El premio FIT a la excelencia en interpretación

Este año ya os he hablado de la FIT, la Federación Internacional de Asociaciones de Traductores, Intérpretes y Terminólogos, en la entrada sobre la visita de su presidente a Madrid a principios de año. Ahora se celebra el XXI congreso de la FIT, del 3 al 5 de agosto de 2017 en Brisbane, Australia. Aprovechando que hay una representante española, María Galán Barrera, presidenta de Asetrad, y que ha tuiteado que formará parte del jurado que decidirá quién se lleva este año el premio a la excelencia en interpretación no podía dejar pasar la oportunidad, tenía que hacer algunas preguntas.

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1- Al leet tu tuit surgen varias preguntas: ¿Qué es el congreso FIT? ¿Qué nos puedes contar sobre él?

El congreso de la Federación Internacional de Traductores se divide en dos partes: una reservada a las reuniones de los representantes de las distintas asociaciones. Esta se desarrollará del 1 al 2 de agosto. La otra, pública con charlas, conferenicas y talleres como en cualquier otro congreso tendrá lugar del 3 al 5 de agosto.

Desde un punto de vista asociativo, la primera parte resulta más interesante pues en ella:

  • intercambiamos información con otros compañeros que nos permite descubrir qué problemas tienen los traductores e intérpretes en otras partes del mundo, cómo están intentando solucionarlo y ver cómo podemos ayudarnos entre todos.
  • Se mantienen reuniones de trabajo y encuentros un poco más informales entre café y café que pueden ser el germen de futuras colaboraciones entre asociaciones.
  • Debatimos sobre qué es la FIT y lo que queremos que sea dentro de unos años y nos marcamos objetivos para los próximos años siempre con el objetivo final de mejorar las condiciones laborales de los traducores e intérpretes en todo el mundo.

Las reuniones de la FIT se celebran cada dos años, aunque luego cada grupo de trabajo, “task force”, mantenga reuniones con más frecuencia.

2- ¿Qué es lo más te apetece de esta aventura?

Representar a Asetrad en estas reuniones y contribuir a su internalización es, sin ninguna duda, lo que más ilusión me hace de esta aventura australiana.

Hay mucha gente trabajando a diario en Asetrad, no solo desde la junta directiva sino también desde los diferentes comités, grupos de trabajo y comisiones, el banco de tiempo, el programa de prácticas universitarias y la Linterna del Traductor. Socios que, de manera totalmente atruista, dedican parte de su tiempo libre a seguir haciendo de Asetrad lo que es: una gran asociación de traductores, correctores e intérpretes.

Tener la oportunidad de compartir con compañeros de todas partes del mundo lo que estamos haciendo, por lo que luchamos a diario, no puede más que llenarme de orgullo.

Ahora bien, me quedan preguntas en el tintero y he consultado el enlace que me ha facilitado María para saber más: ¿Premio de interpretación? ¿En qué consiste? ¿Cómo se seleccionan los nominados? ¿Hay que presentar vídeos de las interpretaciones puntuales o es un premio a toda una carrera? ¿Qué recibe el ganador? ¿Desde cuándo existe?

El premio se otorgó por primera vez en 2014 a Dorothy Charbonneau de Canadá, que es por el momento la única intérprete que ha recibido el premio. Fue nominada por la Asociación de Traductores e Intérpretes de Ontario (ATIO).

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Dorothy y el presidente de la FIT [© Jørgen Christian Wind Nielsen, Wind Kommunikation, Denmark]
No es necesario presentar vídeos para nominar a los companeros que consideremos que han demostrado un nivel de excelencia a lo largo de su carrera. Tal y como explican desde la FIT, no es necesariamente un premio a un proyecto concreto, puede verse como un premio a toda una carrera pero también existe la opción de nominar a un profesional por un trabajo de especial importancia si dicho proyecto facilita el acceso a un grupo. También puede darse a una asociación y organismo por su labor a la hora de mejorar la calidad de la interpretación o promover la labor del intérprete.

