Una intérprete entre libros

Lo bueno de ser intérprete es que te permite tocar distintos temas mes a mes. Puedes hacer un congreso médico, seguido por la presentación de una carrera popular, tras lo que llega un seminario sobre pienso para mascotas y una conferencia centrada en la protección de la vida marina.

Todos tenemos un algo que nos gusta: leer, cocinar, hacer submarinismo, la alfarería, etc. Cuando te toca un encargo que versa sobre ese tema, el proyecto se convierte en algo más. Por una parte es casi un regalo, van a pagarte por estudiar sobre uno de tus pasatiempos favoritos, sobre el que ya sabes muchas cosas. Por otra parte, como es algo que te gusta mucho, quieres que quede perfecto. Los fallos duelen siempre pero duelen el doble si se producen en uno de tus temas.

Si te gusta leer, ser la intérprete de escritores durante las entrevistas con prensa y luego durante la presentación del libro a los lectores es siempre una experiencia curiosa. La primera parte, las entrevistas, te permiten conocer al autor y, sobre todo, al libro en profundidad. Es casi como volver a las clases de filología en las que la profesora te desmenuzaba la novela sin contarte realmente lo que pasaba pero dándote pistas de qué deberías ver, en qué fijarte y cómo podrías enriquecer la lectura abriendo tu mente a más opciones que la de una lectura superficial de la trama.

Muchos pensarán que además este tipo de proyectos son un caramelo por la escasa preparación que conllevan. ¿Qué vocabulario puede usar? Es un autor, va a hablar de su libro. No hay nada técnico a simple vista. Sin embargo, sí que puede ser técnico o complicado si nos limitamos a aparecer con el cuaderno de notas y poco más. Sabemos que van a hablar del libro, así que por lo pronto tenemos que leerlo. No vale echarle un ojo a las primeras páginas y cotillear el final. Os advierto que los autores se dan cuenta en segundos si una persona ha leído su libro o no. En todas las entrevistas que he hecho hasta ahora de este tipo (y ya son unas cuantas), los autores siempre han sido capaces de saber si el periodista había leído el libro entero, partes sueltas, la reseña de Goodreads, la nota de prensa o ha visto el vídeo de un booktuber.

 

Martin Parr habla de su libro de fotografía
Martin Parr habla de su libro de fotografía

 

Las editoriales o la empresa que organiza las entrevistas o la presentación suelen enviarte un ejemplar días antes, aunque a veces compensa pillar una copia propia antes porque algunos libros pueden llegar a las 800 páginas y requieren su tiempo. Los libros pueden tratar sobre cualquier cosa, así que pensar que no hay terminología específica puede resultar una trampa al final para el intérprete.

Una de las últimas autoras que he interpretado presentaba un libro con páginas plagadas de referencias a barcos y a partes muy concretas de cada una de las embarcaciones mencionadas.

De hecho, una de las mejores cosas de ese trabajo fue la oportunidad de charlar un rato con la traductora de la novela. Ella estaba encantada de ver intérpretes en acción y yo quería felicitarla por un trabajo de documentación que debió ser de lo más complicado y que me vino de perlas para preparar el glosario. Antes de empezar la presentación, nos pusimos a comparar impresiones sobre los glosarios que habíamos usado para preparar el trabajo y  nos lo pasamos genial.

Muchas veces se invita al traductor del libro a estos actos. Me parece un gesto fantástico y es muy interesante el momento en el que autor y traductor se conocen en persona. Si te pasas meses conviviendo con la obra, no está de más disfrutar al ver la presentación y la reacción de los lectores en la sala.

 

 

En ocasiones a alguno le sorprende que la traductora y la intérprete no sean la misma persona. En otra presentación con público, varios se acercaron al final a felicitarme por la traducción del libro y cuando les expliqué que no era yo, les pareció curioso y a uno hasta feo que la traductora no fuera también la intérprete esa tarde. No todos los traductores son intérpretes y hay muchos intérpretes que no traducen.

Lo que sí es frecuente en las entrevistas, aunque pueda no parecerlo, es que el periodista comente la calidad de la traducción con el autor. Me ha pasado varias veces, que se menciona lo buena que era la traducción en la entrevista, sin que ese comentario se vea reflejado necesariamente en el artículo que luego se publica. Los escritores están interesados en eso, les encanta escuchar que la traducción es buena y no es raro que te pregunten lo que opinas al respecto.

Una de las cosas que más me ha gustado hacer es interpretar lecturas, es decir, cuando el autor además de responder preguntas y hablar sobre el proceso creativo, decide leer fragmentos de su obra. Lo ideal es saber qué va a leer antes y dejar marcadas las páginas para poder seguir la lectura sin problemas. Más que interpretar, lo que te toca hacer es leer en voz alta y con un poco de maña la traducción al castellano, casi podríamos decir que se trata de un doblaje literario. Los lectores en esos casos suelen ponerse los cascos al inicio para saber por dónde ha empezado (suelo indicar bien la página y el párrafo al comenzar) y luego se los quitan para poder seguir el castellano en el libro al tiempo que escuchan la voz del autor.

 

El libro preparado en cabina
El libro preparado en cabina

 

Cuando Siri Hustvedt vino a presentar el libro Ocho viajes con Simbad a Madrid, me firmó el libro que podéis ver en cabina (con los post-it preparados) y la dedicatoria es una de mis favoritas:

 

Somos los que reinventamos palabras a otro idioma
Somos los que reinventamos palabras a otro idioma

 

Finalmente, trabajar con escritores normalmente supone hacer muchas entrevistas: con prensa escrita, con blogs especializados, para la radio y también en televisión. Cada medio tiene sus necesidades y manías a la hora de usar a los intérpretes en las entrevistas. No es posible aburrirse. Por eso, lo mejor es tomarse el trabajo en serio y leerse el libro de arriba a abajo, porque en cualquier momento te pueden sorprender con una pregunta con truco. No hay trabajo fácil pero los libros al menos plantean retos muy interesantes.

Otro de los autores para los que he trabajado en los últimos meses fue invitado a La aventura del saber y me permitió conocer nuevos estudios y cabinas. Eso sí, la velocidad a la que se interpreta en la televisión siempre te deja sin aliento.

 

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Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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