El maestro de la fotografía en el cine

Una tarde lluviosa de otoño se presta a pocos excesos pero si el canal TCM preestrena el documental sobre Vilmos Zsigmond en la Cineteca, pues sacas el paraguas del armario. Una noche para fusionar pasiones, cine y fotografía, pero sobre todo para aprender que los maestros de muchos oficios tienen inicios y peleas muy similares.

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Director de fotografía 

Vilmos Zsigmond nació en Hungría en 1930, y emigró en 1956 después de grabar la entrada de los tanques soviéticos en Praga, hazaña que además de ocasionarle en su momento problemas, sería una de las tarjetas de visita que le abriría puertas en Hollywood. Porque este húngaro que escapó a Estados Unidos tenía una misión en la vida: ser director de fotografía de grandes películas. Cuando se esforzaba en Nueva York por salir adelante, otro emigrante húngaro que compartía el mismo sueño le dijo que no se molestase en aspirar a tanto, él había logrado ser director de fotografía de anuncios y con eso bastaba, ¿para qué mirar a las estrellas si no vas a llegar?

¿Quién en una profesión de las que se denominan “artísticas” o qué autónomo no se ha encontrado en esa situación? ¿Acaso cuando empezasteis no vino alguien con más experiencia a deciros que no vale la pena soñar con ciertas cosas?

Ante el derrotismo, él decidió esforzarse y moverse, aceptó películas de serie B, C y hasta D con tal de adquirir experiencia y poder desarrollar un estilo propio en el que mezcló lo que veía en Estados Unidos con la tradición pictórica húngara y la elegancia que siempre hemos asociado, quizás de forma errónea, al cine europeo.

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Uno de sus primeros trabajos, no era un peliculón.

Una de las cosas más curiosas en el documental es el tema de los nombres. Muchas veces se abre el debate sobre nombres y visibilidad. ¿Da igual que te llamen traductor si en realidad eres intérprete? ¿Es grave que jamás se aprendan tu nombre o que ni siquiera lo pregunten? No todos los clientes son iguales, eso por descontado, pero he pasado jornadas maratonianas pegada a clientes para los que mi nombre de pila era “la traductora” y si bien la tarifa y las condiciones de trabajo ni mejoran ni empeoran por ese detalle (en muchos casos), resulta extraño ser la única persona en una sala que va de incógnito. Sobre este debate se ha escrito mucho últimamente gracias a la campaña “Cita al traductor – Acredítame”,  con la que los traductores literarios piden que aparezca el nombre del traductor en las obras traducidas (cosa bastante lógica, por otra parte).

Todo esto viene a cuento porque en el documental primero nos explican que cuando Vilmos, tras pasar unos años, fue a pedir la nacionalidad estadounidense, le preguntaron cómo se llamaba.

– Vilmos Zsigmond.

– Eso es demasiado difícil de pronunciar, nombre y apellido es demasiado, tiene que cambiar al menos uno de ellos.

Así es como el director de fotografía que figura en los créditos de sus primeras películas de clase Z es William Zsigmond. El propio Vilmos se reía durante la entrevista que se muestra en el documental, diciendo que de ese modo se había distanciado de ese trabajo que le aportó cosas pero que no era lo que más satisfacción le proporcionaba al mirar atrás.

Fue Peter Fonda el que decidió devolverle el nombre que le correspondía cuando le contrató para que fuera el director de fotografía de su película Hombre sin fronteras (The Hired Hand) de 1971. Preguntó el nombre para los créditos y le dijeron que podía poner Will Zsiggy y a él le extrañó, dado que ese no era su nombre, así que insistió y cuando le contó la historia se negó a poner otro nombre que no fuera el suyo.

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Es descrito como un western psicodélico

 

Si os gusta el cine y la fotografía, esta película es un ejercicio del uso de puntos de luz natural y de evitar focos adicionales. La escena final, tal y como la explican en el documental es digna de verse.

Una vez recuperado el nombre, el documental también se adentra en el nombre del oficio: ¿Director de fotografía o cinematógrafo?

Si os gustan los premios de cine habréis visto que en inglés se mantiene “cinematographer” pero que en español se traduce por “director de fotografía”. ¿No existe el término “cinematógrafo”?

Pues sí pero su significado es otro, tal y como nos explica la RAE:

cinematógrafo

Del fr. cinématographe, y este del gr. κίνημα, -ατος kínēma, -atos ‘movimiento’ y -graphe ‘‒́grafo’.

1. m. cine.

2. m. Cinem. p. us. Aparato que permitía la grabación y proyección de películas cinematográficas.

Curiosamente es un italiano el que se debate en este punto en el documental. Él argumenta que el que dirige la película es el director, el que se ocupa de la cinematografía es el cinematógrafo. Llamar a los dos directores genera conflicto, pues acaso el cine en esencia no es una serie de imágenes en movimiento. Se menciona de refilón el tema de los conflictos de ego pero como no es aplicable al caso en cuestión, solo es un mero comentario.

Y aunque el cine es mucho más, algo de razón tiene, solo que en el español sería un término confuso dado que:

cinematografía

Del fr. cinématographie, der. de cinématographe ‘cinematógrafo’.

1. f. Captación y proyección sobre una pantalla de imágenes fotográficas enmovimiento.

y para rematar:

cinematografiar

Del fr. cinématographier, der. de cinématographie ‘cinematografía’.

Conjug. c. enviar.

1. tr. filmar.

En cualquier caso, Vilmos no era sencillamente un maestro de la fotografía para películas, los distintos directores que hablan en el documental destacan que era un hombre lleno de ideas, dispuesto a expresarlas (con mayor o menor acierto en cada caso), que quería seguir aprendiendo, que no se rendía ante las complicaciones, perfeccionista, que disfrutaba al trabajar en equipo y por eso sabía cuándo tenía que hacerse oír y era capaz de aceptar las reprimendas si se había pasado de la raya.

El trabajo en equipo, el deseo de hacerlo lo mejor posible, dejar que tu trabajo hable y adaptarte a las condiciones cambiantes de cada proyecto son cualidades útiles para muchas profesiones, también para la de intérprete. Somos igual de necesarios y, normalmente, pasamos igual de desapercibidos. La mayoría de las personas que van al cine no se fijan en el nombre del director de fotografía, a pesar de lo importante que es. Cuando se destacan los premios principales tras la ceremonia de los Oscar, la prensa suele centrarse en actores, actrices y directores pero muchas de las películas no sabrían igual sin la música, el guión, los efectos especiales o la fotografía y sería imposible disfrutarlas sin los subtítulos o la traducción de guiones y el doblaje.

En un momento del documental, vemos a Vilmos con Isabelle Hupert en París hablando sobre Cimino y La Puerta del cielo (1980). Al lado de Vilmos hay un intérprete que toma notas y susurra a su oído. Un “traductor” invisible, un compañero.

Algunos os estaréis preguntando qué películas de Vilmos Zsigmond habéis visto, pues seguramente más de las que os creéis.

 

Vilmos Zsigmond murió el día 1 de enero de 2016,  TCM España emitirá en breve este documental, pero para terminar esta entrada, os dejo el trailer de una de sus películas, una de mis favoritas y que él definió como una historia que lo tiene todo: la penumbra del trabajo manual, la luz de los amigos cazando con toda la vida por delante, el horror de una guerra y la oscuridad que deja la violencia en los hombres.

 

Publicado por

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace más de once años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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