The International Federation of Translators (FIT) has an international prize for inter- pretation designed to promote and improve the quality of interpreting and draw at- tention to the role of interpreters in providing professional language access in a wide variety of situations.

Se pueden nominar candidatos, igual que pasa con el Premio Danica Seleskovitch de la AIIC (que por cierto tiene ahora abierto el plazo para presentar candidaturas para aquellas contribuciones excepcionales a la interpretación y a la investigación en el campo). En el caso del premio de la FIT, las nominaciones las deben presentar miembros de la Asociación y será un jurado internacional copuesto por cinco profesionales el que tome la decisión final. Cada miembro de la FIT podrá nominar solo a un miembro de su propia asociación.

El premio es un reconocimiento pero además viene acompañado de una suma de dinero.

El Premio Danica Seleckovitch se otorga desde 1992 y en 2018 se concederá a uno de los compañeros nominados este verano.

La idea del premio como un reconocimiento al trabajo y a la dedicación a esta profesión me parece brillante. Si conocéis más premios similares, por favor, dejadme los enlaces en comentarios para poder incluirlos todos. Todo lo que nos ayude a celebrar la excelencia y a conseguir una visibilidad positiva nos viene bien a largo plazo.

 

El intérprete y la tecnología – Curso AICE

AICE, la Asociación de Intérpretes de conferencia de España, ha organizado un curso presencial de un día que tendrá lugar el próximo 20 de mayo de 2017 en Madrid. El curso Interpretación y tecnología  impartido por el intérprete y profesor de la Universidad de Granada, Óscar Jiménez Serrano, va a tocar algunos de los temas que más me interesan: el papel de las nuevas tecnologías en nuestro sector, la interpretación a distancia o remota que ya no es una posibilidad, más bien se trata de una realidad en el mercado, las CAIT (herramientas informáticas para el intérprete), el BYOD (“trae tu propio dispositivo”) que en algunos países empieza a ser bastante frecuente, etc. Para saber un poco, he hablado con la intérprete Marcella Bracco, miembro de AICE y del comité de formación de la asociación, para que nos aporte algunas pinceladas más.

  • Estamos acostumbrados a escuchar charlas y ver cursos sobre las herramientas CAT y modos de aprovechar la tecnología en la traducción. Daba la sensación de que la interpretación vivía aislada de los nuevos avances, más allá de las mejoras en las cabinas y los equipos de sonido. Sin embargo, cada vez se habla más de la tecnología en el ámbito de la interpretación y este es uno de los primeros cursos que se ofrecen en España sobre el tema. ¿Qué ha motivado a AICE a dar este paso? ¿Qué se va a ver en el curso? ¿Tendrá un enfoque más práctico o combinará información y práctica?

 

Para contestar a esta pregunta tomaré prestadas las palabras de nuestra anterior Presidenta, Ana Villa, quien en su informe de fin de presidencia, hace poco más de año y medio, dijo: “El tema lo merece; que luego no nos pille la ola, ¡mejor surfearla!”.

La actual Junta de AICE, con su Presidenta Inés González Zarza a la cabeza, está profundamente convencida de la importancia de la formación continua, y en especial creemos que debemos estar muy bien informados sobre las últimas tendencias y novedades tecnológicas, que de alguna manera pueden afectar a nuestro trabajo. Si bien estas innovaciones pueden parecer algo muy lejano, sabemos que la tecnología avanza con pasos de gigante y no podemos quedarnos rezagados.

Este curso nace precisamente de esta inquietud y de la necesidad de estar preparados para lo que nos depare el futuro. Como asociación profesional, AICE quiere que sus miembros estemos formados e informados para poder seguir ofreciendo la calidad y profesionalidad que nos caracterizan. Este curso será eminentemente informativo, aunque también habrá la posibilidad de compartir y debatir los conocimientos adquiridos y otros temas de actualidad con los compañeros de profesión y de hacer algunas pruebas con el material que nos proporcione del profesor.

