Un premio y un micrófono para liarlo todo

Quería publicar una entrada para dar las gracias a todos los que han votado en los premios Community Choice de Proz, puesto que esta bitácora ha recibido por segundo año consecutivo el premio a mejor blog de interpretación. Es algo que puede parecer una tontería pero me hace mucha ilusión saber que mis entradas con títulos extraños le interesan a alguien.

Este año no he ganado el premio a mejor profesora de interpretación, pero creo que es justo, puesto que por ahora he dejado de dar clases, al menos durante un tiempo y la ganadora es la fantástica Esther Navarro-Hall, que nos concedió una entrevista para el blog el año pasado.

Sin embargo, ha sido una grata sorpresa recibir un premio por el taller que impartí en Lenguando Madrid sobre interpretación susurrada.

 

 

Hace mucho que no incluyo ninguna de las aventuras de la intérprete anónima en el blog, esa chica que trabaja en cabina con el intérprete de la moto y que se mete en las situaciones más extrañas. Bueno, me han pedido que no la olvide y hace poco me enteré de una de sus últimas anécdotas, así que espero que guste.

Vamos a ponernos en situación: ella tenía que trabajar en una entrevista para un programa de televisión, el entrevistado era un artista bastante amable y el programa les había citado a última hora de la tarde. Hasta ahí, todo bien. La cabina estaba en un edificio distinto al que albergaba el plató de televisión por lo que se despidió del artista con el que todavía no había tenido mucho tiempo para hablar. Un técnico le mostró su silla y el micrófono. Tenía una pequeña pantalla para ver lo que pasaba durante la entrevista y poco más. Ni un botón de volumen, ni el siempre valioso botón de mute.

– ¿Y si tengo que toser?

– No tosas.

– ¿Y si realmente tengo que toser?

– Esto duran 15 minutos, es como un concierto de música clásica, solo puedes toser al final.

Menos mal que tenía tiempo para toser y carraspear hasta el infinito mientras preparaban todo para la entrevista.

De repente una voz le habló desde los cascos. El técnico, tras dejarla sola, ya había llegado a su puesto, en otra planta de ese mismo edificio y se disponía a hacer las pruebas de sonido.

– ¿Puedes decir 1,2,3 en el canal de español? Este es el sonido que va a salir en directo.

– 1,2,3 y 1,2,3

– Perfecto. Ahora, vamos a probar el canal de inglés, que solo es para que el entrevistado se entere de las preguntas.

– Vale, ¿1,2,3 en inglés?

– No, mujer, recita un poema en inglés.

Cualquiera diría que era una petición fácil, había pasado 5 años en un edificio de Ciudad Universitaria estudiando literatura inglesa, pero nada, no se acordaba ni de su poema favorito de Byron:

She walks in beauty, like the night

of cloudless climes and starry skies;

and all that’s best of dark and bright

 meet in her aspect and her eyes:

Imposible recordar ni una sola estrofa del discurso del día de san Crispín que memorizó para un examen. Rebuscó en su disco duro como si le fuera la vida en ello pero es que ni siquiera logró sacar partido de su lado más friki:

One Ring to rule them all,

One Ring to find them,

One Ring to bring them all

and in the darkness bind them.

El libro en la mesa estaba traducido al castellano, no contaba
El libro en la mesa estaba traducido al castellano, no contaba

 

 

Al ver que el técnico podía quedarse frito esperando, decidió optar por la solución de emergencia: ¿Y si te cuento un chiste en inglés?

Fue justo en ese instante en el que Murphy y el otro técnico que estaba en el plató decidieron que era el momento de conectar el pinganillo que el artista llevaba. Por supuesto, el pobre artista solo escuchó el final y desde la pantalla se podía ver su cara de: ¿Perdón? ¿Qué ha pasado?

Sobra decir que el técnico de sala casi se muere de la risa y que la intérprete tardó 2 segundos en explicar al entrevistado que no era más que la prueba de sonido, pero volvemos a la moraleja de una de las últimas entradas: ¡Cuidado con el micrófono! 

Publicado por

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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