El síndrome de la cabina vacía

Lo sé, parezco un telediario en verano, me acabo de inventar un síndrome que no existe, pero es el nombre con el que he bautizado un sentimiento experimentado en varias ocasiones en los últimos meses.

¿Qué es? Pues todo esto tiene que ver con el concabinato o la ausencia del mismo. Según los estándares profesionales que explica la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencia (AIIC), en la interpretación simultánea es necesario tener una cabina para cada par de idiomas y en cada cabina debe trabajar un equipo de intérpretes compuesto por dos profesionales y, en ocasiones, incluso tres, con el fin de garantizar una cobertura adecuada y la calidad necesaria.

 

 

El lugar de trabajo
El lugar de trabajo

 

Los estándares AIIC también recomiendan contar con al menos dos intérpretes en consecutiva y en susurrada debido al agotamiento físico y mental que provoca el prolongado esfuerzo de concentración que requieren estas modalidades de interpretación.

Ahora bien, el mercado nos plantea una realidad que no siempre se adapta a las recomendaciones y que además varía de un país a otro y entre diversas ciudades.

En Madrid es bastante habitual que solo se contrate un intérprete para una jornada completa de consecutiva o de susurrada. El año pasado en el taller de consecutiva que se impartió durante el congreso de Asetrad, Tony Rosado comentó que en Estados Unidos en consecutiva sí suelen trabajar en pareja.

 

Consecutiva con público en La Central  (mis cuadernos de notas no son muy estándar)
Consecutiva con público en La Central
(mis cuadernos de notas no son muy estándar)

 

Me encanta la consecutiva y las ventajas que ofrece, pero trabajar un par de jornadas sola hace que mire el sofá de casa con mucho más cariño. Acabas agotada y se echa mucho de menos el poder tener a un compañero que te brinde apoyo y tiempo de descanso de tanto en tanto.

En simultánea muchas agencias aplican la norma de las dos horas. Es decir, si la cabina no dura más de dos horas contratan solo a un intérprete. Esto no siempre es así, pero sí hay agencias que calculan que si la interpretación dura menos de esas dos horas no es necesario contar con dos. En el momento que supera las dos horas se entiende que es necesario contratar un par de intérpretes.

Hasta aquí no he contado nada realmente nuevo. Lo que me ha animado a escribir esta entrada es una tendencia que ya surgió hace unos años pero que se mantiene: hacer cabinas selectivas o solitarias.

Nuevamente os preguntaréis: ¿de qué está hablando? Se trata de proyectos de interpretación en los que te ofrecen trabajar en un congreso sin compañero, en turnos que no superan las 2 horas, a pesar de que el congreso es de día completo como mínimo.

¿Cómo es eso posible? ¿Solo interpretas 2 horas y el congreso sigue sin interpretación después?

Más o menos es eso. Algunos organizadores por motivos de presupuesto o por el motivo que sea, calculan que aunque el congreso dure 7 horas, solo hay 2 o 3 ponentes extranjeros que no hablan español. Los ponen a todos en el mismo panel o en una mesa redonda, se interpreta ese panel y al terminar la parte de preguntas y respuestas, abandonas la cabina.

 

Cabina para uno
Cabina para uno

 

No hay ningún problema en teoría, hay casos en los que contar con solo un intérprete tiene lógica: por ejemplo las entrevistas o intervenciones en la televisión o radio no duran demasiado (muchas veces no llegan ni a 45 minutos).

 

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Pero el síndrome de la cabina vacía tiene que ver con esas otras ocasiones en las que vas a interpretar el panel con ponentes extranjeros y luego te marchas, dejando a su suerte el resto de la jornada a 2-3 personas en la sala que no hablan español. Una vez, mientras me disponía a irme durante la pausa del café, se acercó el experto de Sudáfrica invitado a dar una charla para preguntar qué iba a hacer él si se iba la intérprete y se quedaba la cabina sola en espera de que el técnico pudiera desmontarla al final del día.

Entiendo que los presupuestos de un evento tienen limitaciones que los intérpretes no conocemos, sé que esta opción no es perfecta, aunque también comprendo que permite que se siga ofreciendo interpretación en muchos congresos que de lo contrario no podrían contratar el servicio o buscarían tarifas mucho más bajas. Aún así, cada vez que me toca una cabina selectiva (a este ponente se le interpreta y a este no), pienso en el ponente extranjero que se va a quedar solo ante el peligro en cuanto me marche.

Publicado por

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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