 

  • En Bruselas recientemente se han organizado talleres para aprovechar mejor las tabletas en cabina y en consecutiva, sin embargo, de acuerdo con algunos estudios realizados por estudiantes e intérpretes, no todos los intérpretes se animan a dar el paso. ¿Qué ventajas y desventajas tienen las nuevas herramientas a la hora de interpretar? 
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Mini portátil o tableta en cabina para tener a mano glosario, presentaciones, acceso a internet

Yo creo que las ventajas y desventajas son las mismas que en la vida cotidiana: si manejas bien la tecnología, esta te facilita la vida; sino la manejas bien, puede entorpecer tu trabajo (igual que en tu vida privada). Creo que ahí está el quid de la cuestión: muchos intérpretes no se atreven a lanzarse a la piscina por puro desconocimiento. Supongo que en su día pasaría lo mismo en el campo de la traducción. Sin embargo, en la actualidad, creo que la gran mayoría de los traductores (exceptuando, tal vez, a los literarios) utilizan herramientas de traducción asistida, con sus memorias de traducción, sus herramientas para la creación de glosarios, etc. Los intérpretes simplemente tienen que dar ese salto y por ello decidimos proponer un curso enfocado a la aplicación de estas nuevas tecnologías a nuestro trabajo. Por citar algunos ejemplos, se hablará, entre otros, de Skype Translator, Pilot Speech Translator, gestores de glosarios, asistentes de toma de notas, bolígrafos inteligentes, etc….

 

  • El curso no solo va a hablar de lo bueno de la tecnología, también mencionará los riesgos que conlleva. En el blog he hablado sobre el peligro de la “uberización” de los servicios, de la posibilidad de que el cliente pida una disponibilidad en cualquier momento y de inmediato, sin prestar atención a lo que una buena interpretación necesita. ¿cómo podemos prepararnos para las posibles demandas de los clientes en un mundo que no duerme ni cesa? ¿Es posible (o recomendable) agilizar el proceso de preparación de un trabajo y mejorar la calidad de la interpretación si aprovechamos la tecnología? Quizás, igual que los movimientos de rechazo a la cultura low-cost y fast-fashion, podemos aprovechar las redes para que los clientes de interpretación sean más conscientes del valor del trabajo bien hecho o ¿acaso avanzamos hacia una era de “fast-interpreting”?

 

Me gusta mucho tu manera de explicarlo, creo que has hecho un análisis muy correcto. Muchos intérpretes temen precisamente eso: si me apunto a un curso de tecnología aplicada a la interpretación, acabaré entrando en el peligroso y oscuro mundo del “fast-interpreting”. ¡Nada más lejos de nuestra intención! A mí me gusta decir que hay que conocer al enemigo para poder derribarlo . En el curso veremos hasta qué punto estamos hablando de un “enemigo” o, más bien, de un potencial “aliado”. Aprender e informarnos sobre las nuevas tecnologías nos servirá para responder mejor a las peticiones absurdas de algunos clientes, quienes, por desconocimiento o por atrevimiento, a veces nos proponen trabajar en condiciones inaceptables (y por tarifas irrisorias, no lo olvidemos). Ahí es donde el intérprete profesional (y bien formado e informado), tiene que saber asesorar y aconsejar al cliente sobre cuál es la mejor solución para una interpretación, dependiendo del tipo de evento.

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“Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos”

 

  • Por desgracia, no puedo asistir al curso por motivos de trabajo pero, ¿se va a repetir el curso? ¿Se va a grabar para aquellos que quieren ir pero no pueden? Creo que es un acierto y que no hay suficientes talleres y cursos especializados para intérpretes ya en activo, por lo que este tipo de iniciativas nos benefician. ¿Cuán importante consideras que es la formación continuada para los intérpretes? Muchos pueden pensar que con tener el título y el máster ya basta pero, ¿qué se puede aprender al acudir a este tipo de cursos de un día? ¿Por qué se opta por la formación presencial?

 

La grabación no está prevista en esta ocasión. Sin embargo, el curso se repetirá en la medida en que veamos que hay un interés por parte de nuestros miembros (más de un intérprete de AICE nos ha dicho que en esta ocasión no podrá asistir pero que estaría interesado en una segunda convocatoria del curso).

