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La cabina muda y el intérprete fantasma

¿Qué es una cabina muda?

Parece imposible que una cabina sea muda, su función es transmitir información en otra lengua para facilitar la comunicación en una sala de conferencias o a través de la televisión o la radio.

La cabina muda es básicamente hacer prácticas de interpretación en una cabina (normalmente a solas), con un discurso real que se desarrolla en la sala, pero sin que te escuche el público asistente. ¿Para qué sirve si no te escucha nadie? Cuando aún no has pisado la cabina profesionalmente, te ayuda a meterme en situación, no es lo mismo el aula de clase que una conferencia. También te permite familiarizarte con muchos de los detalles que solo se aprenden en el trabajo. Si está bien organizada, algún intérprete se ofrecerá a escucharte para poder darte luego feedback (el intérprete que no trabaja en ese momento en la cabina que sí está interpretando para el público) o simplemente te permitirán grabarte para luego repasar lo que has hecho bien y lo que has hecho mal. A veces viene bien incluso si ya llevas tiempo trabajando, porque te permite enfrentarte a temas que te producen cierta inseguridad, hacer más discursos para resolver problemas ya identificados, practicar combinaciones de idiomas que estás añadiendo o que usas poco, etc.

Se llama “muda” no porque no hable el intérprete, más bien porque nadie le escucha (o prácticamente nadie). Por lo que los ejercicios en casa son una especie de cabina muda cutre, en la que practicas en pijama pero te falta ese elemento del feedback (cosa que ahora está cambiando gracias a las iniciativas online sobre las que ya hemos hablado en el blog).

En inglés se llama dummy booth y siempre me acuerdo de los muñequitos a los que someten a accidentes de coches de esos que duele solo verlos.

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Me ha dolido menos que un discurso de economía.

Hoy sin embargo voy a hablar de los intérpretes que pueden parecer mudos y no lo son. Lo sé, lo sé, no parece tener sentido, pero ya habéis visto que existen las cabinas mudas y que son muy útiles. Lo mismo pasa con los intérpretes a los que apenas escucha alguien.

A menudo en el blog he hablado de visibilidad pero, ¿qué es un intérprete fantasma?. En televisión puedes ver al periodista, a los entrevistados, te muestran vídeos, imágenes pero nunca ves al intérprete, solo escuchas una voz que sale de la nada, como el narrador de Gossip Girl o de una de esas películas de calidad sospechosa que ponen en el horario de sobremesa. Vale, no nos hace falta salir en antena (personalmente no es algo que me llame la atención), pero imaginad que si ni siquiera se escucha tu voz. En ese caso, da la impresión de que ni siquiera has estado ahí y, lo cierto, es que has sido una pieza tan necesaria como todas las demás para que esa entrevista salga adelante.

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Oigo voces, ¿serán intérpretes?

¿A qué me refiero con esto? 

En las entrevistas en televisión normalmente (no siempre, por desgracia) hay dos intérpretes: uno interpreta al castellano lo que diga el invitado extranjero y el otro interpreta las preguntas y demás comentarios del castellano a la lengua del entrevistado.

¿Por qué necesitan dos intérpretes?

Muy sencillo, si queremos que todo fluya con la rapidez que exige la televisión, necesitas que un intérprete se centre en las preguntas y otro en las respuestas. Si solo tienes uno, lo más probable es que vaya escaso de tiempo y cuando vas muy acelerado cometes más errores, en ocasiones hasta olvidas cambiar las lenguas y haces magníficas interpretaciones del inglés al inglés, por lo que te la juegas si es una retransmisión en directo. Con dos intérpretes sale todo mucho mejor, hay menos estrés y encima se pueden ayudar el uno al otro. He probado las dos opciones y no hay color, en serio.

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Uno interpreta, el otro aprieta el botón MUTE y así no se cuela nada del otro micro en el directo

Cuando vemos la tele y escuchamos al intérprete no nos acordamos que hay otro compañero “en la sombra” que permite que el entrevistado entienda la pregunta. Esta labor que pasa tan desapercibida es clave para el ritmo del programa. No puedes eternizarte al interpretar preguntas, debes ser conciso, no añadir nada, no adornar en exceso pero, sobre todo, no cambiar en lo más mínimo el sentido de la pregunta o los posibles chistes. La respuesta debe encajar con la pregunta, de lo contrario dejas de ser un fantasma.

Si alargas mucho la interpretación de la pregunta el presentador se quedará esperando y el entrevistado pondrá cara de impaciencia, mientras en casa la gente se preguntará qué narices ha pasado. Eso por no hablar de los momentos en los que el entrevistador y el invitado deciden marcarse una charla entre amigos y hablan casi a la vez. Ese tipo de coloquios o charletas improvisadas le dan más dinamismo a las entrevistas y si surgen suelen demostrar que la interpretación va viento en popa, tanto que el extranjero sigue lo que se dice en plató como si pudiera hablar la lengua local. Ahí debes estar muy atento, algunos invitados te están escuchando y sienten la necesidad de interrumpir la pregunta, tu compañero debe entrar y tú debes dejar de hablar y empezar a presionar el botón MUTE de la consola para que tu micro no interfiera en el directo.

Puede parecer que si te llaman para ser el intérprete de las preguntas tu cometido va a ser más fácil y no es así necesariamente. Es verdad que será menos vistoso, ni siquiera tu abuela sabrá que has interpretado en ese programa, pero si no lo haces bien se va a notar, sin ti no funciona la entrevista. En ocasiones el intérprete que no se escucha en directo trabaja hasta más que el que sí se oye.

Visto desde otro punto de vista, si os agobia interpretar para la televisión por eso de que te va a escuchar media España, ofreceros para ser “el otro intérprete” y asunto resuelto.

Aquí os dejo un ejemplo de una entrevista reciente. Dado que el entrevistado era una hombre, la que no se oye es mi voz:

Entrevista a John Helliwell de Supertramp

Da la sensación de que soy la intérprete muda pero nada más lejos de la realidad. Una de las cosas que me gusta hacer cuando me toca ser fantasma es presentarme (I am the voice in your ear) y si es necesario, luego dedico los segundos antes de entrar en antena a explicar al entrevistado cómo va a funcionar todo el proceso, para que sepa que mi trabajo es hacer que no pierda nada de lo que se dice.

Published by

Aida

Soy una traductora e intérprete de conferencias desde hace siete años, trabajo principalmente en Madrid para agencias y clientes diversos.

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