Bond: con licencia para interpretar o no

No es que sea muy fan de las películas del agente 007 pero las últimas a manos de Sam Mendes y Daniel Craig son curiosas y después de días de cabina no viene mal un poco de entretenimiento puro y duro. Cuál sería mi sorpresa cuando James se cuela en una reunión de los malos malísimos en Roma (la IV Cumbre del Mal Organizado) y las mentes más retorcidas del crimen llevan los cascos típicos de cualquier congreso para escuchar la interpretación. Normal, pensarán algunos, en esa sala había malos de medio mundo, cada uno con su lengua, sus diferencias culturales y, de un modo muy similar a las instituciones internacionales, cada uno hablaba en su propio idioma a la hora de resumir los resultados obtenidos con sus actividades infames.

Aquí el señor Guerra se quita los cascos un momento (los lleva en la mano)
Aquí el señor Guerra se quita los cascos un momento (los lleva en la mano)

 

Será deformación profesional, que no me dio tiempo a comprar palomitas y el hambre hace estas cosas o simplemente que una no puede contenerse pero empecé a cotillear la sala de reuniones. Al fin y al cabo los malos solo contaban batallitas y cifras. El espacio era gigantesco, muy bonito eso sí pero con un techo muy alto y abovedado. No quiero ni imaginar los problemas de acústica de la sala, menos mal que todos los jefes malignos tenían su propio micrófono y daba la impresión de que se acordaban de encenderlo antes de hablar. Por otra parte, los cascos que llevaban varios de los señores del mal son los que suelo ver más en trabajos con infoport.

Los Sennheiser de toda la vida. No hay nada más maligno
Los Sennheiser de toda la vida.
No hay nada más maligno

 

Sé que a veces se usan con cabina pero si uno se fija bien en la sala, no se ven las cabinas y como mínimo había 3 lenguas en activo en la mesa: habla el señor Guerra en un español con acentazo, la alemana usa su lengua nativa y hay varios que se expresan en inglés. Hay dos opciones entonces: intérpretes con micrófono infoport escondidos entre el público de los balconcitos superiores (imaginad el estrés, no oyes nada, te rodean los malos, cualquiera tiene narices para quejarse del audio) o cabinas ocultas en otras salas (mucho mejor opción aunque te quedas sin visibilidad). Solo espero, por el bien de los intérpretes, que el señor Guerra, que se quitó los auriculares del receptor antes de su encuentro con su sucesor, también recordase desconectar su micrófono.

Al salir una de las personas que fue conmigo al cine me preguntó si eso era posible. ¿Hay intérpretes en las reuniones de las organizaciones del crimen organizado? No tengo ni idea de si contratan a su gente y la mantienen en plantilla o si optan por contratar autónomos a través de agencias pero tiene lógica pensar que en algún momento deben necesitar intérpretes. Son al fin y al cabo grandes organizaciones que se dedican a actividades en diversos países. Ahora bien, la siguiente pregunta es: ¿qué hago si me encuentro con que el proyecto que me ofrecieron es en realidad la IV Cumbre del Mal Organizado? ¿Les denuncio? ¿Me obliga la confidencialidad a guardar el secreto?

Por una parte está la confidencialidad implícita de nuestro trabajo, los documentos que muchas veces firmamos para manifestar nuestro compromiso a mantener dicha confidencialidad y la obligación legal de denunciar un hecho delictivo. No soy experta en el tema, ni mucho menos, pero esta película ha despertado mi curiosidad y como suele ser el caso he empezado a bucear en el archivo de AIIC y he encontrado esta joya escrita por Danielle Gree que quiero compartir con los lectores interesados: Professional secrecy until the bitter end (también disponible en francés).

 

la obligación de revelar información es un principio jurídico básico. Existen exenciones para aquellas personas sujetas al secreto profesional. Aquí el intérprete queda atrapado entre dos obligaciones que entran en conflicto: debe exponer el delito a las autoridades competentes y a la vez debe respectar el secreto profesional al que se ha comprometido. La solución al final es una cuestión de conciencia. Sin embargo, no se contemplan sanciones punitivas por revelación de secreto profesional. 

El intérprete profesional debe ser escrupuloso a la hora de cumplir con la obligación de secreto, especialmente en lo que respecta a secretos industriales, comerciales y profesionales. Ahora bien, nadie está obligado a ocultar información sobre actos delictivos.

Hace muy pocas semanas me tocó interpretar al autor del último libro de James Bond, William Boyd, que es un gran defensor del trabajo de los intérpretes y traductores como elementos fundamentales para la transmisión de la cultura. En un descanso entre entrevistas, me habló de la necesidad de incrementar las traducciones al inglés de libros escritos por autores españoles y latinoamericanos o de lo contrario muchas personas no llegarán jamás a conocer a grandes escritores. Somos útiles y necesarios, de eso no hay duda, pero no deja de sorprenderme el hecho de que en Spectre se hayan dado cuenta de que si quieres mostrar una cumbre en la que realmente se reúnen todos los jefazos del mal a nivel internacional y quieres hacerla creíble, además de una iluminación con sombras estratégicas, un local de lujo absoluto, matones de diversos tamaños y mucho traje caro, necesitas interpretación para que el evento funcione.

Esperen al micro si quieren que la pregunta o delito se interprete

 

Publicado por

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

5 thoughts on “Bond: con licencia para interpretar o no

  1. Felicidades por otro estupendo artículo, querida Aida. ¿Y no te ha pasado también que, amén de guardar la debida confidencialidad, has tenido que traducir con una imparcialidad a prueba de bomba en circunstancias peliagudas donde la suerte ha hecho que te veas interpretando precisamente a la parte “chunga” de un juicio? Más de una vez he tenido que decir -sin decirlo- eso de “Yo solo soy el mensajero”. Un abrazo -Inés

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    1. Gracias Inés. No he interpretado juicios pero sí negociaciones y a veces me ha pasado lo que comentas. Tener que girarte, mirar al interlocutor que está hasta enfadado contigo y recordar que solo transmito el mensaje pero que esas decisiones no las tomo yo. Aquí entra en juego la imparcialidad del intérpretes y siempre me esfuerzo para que todas las partes sean muy conscientes de que soy imparcial.

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