Y para contestar a tu última pregunta, como te decía antes, para AICE y su actual Junta la formación a lo largo de la vida esvital para los intérpretes. Tanto es así que este no es el primer curso que organizamos (hemos organizado, por ejemplo, un curso sobre cuidados de la voz y otro sobre gestión de la identidad digital) y pensamos seguir ofreciendo actividades formativas porque , efectivamente, escasean iniciativas de este tipo para intérpretes en activo. El hecho de que los cursos sean presenciales favorece además la posibilidad de compartir conocimientos y experiencias con compañeros de profesión.

 

  • Nos podrías adelantar de qué van a ir los próximos cursos. Dejo el espacio de comentarios abierto para que los lectores aporten sugerencias, ¿qué nos gustaría ver en un curso en un futuro no muy lejano? Personalmente me encantaría ver más talleres sobre nuevas tecnologías. 

 

La verdad es que AICE tiene varias ideas para futuros cursos, entre los que se incluyen cursos especializados en terminología médica, financiera y jurídica, cursos de actualización en las técnicas de interpretación, sobre todo la toma de notas para la consecutiva, o un curso sobre el uso y aprovechamiento profesional de las redes sociales, etc.

Sobre Marcella Bracco:
Intérprete de conferencias y traductora de italiano, español, inglés, francés y catalán. Trabaja como autónoma en España desde 2001, compaginando su profesión de intérprete y traductora con la enseñanza del italiano. Su trabajo de intérprete la lleva a todos los rincones de Europa, donde suele saborear las maravillas de ciudades como París, Praga o Bruselas desde las ventanillas de un taxi. Marcella es miembro de Asetrad y de AICE, aunque en su otra vida maña estuvo también militando en ASATI. Actualmente vive en Tarragona, donde disfruta como una enana del Mare Nostrum.

 

La cabina muda y el intérprete fantasma

¿Qué es una cabina muda?

Parece imposible que una cabina sea muda, su función es transmitir información en otra lengua para facilitar la comunicación en una sala de conferencias o a través de la televisión o la radio.

La cabina muda es básicamente hacer prácticas de interpretación en una cabina (normalmente a solas), con un discurso real que se desarrolla en la sala, pero sin que te escuche el público asistente. ¿Para qué sirve si no te escucha nadie? Cuando aún no has pisado la cabina profesionalmente, te ayuda a meterme en situación, no es lo mismo el aula de clase que una conferencia. También te permite familiarizarte con muchos de los detalles que solo se aprenden en el trabajo. Si está bien organizada, algún intérprete se ofrecerá a escucharte para poder darte luego feedback (el intérprete que no trabaja en ese momento en la cabina que sí está interpretando para el público) o simplemente te permitirán grabarte para luego repasar lo que has hecho bien y lo que has hecho mal. A veces viene bien incluso si ya llevas tiempo trabajando, porque te permite enfrentarte a temas que te producen cierta inseguridad, hacer más discursos para resolver problemas ya identificados, practicar combinaciones de idiomas que estás añadiendo o que usas poco, etc.

Se llama “muda” no porque no hable el intérprete, más bien porque nadie le escucha (o prácticamente nadie). Por lo que los ejercicios en casa son una especie de cabina muda cutre, en la que practicas en pijama pero te falta ese elemento del feedback (cosa que ahora está cambiando gracias a las iniciativas online sobre las que ya hemos hablado en el blog).

En inglés se llama dummy booth y siempre me acuerdo de los muñequitos a los que someten a accidentes de coches de esos que duele solo verlos.

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Me ha dolido menos que un discurso de economía.

Hoy sin embargo voy a hablar de los intérpretes que pueden parecer mudos y no lo son. Lo sé, lo sé, no parece tener sentido, pero ya habéis visto que existen las cabinas mudas y que son muy útiles. Lo mismo pasa con los intérpretes a los que apenas escucha alguien.

