Errare humanum est

La visibilidad es el tema de moda desde hace años en los congresos y foros de traducción, pero a veces parece que las únicas ocasiones en las que se acuerdan de nosotros en los medios de comunicación es cuando nos equivocamos. No hay nada más peligroso que interpretar una rueda de prensa de un entrenador de fútbol en España. Como metas mínimamente la pata ya les has dado minutos para la sección cada vez más larga dedicada a “deportes” del telediario. Es cierto que se dedicarán a criticar al “traductor” pero esa ya es otra batalla.

Aquí dejo un ejemplo de hace unos años:

 

 

Esta semana los intérpretes (traductores) han vuelto a las noticias por la intérprete en la reunión que han mantenido ante la prensa el presidente Obama y el rey Felipe VI en Estados Unidos.

 

 

No voy a entrar en comentar el error o lo que podrían haber hecho mejor los intérpretes en los dos casos anteriores. Ya hay bastantes comentarios y seguramente saldrán más a lo largo de los próximos días. Tampoco voy a defender que los intérpretes no tienen la culpa, que son las condiciones, los nervios, las tarifas, etc. Cada caso es un mundo y sobre todo, los intérpretes no son más que personas y como tales se equivocan de tanto en tanto. Cuando estás formándote como intérprete te recalcan tanto el hecho de que tu interpretación debe ser perfecta, sin errores, con la terminología adecuada, el tono justo, la entonación agradable y el cuerpo relajado que parece imposible conseguirlo todo. No quiero decir con esto que todo valga ni que en el fondo la interpretación mediocre también se puede aceptar. Lo que intento exponer, quizás con escaso acierto, es que nuestro objetivo está claro: tenemos que ofrecer la máxima calidad posible y debemos practicar, estudiar y mejorar proyecto a proyecto para poder hacerlo. Ahora bien, no somos infalibles y nos equivocaremos en algunas ocasiones. La pena es cuando eso ocurre con los ojos del mundo atentos a cada palabra. Hay que saber que ciertos proyectos conllevan una mayor responsabilidad y ser conscientes de si somos o no capaces de afrontarlos.

Lo que más me interesaba ver en esta entrada es el tema de los errores y de cómo gestionarlos. No es que se haya escrito mucho sobre esto. Nos centramos más en las situaciones ideales y lo que debemos hacer, pero hay algunos artículos en la web de AIIC, como el de Eduardo Kahane (disponible en inglés y español) que mencionan el hecho de que los errores son uno de los indicadores de la calidad de la interpretación, si bien no el único, e incluso comentan detalles que los intérpretes con experiencia ya saben: si cometes un error pero sabes gestionar la voz y no hundirte al hacerlo, puedes salvar el trabajo.

Por ejemplo, al analizar la importancia del tono en la calidad de la interpretación dice lo siguiente:

En un estudio de laboratorio controlado (14), donde se comparan valoraciones de interpretaciones con entonación monótona o “melodiosa” con correspondencia de sentido total en unos casos y falta de correspondencia de sentido implantadas a propósito en la versión en otros, Collados obtiene valoraciones mas altas para las versiones de interpretación con presentación melodiosa y errores, que para las versiones monótonas con correspondencia total del sentido con el original.

Es decir, que los errores no tenían tanto peso si se empleaba un tono menos monótono y la voz transmitía cierta coherencia y seguridad.

También aporta un punto de vista interesante cuando habla sobre la percepción de los errores por parte del público:

La detección de errores también depende del grado de interés del usuario, que descarta como irrelevante mucha información, cosa que el intérprete no está en condiciones de hacer.

El intérprete no puede permitirse desconectar del discurso temporalmente como hace a veces el público si lo que escucha no le llama la atención. Esto enlaza con los ejemplos anteriores de la tele. Las palabras de los líderes políticos y los representantes de los países se analizan al detalle, más en un momento de elecciones. Lo de los entrenadores y jugadores de fútbol últimamente es prácticamente lo mismo, dado que este tipo de noticias ocupan mucho tiempo en los medios de comunicación.

Llegados a este punto toca mirarse en el espejo y confesar:

¿Quién no se ha equivocado alguna vez?

No vale contar siempre historias de éxito, hacer bien este trabajo lleva horas de práctica, muchas horas de estudio y alguna que otra metedura de pata de la que aprendes mucho. En una ocasión me contrataron para que interpretase la inauguración de una exposición. Al llegar me dijeron que solo tendría que interpretar una breve bienvenida de la responsable de la sala y luego acompañaría al artista durante la visita guiada con prensa. Había prensa nacional y extranjera, la sala estaba a reventar. La responsable de la sala me dijo que no era necesario tomar notas puesto que solo daría la bienvenida y daría paso al recorrido. Cometí el error de no sacar el cuaderno y el discurso duró casi diez minutos y estaba perlado de fechas, nombres y adjetivos. Ante el público debes mantener siempre la sangre fría y no puedes detener al ponente. Así que tocaba hacer un ejercicio de memoria y concentración. Estaba tan centrada en no olvidar nada relevante que cuando me tocó arrancar la consecutiva no me di ni cuenta de que estaba interpretando de nuevo todo lo dicho al castellano. Al cabo de unos minutos vi al jefe de prensa (el que me había contratado) con un cartel al fondo de la sala en el que había escrito: Al inglés. Como ya llevaba medio discurso, opté por terminar muy rápido ante la mirada atónita de la prensa española y tras decir “ahora al inglés”, repetir toda la interpretación pero a la lengua correcta. Al terminar la visita quería cavar un hoyo y meterme dentro pero los periodistas extranjeros no parecían molestos y los nacionales se lo pasaron en grande haciendo bromas sobre mi excelente interpretación del castellano al castellano durante la visita. El cliente dijo que había quedado en una anécdota porque había reaccionado bien y había salvado la situación. Basta decir que he seguido trabajando con esa sala y que nunca se ha vuelto a repetir un error similar. No he vuelto a separarme del cuaderno ni en cabina por si las moscas.

Si es que ya lo decía Séneca, la clave no es no cometer errores, es aprender de los mismos para que no se repitan y no pensar que todo vale.

Errare humanum est, perseverare autem diabolicum

[errar es humano, pero perseverar (en el error) es diabólico]

Ya lo decía Quino

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

2 thoughts on “Errare humanum est

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