¿Más vale lo conocido que lo bueno por conocer?

Sé que el dicho es «más vale malo conocido que bueno por conocer», si es que ya lo decía Kylie Minogue en sus años mozos: mucho mejor el diablo que conoces (la letra de esa canción es un tema aparte para generar debates de horas si uno se molesta en prestarle atención).

Que no decaiga el ochenterismo
Que no decaiga el ochenterismo

 

Pero, seamos un poco serios, ¿es eso cierto? ¿Tendríamos que aplicarlo también a la cabina?

Como ya he comentado en entradas anteriores, en consecutiva suelo trabajar sola, pero en cabina en cuanto el proyecto supera las 2 horas vas con otro intérprete y el concabinato es una de las mejores cosas que ofrece esta profesión.

Habrá alguno que se pregunte aquí: ¿qué es el concabinato?

 

concabinato.

(Del lat. concabinātus).

1. m. Relación puramente profesional entre dos o más intérpretes en un espacio reducido conocido vulgarmente como cabina.

2. m. El acto de compartir cabina y proyecto de interpretación con otro profesional. 

Advierto desde este instante que esta no es la definición del RAE, ni de ningún diccionario (puesto que no figura en los diccionarios que he consultado).

 

Esta es una definición fría, limitada, porque en realidad compartes mucho más tanto si todo sale bien como si las cosas se tuercen.

Con una persona con la que trabajas a gusto puedes hacer las cosas de manera más fácil. La mayoría de los intérpretes tenemos manías cuando entramos en cabina, nuestras rutinas al preparar los temas y con la edad a menudo estas se acentúan. Poder trabajar con una persona que es compatible con tus pequeñas manías ayuda. Aunque tampoco viene mal lo que siempre recomienda el intérprete de la moto: flexibilidad, calma y mucha paciencia. Ser generoso con el compañero solo da buenos resultados.

Si realmente formamos un equipo, todo resulta más sencillo: hacer la división del trabajo, echarnos un cable y servir de apoyo el uno al otro, etc.

 

En equipo
En equipo

 

Si hay problemas es mejor hacerles frente con tu compañero o compañera y hay que tener en cuenta que la cabina siempre es un todo. Esto quiere decir que al cliente le da igual si es un intérprete o el otro el que no lo ha hecho del todo bien. Si uno falla, el cliente se queja del servicio en general, por lo que esa idea del intérprete excesivamente individualista y mal compañero es realmente poco práctica (si bien, me comentan que existir, existen).

Todo esto proviene de una pregunta que me ronda la mente desde verano. En agosto se celebró en Berlín el congreso anual del FIT (International Federation of Translators) y Twitter se llenó de información, opiniones, datos y comentarios de compañeros de todo el mundo. Tras una de las ponencias, varios plantearon esta cuestión: ¿Qué haces cuando te ofrecen trabajo?

– A) Insistes en interpretar con gente que conoces y con la que sabes que el concabinato funcionará para satisfacción del cliente.

– B) Recomiendas a un compañero como si nada para ver si puedes compartir cabina con alguien conocido.

– C) Te arriesgas y dejas que el cliente, la agencia o el destino te empareje con un desconocido.

Si me lo permiten voy a añadir el punto C.1) ¿Investigarías al desconocido antes de dar el «sí, quiero» ?

Y por investigar me refiero a preguntar a compañeros de confianza si le conoce y cuál ha sido su experiencia.

Suelo hacer mucha consecutiva y en cabina casi siempre trabajo con gente a la que conozco bastante, si me gustaría pensar que estoy abierta a nuevas aventuras, pero reconozco que la seguridad de saber que tengo a mi lado a alguien que saca el trabajo es una garantía nada desdeñable. Sin embargo, la mayoría de intérpretes que comentaron ese tuit me animaron a replantearme algunas cosas.

– ¿No limitas mucho tu red de contactos si solo trabajas con 4 o 5 personas?

– ¿No pierdes oportunidades futuras por miedo a lo desconocido?

– ¿No deberíamos lanzarnos a la piscina de vez en cuando?

 

Ahora que hay cascos para nadar,  veo las intepretaciones en remojo como opción futura
Ahora que hay cascos para nadar,
veo las intepretaciones en remojo como opción futura

 

La respuesta a las preguntas planteadas parece obvia pero no lo es tanto. Si no arriesgas nunca, difícilmente vas a evolucionar. Nuevos compañeros suponen nuevos retos, también nuevas puertas a las que llamar y, quizás, hasta nuevos amigos.

Aún así, un compañero con el que hay confianza viene bien, porque hay momentos y trabajos en los que necesitas contar con un as bajo la manga. Cuidado, un buen concabinato no significa que los dos intérpretes sean #BFF (Best Friends Forever) y se dediquen en los descansos a hacerse trenzas el uno al otro. Son dos profesionales que trabajan en equipo y que se pueden complementar (en lo tocante a especialidades).

Ocasionalmente puedes salir de cabina con un amigo, puesto que son muchas horas, post-its, sudor y lágrimas en un espacio pequeño.

Lo que es muy curioso es tener que explicar el concabinato a alguien totalmente ajeno a la profesión.

Hace un año, el intérprete de la moto, harto de que lo mencionase, me compró el libro de Moderna de pueblo con dedicatoria. Fue todo un tema tener que explicarle que era eso de la compañera de cabina, creo que la idea no quedó del todo clara y que debió imaginarse que somos como una pareja de guardia civiles que hablan como cotorras sobre cómics dentro de una caja de madera.

 

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

One thought on “¿Más vale lo conocido que lo bueno por conocer?

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