A menudo en el blog he hablado de visibilidad pero, ¿qué es un intérprete fantasma?. En televisión puedes ver al periodista, a los entrevistados, te muestran vídeos, imágenes pero nunca ves al intérprete, solo escuchas una voz que sale de la nada, como el narrador de Gossip Girl o de una de esas películas de calidad sospechosa que ponen en el horario de sobremesa. Vale, no nos hace falta salir en antena (personalmente no es algo que me llame la atención), pero imaginad que si ni siquiera se escucha tu voz. En ese caso, da la impresión de que ni siquiera has estado ahí y, lo cierto, es que has sido una pieza tan necesaria como todas las demás para que esa entrevista salga adelante.

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Oigo voces, ¿serán intérpretes?

¿A qué me refiero con esto? 

En las entrevistas en televisión normalmente (no siempre, por desgracia) hay dos intérpretes: uno interpreta al castellano lo que diga el invitado extranjero y el otro interpreta las preguntas y demás comentarios del castellano a la lengua del entrevistado.

¿Por qué necesitan dos intérpretes?

Muy sencillo, si queremos que todo fluya con la rapidez que exige la televisión, necesitas que un intérprete se centre en las preguntas y otro en las respuestas. Si solo tienes uno, lo más probable es que vaya escaso de tiempo y cuando vas muy acelerado cometes más errores, en ocasiones hasta olvidas cambiar las lenguas y haces magníficas interpretaciones del inglés al inglés, por lo que te la juegas si es una retransmisión en directo. Con dos intérpretes sale todo mucho mejor, hay menos estrés y encima se pueden ayudar el uno al otro. He probado las dos opciones y no hay color, en serio.

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Uno interpreta, el otro aprieta el botón MUTE y así no se cuela nada del otro micro en el directo

Cuando vemos la tele y escuchamos al intérprete no nos acordamos que hay otro compañero “en la sombra” que permite que el entrevistado entienda la pregunta. Esta labor que pasa tan desapercibida es clave para el ritmo del programa. No puedes eternizarte al interpretar preguntas, debes ser conciso, no añadir nada, no adornar en exceso pero, sobre todo, no cambiar en lo más mínimo el sentido de la pregunta o los posibles chistes. La respuesta debe encajar con la pregunta, de lo contrario dejas de ser un fantasma.

Si alargas mucho la interpretación de la pregunta el presentador se quedará esperando y el entrevistado pondrá cara de impaciencia, mientras en casa la gente se preguntará qué narices ha pasado. Eso por no hablar de los momentos en los que el entrevistador y el invitado deciden marcarse una charla entre amigos y hablan casi a la vez. Ese tipo de coloquios o charletas improvisadas le dan más dinamismo a las entrevistas y si surgen suelen demostrar que la interpretación va viento en popa, tanto que el extranjero sigue lo que se dice en plató como si pudiera hablar la lengua local. Ahí debes estar muy atento, algunos invitados te están escuchando y sienten la necesidad de interrumpir la pregunta, tu compañero debe entrar y tú debes dejar de hablar y empezar a presionar el botón MUTE de la consola para que tu micro no interfiera en el directo.

Puede parecer que si te llaman para ser el intérprete de las preguntas tu cometido va a ser más fácil y no es así necesariamente. Es verdad que será menos vistoso, ni siquiera tu abuela sabrá que has interpretado en ese programa, pero si no lo haces bien se va a notar, sin ti no funciona la entrevista. En ocasiones el intérprete que no se escucha en directo trabaja hasta más que el que sí se oye.

Visto desde otro punto de vista, si os agobia interpretar para la televisión por eso de que te va a escuchar media España, ofreceros para ser “el otro intérprete” y asunto resuelto.

Aquí os dejo un ejemplo de una entrevista reciente. Dado que el entrevistado era una hombre, la que no se oye es mi voz:

Entrevista a John Helliwell de Supertramp

Da la sensación de que soy la intérprete muda pero nada más lejos de la realidad. Una de las cosas que me gusta hacer cuando me toca ser fantasma es presentarme (I am the voice in your ear) y si es necesario, luego dedico los segundos antes de entrar en antena a explicar al entrevistado cómo va a funcionar todo el proceso, para que sepa que mi trabajo es hacer que no pierda nada de lo que se dice.

