratuimad. Abrazo.

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  3. ¡¡Ay, si has puesto mi pegatarje!! ¡Gracias, mona! 🙂

    Estoy completamente de acuerdo contigo. El logotipo es esa fotito pequeña que te hace recordar la marca, así que es casi imprescindible para cualquier negocio.

    Yo quería hacerme calendarios y cuadernos para regalar por Navidad, pero he estado ocupada que ni siquiera he podido hacer un “busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo”. Veo que voy a tener que darme prisa, porque la gente va pisando fuerte 🙂

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    1. Claro, cuando me la diste en Barcelona empecé a darle vueltas a esta entrada y a pensar: “esta pegatarjeta tiene que salir en el blog”.
      Estoy en busca de mi logotipo, tiene que ser algo personal pero aún no tengo claras las ideas.

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  4. ¡Qué chula la taza de Rainy London!
    Yo sí tengo marca. La verdad es que me quedó claro que para dar una mejor imagen había que tener, al menos, un logo. El mío lo diseñó un ex-alumno que es diseñador gráfico y tomó clases de italiano conmigo en la universidad. Fue una experiencia muy enriquecedora puesto que fue uno de sus primeros proyectos freelance y lo hizo con mucho entusiasmo. Yo por mi parte estoy encantada con su trabajo y tener mi propia marca me da seguridad. Tu entrada me parece muy acertada, gracias como siempre por compartir con todos nosotros.

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  5. Hola, Aída:

    Un tema muy interesante. Ya sabes que yo soy una ferviente defensora del branding y el marketing personal. Aunque se nos hace difícil desdoblarnos, es muy positivo tener una marca y diferenciar la persona física de la empresaria. Yo hasta he llegado al extremo de tener dos bitácoras: una para lingüistas y una orientada a la clientela.

    Con Mar Traducciones (http://www.mar-traducciones.com) he conseguido, sin pretenderlo, que mis clientes me asocien totalmente a mi marca y muchos no me llaman Martine, sino Mar. Aún no he llegado al nivel de Valeria (Rainy London) o Hermínia (HHtranslator), pero estampar tu logo en el avatar, los perfiles sociales, el web, las tarjetas y tener otros complementos, como carpetas, libretas o pegatinas, ayuda a que los clientes se acuerden de ti.

    También recomiendo encarecidamente que el logo lo haga un profesional. Te puede asesorar muchísimo y el acabado será perfecto. Es una de esas partidas de gastos que es una inversión en toda regla. El web va íntimamente relacionado con lo anterior.

    Es curioso, pero la percepción cambia radicalmente. Con un dominio propio y una buena imagen corporativa, trasmites confianza y profesionalidad. La inversión no tiene por qué ser excesivamente elevada y ayuda mucho. Y no solo a los clientes, sino a uno mismo para tomarse más en serio su trabajo y considerarlo cómo lo que es: un negocio.

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    1. Gracias por el comentario y los consejos.
      Muy cierto, estoy dando vueltas a qué tipo de logo quiero asociar a mi imagen profesional pero tengo claro que quiero que lo haga un profesional. Al salir de la universidad decidí crear una web pero no le dediqué suficiente tiempo de planificación y ese fue el error. La quité pasado un tiempo, con el objetivo de volver a empezar de cero y con un poco más de cabeza.

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  6. No me ha quedado claro lo de los cupcakes en la dentista. ¿Se supone que solo te los puedes comer a la salida? Porque tiene que ser un poco guarro que empiece a trastearte en una boca llena de migas, sin cepillar. Desde luego, para escaquearte cuando te dice que no te lavas los dientes bien (“será que acabo de comerme un cupcake”), me parece perfecto. Igual unos chicles sin azúcar o algo así dan mejor imagen, aunque sean mucho menos agradecidos.

    Me has hecho plantearme un par de cosas. Por ejemplo, ¿por qué no me gustan las discotecas? Porque ahí se va a ligar y yo no ligo, solo cuento el tiempo que falta para poder decir “bueno, yo me voy ya”. ¿Ahora resulta que tengo que entrar yo a las chiquillas? ¿Pero no estaban todas liberadas hoy día y te entraban ellas? Pues qué decepción.

    Mis clientes objetivo son más dados a tratar con personas en lugar de marcas, pero tengo en cuenta todo esto de los logos e imagen de marca impersonal para un futuro, si subo de nivel.

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    1. Lo de los cupcakes tampoco lo veo claro pero oye, no me voy a quejar si me regalan un cupcake después de la pasta que dejo en cada visita.
      Sobre las marcas, supongo que hay niveles y que no tiene que ser necesariamente impersonal. En parte por ese motivo he tardado en decidirme a pensar sobre este tema. No es que quiera ser como “Danone” porque me suelen contratar en base a recomendaciones, pero un logo para las tarjetas y para unificar todas las comunicaciones no me parece una mala idea y un primer paso interesante.
      A mi me gusta ir a las discotecas a bailar (me han dicho que hay chicos), pero me dejas suelta en una feria de cómics con puestos de kebabs en Gijón y soy feliz.

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  7. Sin duda, tener un logo profesional, bonito, una imagen corporativa impecable o un signo distintivo que se imprima en la memoria de los clientes puede ser un punto a favor. Igualmente, para valorar el peso de este elemento en el conjunto de elementos que brindan el éxito de una empresa, sólo hace falta ver la imagen corporativa de las primeras 10 compañías de traducción en España (o incluso a nivel mundial)… Mariscal por esos lugares no se ha movido, vaya… para decirlo con un eufemismo.

    Claro está que aquí hablamos de “personal branding” de profesionales autónomos, pero al mismo tiempo me pregunto cuantos clientes más habéis conseguido gracias a la tazita o a la pegatina… Perdonad por ser un poco cínico, pero el egocentrismo de los traductores es un problema muy arraigado (y os lo dice uno que tiene logotipo chulo, original, imagen de empresa, tienda de camisetas, etc. etc. o sea que lanzo la primera piedra aunque haya pecado, sí… 🙂 )

    Enhorabuena por el blog, por cierto. 🙂

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    1. No está mal la pregunta y sobre todo porque viene de alguien que entiende el mercado y el personal branding.
      Yo estoy en fase de estudio, tardo mucho en lanzarme si no estoy convencida al 100%, así que tu punto de vista me ha parecido muy interesante.
      Gracias por tu comentario, dejo la pregunta por si alguien se anima a responder.

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