El intérprete que salvó vidas y el sofá que hablaba

Lo bueno de tener una mañana libre en junio es que puedes perderte unas horas en la Feria del libro y descubrir historias que de lo contrario permanecerían ocultas. Esta semana al pasear, opté por perderme en la caseta de literatura rusa y encontré esta maravilla:

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Cualquier libro que contenga la palabra “intérprete” despierta mi curiosidad, esa es la verdad, pero además me encantó ver que el nombre de la traductora está visible en la contraportada. Un detalle de calidad a tener en cuenta. Como ya le había dado la vuelta al libro, me puse a leer de qué iba la trama y os dejo que hagáis lo propio antes de seguir:

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Breve resumen para los que no tengan las gafas a mano: Daniel Stein, un judío polaco que trabaja como intérprete de alemán para la Gestapo en realidad logra salvar la vida de cientos de personas en el gueto de Emsk y se ve obligado a buscar refugio en un convento cuando le descubren. Hasta ahí todo parece interesante, no es una historia nueva pero sí es distinto el hecho de que el héroe sea el intérprete. Sin embargo, no cometamos el error de pensar que esta no es más que otra novela que narra una historia como la de la Lista de Schindler. Para empezar la autora es Lyudmila Evgenyevna Ulitskaya, una de las escritoras rusas más reconocida y premiada de nuestros tiempos. Su novela no se limita a contar el Holocausto o el horror nazi, se adentra en la necesidad de reconciliación entre culturas y religiones en un libro que juega con la técnica de la novela epistolar y el documental ficticio basado en un personaje real. En el libro leemos informes, cartas, transcripciones de conversaciones grabadas, etc.

Lo curioso es que aunque el material lo ha creado ella, el personaje sí que existió con el nombre de Oswald Rufeisen, también conocido como “hermano Daniel”. Se ha escrito ya sobre Oswald, incluso se hizo una película sobre su hazaña en 2001 dirigida por Amir Gera. Toda su vida es un cúmulo de contradicciones e imposibilidades. Fue un judío polaco que hablaba muy bien alemán y que tenía aspecto de señor oriundo de Alemania, por eso logró el puesto de intérprete en un momento en el que las tropas alemanas necesitaban gente que les facilitase la comunicación. Al aceptar el puesto consiguió un uniforme y pases a zonas de acceso restringido. Durante meses nadie sospechó de él y aprovechó para avisar a la gente del gueto que debía huir o para pasar armas a la resistencia. Sus acciones salvaron a cientos de personas. Cuando le traicionaron y se descubrió su verdadera identidad huyó a un convento, en el que permaneció escondido durante un año.

No os cuento más porque la idea es animaros a leer el libro o a investigar la vida de este hombre.

Ahora, si os apetece descubrir más literatura rusa moderna y no quedaros solo en Anna Karenina y la necesidad de las estaciones de la época de poner un cartel de “Mind the Gap” (Tenga cuidado con no meter el pie entre puerta y andén), os dejo otra recomendación muy curiosa:

 

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Otra edición que gana puntos al incluir el nombre de la traductora en la portada, pero es que además si uno lee la contraportada quiere saber más, os dejo unas pinceladas:

…sofás que tienen la capacidad de traducir cualquier idioma, brujas que necesitan pagar cuotas, […] demonios en edad de jubilarse, profecías en las que son posibles las erratas, ordenadores que piden que no se los moleste mientras piensan, […] personas a las que se permite seguir trabajando a título póstumo

Seguro que esto os ha despertado un poquito la curiosidad, ¿verdad? Aunque solo sea para descubrir si los sofás son el verdadero enemigo y no G++gle Translate.

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

2 thoughts on “El intérprete que salvó vidas y el sofá que hablaba

  1. Muchas gracias por acercarnos un pedacito de la Feria de Madrid, Aida. Buena reseña, la del libro del intérprete judío. Y qué bueno que se dé visibilidad a la persona gracias a la cual podremos leer el libro en nuestro idioma, no tanto por afán de protagonismo sino tan solo por apuntarle al lector la idea de que existe dicha persona, que ejerce un oficio sin el cual sería directamente imposible la transmisión del conocimiento, un viejo oficio que solo el ser humano, la mente humana, puede llevar a cabo.

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