El cuervo, el editor, el traductor y el intérprete

Me encantan los títulos de las entradas que parecen el inicio de un chiste: “Un cuervo,  un editor, un traductor, un periodista y un intérprete entraron en un bar a hacer una consecutiva…”

En este caso no había bar pero sí una serie de entrevistas con interpretación consecutiva a un escritor que también es editor en Londres, en la editorial Granta, y que vino a Madrid a presentar su primera novela. La que a su vez se puede describir como un libro de ficción que es un poco poema, un poco prosa, que es serio, divertido, contiene bromas, un amplio abanico de lo mejor del humor escatológico británico, duelo (mucho dolor),  funerales, cuervos, cero bodas, una escena de sexo que da todo menos gustirrinín y un par de niños que son una entidad sin nombre. ¿A qué apetece?

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Portada en inglés

El titulo del primer libro de Max Porter se ha traducido en español como “El duelo es esa cosa con alas”. Antes de que nadie empiece con los debates sin final sobre la traducción de los títulos, vamos a lo interesante. ¿De dónde viene este nombre tan poético para una “novela”?

Pues de un poema de Emily Dickinson, una de las fuentes de inspiración de las que se alimenta Porter y que arranca el libro en varios sentidos. El poema original en inglés es el 314 y dice algo así como “Hope is the thing with feathers…”

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En español he encontrado varias traducciones, en muchas la esperanza es la cosa con plumas o ese algo con plumas o la cosa con alas. Claramente esa ha sido la versión que ha gustado más al traductor y a la editorial :Rata. 

Emily Dickinson (poema nº 314)

“Esperanza” es la cosa con plumas –

Que se posa en el alma –

Y canta la melodía sin las palabras –

Y no cesa – jamás –

Pero Emily no nos abandona tan pronto, otro de sus poemas nos presenta nada más arrancar a una de las tres voces (cuervo) que nos van a narrar una historia de duelo, de dolor ante la perdida de un ser querido, de cómo la vida sigue y no sigue del mismo modo tras una muerte, de la fuerza que tiene el humor, que no desaparece ni cuando se han apagado todas las luces. 

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Homenaje, respeto pero también vandalismo

Max Porter tiene a Emily Dickinson en un altar y es un apasionado de la poesía, pero el respeto no impide jugar con los héroes literarios, aprovechar sus ideas, darles la vuelta, dejar que cobren vida y soltarlas a volar. La esperanza es una cosa con alas porque vuela, crece, no se detiene con frecuencia. El duelo actúa de forma similar y la labor de aquellos que trabajamos con el lenguaje salta y grazna lo mismo que el cuervo que visita a la familia del libro, que en medio de un proceso doloroso, necesita más esa versión híbrida y posmoderna de niñera, médico, psicólogo y despertador que la invasión de tuppers de lasagna compasivos que le llueve desde el entierro.

Cuervo es un personaje, un narrador, un tramposo, un pájaro que vuela, destroza, insulta, bromea, cuida, protege como una madre a un par de niños de huérfanos y le da las bofetadas necesarias al padre para que pase por el trance.

Y es que el lenguaje de cada una de las tres voces narrativas exponen el duelo desde distintos prismas y juegan con las palabras y el tono de las mismas sin descanso, como un pájaro en vuelo. De ahí que la labor del traductor de este libro me parezca impresionante. Cuervo grazna (literalmente), canta, insulta como un hooligan en día de partido, recita poemas, lee cuentos infantiles, es una Mary Poppins con un pico que más valdría lavar con jabón lagarto de tanto en tanto.

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La editorial :Rata ha cuidado cada detalle, desde la elección de un traductor que da voz a este híbrido de prosa poética en español con gran acierto, hasta la carta manuscrita en inglés del escritor y el sonido del cuervo que nos saluda desde antes de que arranquemos la lectura (detalle que ha encantado al autor).

