Atrapar la vida y el cucurucho de queso

La siguiente exposición de fotografía también incluyó una rueda de prensa al inicio pero fue especial porque el comisario de la muestra es el nieto del artista. Lo hizo genial, muy profesional y claro pero mientras tomaba las notas no dejaba de pensar en el orgullo que uno debe sentir mientras habla de un artista con esa admiración, sabiendo que es de la familia. Fue un placer ser su intérprete, marcando bien las pausas y siempre pendiente de que todo el público recibiese la información.

 

Os hablo de la exposición Norte de África de José Ortiz Echagüe que ya se puede visitar en la Calcografía Nacional dentro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, al lado de Sol. El fotógrafo empezó su carrera cuando el ejercito le mandó a Marruecos a hacer fotografías aéreas del norte del país. Al tiempo que hacía esto, Echagüe empezó una serie propia que reflejaba la gente y las costumbres que veía a nivel de calle. Lo bueno de esta sala es que luego uno se puede perder voluntariamente por las maravillosas estanterías llenas de libros y enciclopedias de la Calcografía Nacional.

 

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Gracias a la colaboración con el Museo Universidad de Navarra, la sala nos ofrece una visión completa de lo que sería la totalidad de su obra. De estas primeras imágenes pasa a las que se publicaron en sus 4 libros sobre España: Tipos y trajes (1930), España, pueblos y paisajes (1939), España mística (1943) y España, castillos y alcázares (1956). Termina cerrando el círculo con la serie que el artista inicia en la década de los sesenta cuando regresa a Marruecos con el objetivo de dedicar su quinto libro a este país. Esas fotografías ya muestran a un fotógrafo maduro, que se centra más en los paisajes, en lo abstracto y menos en las figuras humanas que deambulan de forma fantasmagórica en algunas imágenes.

 

A partir del 18 de julio se podrá ver otra exposición más en este edificio, la de Atrapar la vida de Eugeni Forcano.

 

Después de un viaje por las copias vintage de un Marruecos del pasado lo suyo era visitar el Real Jardín Botánico para ver dos exposiciones y para el cocktail de inauguración al aíre libre.

 

Voy primero a las salas porque la parte del canapeteo no tiene mucho misterio. Como suele pasar, durante la inauguración oficial las salas se llenan más que el metro en hora punta y es complicado disfrutar de las exposiciones porque te empujan a la mínima pero también resulta interesante ver la reacción de la gente en estos casos. A veces hay como un efecto llamada, si hay varias personas delante de una foto, otros tantos se acercan a ver qué pasa. Como yo no tenía que interpretar en esta parte no pude evitar caer en la tentación al ver a un grupo numeroso que hacía fotos a una fotografía que forma parte de la exposición En el recuerdo, que muestra el trabajo de cinco fotógrafas y que trata sobre la memoria colectiva, social y la familia.

 

¿Qué se esconde tras la gente?
¿Qué se esconde tras la gente?

 

No me extrañaría nada que esta imagen haya aparecido ya en varias cuentas de Instagram.

"Ya verás que pronto está aquí el verano"
“Ya verás que pronto está aquí el verano”

 

En la otra sala podemos ver retazos de una España que muchos dan ya por desaparecida en Tan lejos, tan cerca. Documentalismo fotográfico en los años 70. Hablaron del realismo mágico y no sé si lo definiría así pero desde luego tiene algo particular, son imágenes que reconoces como propias sin que lo sean.

 

Marilyn, ya te echábamos de menos
Marilyn, ya te echábamos de menos

 

Esta imagen me sabe a infancia
Esta imagen me sabe a infancia

 

Tanta gente en una misma sala causa un ruido que no viene bien tras una larga mañana de consecutiva, así que esta vez me quedé poco tiempo en el cocktail de inauguración pero, como todos los años, fue una estupenda oportunidad para hablar con algunos de los fotógrafos, comisarios y prensa extranjera entre botellines de Mahou, vasitos de limonada y cucuruchos con tacos de queso. He comido cucuruchos de patatas fritas con mayonesa en Amsterdam y cucuruchos de castañas pero lo del cucurucho de queso ha sido toda una novedad. No hay foto del invento porque no duraba ni un suspiro y cualquiera soltaba la limonada.

 

 

 

Publicado por

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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