A pie de obra

Últimamente he cambiado las salas de reuniones y las salones de los hoteles por las interpretaciones en polígonos industriales y a pie de obra. Pierdes en croissants a la hora del descanso para el café pero a cambio no estás encerrado en una cabina durante 8 horas, puedes explicar el funcionamiento de una máquina con las piezas delante y aprendes muchas cosas al poder verlas con tus propios ojos y no a través de un vídeo.

Ir a interpretar a una obra sobre temas técnicos plantea varios problemas. El de la vestimenta parece una tontería pero no lo es tanto. En algunos casos tienen que dejarte cascos y botas de seguridad y en otros acabas con manchas de barro. Básicamente no es un proyecto para esos pantalones tan monos que tienes y que solo se lavan en tintorería, ni para ese vestido que queda divino con tacones. Es mejor ser práctico y no solo en la ropa, también tienes que pensar lo que quieres meter en el bolso de intérprete. Vas a cargar con ese bolso durante horas y te puede tocar subir escaleras, caminar un buen rato, todo es posible. Una botella de agua siempre ayuda. Antes no llevaba mucho más que eso y el cuaderno de notas pero reconozco que en ocasiones necesito consultar algún término y para eso la tableta viene de lujo.

Como ya comenté en otra entrada, en la tableta utilizo una aplicación para crear mis propios glosarios: Glossary Pro HD. No es perfecta pero es útil. También tengo The Interpreter´s Wizard pero por el momento no la he usado mucho, más que nada porque viene con una serie de glosarios ya instalados pero todavía no he conseguido crear nuevos o importar algunos de los que tengo en el PC. Tengo que usar más esta segunda aplicación antes de emitir un veredicto.

Ya hablé de diccionarios online de tematica médica pero el DTM no ha hecho más que abrir la puerta a nuevas opciones en el modo en el que trabajamos con nuestros diccionarios especializados. Ediciones DiazdeSantos ahora ofrece la posibilidad de consultar el diccionario politécnico de F. Beigbeder a través de internet. Hoy mismo lo he puesto a prueba y por ahora estoy contenta con algunas cosas y he querido incluir esta reseña en el blog.

Primera cosa interesante, la editorial nos permite consultar el diccionario durante 7 días de forma gratuita: es el periodo de prueba. Es un detalle a tener en cuenta. Ya tengo el diccionario en papel así que hasta que no lo he necesitado para una interpretación no me he lanzado a probar la versión en línea. Basta con visitar la página Diccionario Beigbeder y registrarse.

Interfaz del diccionario en modo de prueba

Si nos ha gustado y queremos seguir usando el diccionario después de esos 7 días hay varias opciones de suscripción. Esta es una de las cosas que más me ha gustado, puesto que ya tengo la edición en papel y la versión electrónica me será especialmente útil en cabina o a pie de obra. Si quiero puedo suscribirme solo durante un mes (5€), 3 meses (10€) o por número de términos, aunque esta opción no me convence tanto.

Acceso a las distintas opciones

Como habréis visto existe la opción de comprar el diccionario en iTunes.

Lo que he encontrado es que iTunes me informa de que es una aplicación para iPhone. Aunque luego leyendo la descripción, se indica que es compatible con iPad pero no me he atrevido a ponerlo a prueba porque no tengo un iPhone y cuesta 39,99€. No me gustaría pagar ese dinero para luego llevarme la sorpresa de que no puedo usar la aplicación en el iPad.

Las entradas en el ordenador se ven bastante bien aunque podían incluir algo más de contexto o información, como hacen las del DTM que indican sinónimos, siglas, etc.

En el lateral derecho te muestra el historial de búsquedas, lo que es muy útil en una interpretación porque si tienes que buscar de nuevo un término no tienes que teclearlo otra vez. De hecho, lo que puedes hacer es dejar una lista de búsqueda ya preparada en casa para ir más rápido luego durante la interpretación.
En el iPad por ahora accedo al diccionario a través de internet, así que si uno no tiene 3G o acceso a una red WiFi no podrá usarlo. Un detalle que mejoraría es que al hacer la consulta en la tableta la letra es algo pequeña.
Mucha pantalla pero la letra es tímida

En líneas generales creo que es un diccionario excelente y es fantástico poder tener acceso a la versión electrónica. Espero que el resto de los grandes diccionarios especializados copien este modelo y empiecen a ofrecer alternativas que permitan su uso a traductores e intérpretes a través de aplicaciones para tabletas y de versiones electrónicas. Si queremos hacer pesas siempre nos quedará el gimnasio.

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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