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Craaa, craaa

El cuervo entiende el poder de las palabras, las escoge con mimo, pero juega con ellas sin parar, lo mismo que hace el autor con el lenguaje, que apenas le da reposo. El traductor lógicamente no tiene más remedio que ir con ellos en esa búsqueda loca de cachivaches que recoge el cuervo en forma de onomatopeyas, tacos y poemas que atesora para luego mostrárselos a la familia rota.

El cuervo ha sido siempre una figura cargada de significado, hay cuervos en todas las mitologías. El cuervo de Max Porter es hijo o sobrino del de Ted Hughes. Aunque no es familia de Sylvia Plath, pero conoce su historia.

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Ted y Sylvia en 1956

Ya sabía que en las entrevistas saldrían muchos primos corvinos que sobrevolarían mis notas. Si hablas de pajarracos negros es imposible que Poe no salude, o que los cuervos de Odín no te recuerden que uno representaba el espíritu (Hugi) y el otro la memoria (Munnin). Hay cuervos entrelazados en mitos de creación en los cuentos de los nativos estadounidenses, que crean los vientos y los truenos (que no se enteren Odín y Thor). Hay cuervos que combaten los hechizos malignos, otros capaces de congelar el sol, hay cuervos con tres ojos o tres patas. Para muchas civilizaciones eran algo negativo, dado que son aves carroñeras, se alimentan de la muerte y eso no puede traer nada bueno. Otros los veían como mensajeros entre el mundo de los vivos y los muertos por el mismo motivo. Hay muchos cuervos mensajeros, algunos hasta adivinan el futuro de las batallas y entregan mensajes de los dioses a los humanos. Quizás por eso Atenea pensó que era mejor tener un buho (inteligencia) que un cuervo (cotilla), que luego ya se sabe.

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Apolo y el cuervo

Un intérprete es un mensajero, uno que salta de un tema a otro, que vuela entre las palabras y discursos ajenos para asegurarse de que todos se informan de lo que se ha dicho, un cotilla, puesto que se entera de todo, el encargado de jugar con las palabras para que signifiquen lo mismo al pasar del mundo de una lengua al de otra.

Por supuesto, al terminar la temporada alta nos parecemos mucho más al cuervo de Brandon Lee que al mensajero con alas de los dioses.

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¿Quiere que hagamos esta entrevista en susurrada?

Cuando te preparas para una interpretación como esta sabes que te van a salir juegos de palabras, sobre todo con “alas” y “plumas”. Por eso buscas soluciones a cosas como “ruffle some feathers”, “scavenger” o “time flies”.

Lo mejor de tener un autor que también es editor es que te encuentras con que en muchas de las entrevistas se habla de la traducción, en primer lugar del libro en cuestión, pero también en general. Como el mercado de libros traducidos crece en Reino Unido, el trabajo del editor con el traductor y la relación del autor con sus traductores.

Max Porter contó que su libro se ha traducido a más de 20 idiomas y que ha podido responder preguntas de sus traductores. Ese proceso no solo le ha gustado, sino que le ha tranquilizado, pues veía por las preguntas que los traductores iban bien encaminados. Además, me comentó que en las entrevistas que ha dado en medio mundo ha visto enseguida si las traducciones eran buenas o no. Si al llegar a un país todos los periodistas preguntaban cosas que no encajaban o no habían entendido el mensaje del libro empezaba a temblar, pero si las preguntas iban bien, entonces la traducción había obrado su magia.

La editorial :Rata ha incluido el nombre del traductor en la cubierta y, aún mejor, ha publicado una entrevista del traductor al escritor al final del libro. Nada como una conversación entre el cuervo escritor y el cuervo traductor, con el cuervo intérprete saltando cerca, esperando su turno.

 

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Debates e intérpretes: el moderador

Después de 3 debates electorales y 2 entradas en las que hemos visto cómo es interpretar a Hillary Clinton y a Donald Trump, le ha llegado el turno a la voz de la moderación: Alberto Cartier.

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Alberto atento y sin soltar el MUTE mientras hablan los candidatos

– En el primer debate el moderador fue Lester Holt y el formato le permitió plantear preguntas enmarcadas en 3 grandes temas. ¿Cuáles fueron las principales dificultades que encontraste? A Lester le llovieron críticas por no poner suficiente orden en los turnos de intervención.

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Lester Holt en el primer debate

Para mí el principal problema en los tres debates fue que el vocabulario me tocaba primero, después ya lo organizábamos, pero los “palabros” aparecían primero de boca del moderador.

En el caso de Lester, es cierto que intervino menos, sin embargo leía las preguntas, por lo que su parte era más rápida que cuando los dos candidatos se paraban a pensar (que tampoco era siempre pues muchas de sus respuestas eran las de toda la campaña)

– En el segundo debate las cosas se complicaron ligeramente. Dos moderadores, Anderson Cooper y Martha. Cada uno con un estilo diferente pero ambos muy directos. ¿Notaste diferencias entre uno y otro o con la velocidad a la que va un debate ni te dio tiempo a percibirlas? ¿Mejor o peor que Lester?

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Dos moderadores y un intérprete

En el segundo debate efectivamente la presencia de dos moderadores hizo la interpretación más divertida, además a mí me gusta cambiar el tono de voz cuando habla uno u otro para poder dar al oyente por lo menos la sensación de es otra persona la que habla y hacer así más fácil la comprensión.

Estos moderadores fueron más activos y participaron más, lo que hizo que tuviera que estar más pendiente para intervenir y eso hizo que nos tuviéramos que coordinar más en cabina, pues no podía intervenir la interpretación del moderador cuando empezaban a hablar los moderadores, sino cuando el intérprete o la intérprete que estaba en ese momento terminaba su parte, para que tuviera sentido para el público. Eso hizo que tuviéramos que coordinarnos más.

– Al no haber anunciado previamente los temas que iba a salir, ¿te resultó más complicado este segundo debate? 

Sí, ya lo había notado en el primer debate a pesar de que habían anunciado las preguntas, aquí efectivamente el nivel de dificultad se complicó y la única preparación fue haber seguido, más o menos, las campañas en los medios.

– Además de dos moderadores, las preguntas llegaban desde el público y redes sociales ¿Prefieres preguntas de un mismo moderador o de distintas fuentes?

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¿Cómo no iba a sacar a Ken en esta entrada?

Idealmente de un único moderador y a una velocidad adecuada sería lo mejor. Al ser del público había que considerar a cada una de las personas que preguntaba, lo nerviosos que estaban o dejaban de estar y sus correspondientes acentos. A mí me divierte más, pero hace la interpretación más difícil.

– A pocos días del final del tercer debate, el final y definitivo, con solo un moderador, ¿Qué esperabas de ese debate y qué te ha gustado o no te ha gustado del moderador, Chris Wallace? La prensa lo ha calificado como uno de los mejores moderadores de estos debates. ¿Has notado diferencias reales a la hora de interpretarlos a todos?

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Chris Wallace

A mí también me ha parecido el mejor moderador, el más imparcial y el que más orden ha puesto de una forma más civilizada. Aunque al principio parecía que favorecía a Trump, luego daba caña a los dos por igual. Además iba interviniendo y mantuvo al público semi callado casi todo el debate.

A nivel de interpretación me pareció el más sencillo, pero ya contaba con la experiencia de los dos debates anteriores, así que no sabría decir si fue por él mismo o por las tablas.

– Finalmente, ¿cómo se vive el debate desde la silla del intérprete del moderador? ¿Mayor tensión, menor? ¿Qué haces mientras hablan los candidatos? (La respuesta a esa última pregunta la sé pero seguro que los lectores del blog se la han planteado)

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Desde la silla del moderador la tensión de interpretar es menor, porque el tiempo de intervención también es menor.

Sin embargo, contábamos con una cabina de lujo, mientras que Aida traía todo preparado a la perfección con sus cuadernos de colores y demás, que nos hicieron la vida más fácil a Dani y a mí, Dani tenía al que yo considero más difícil de interpretar (a Trump), porque al decir barbaridades sin contexto más de una vez nos hizo pensar si lo que habíamos entendido era lo que había dicho realmente o no.

La tensión, creo que para los tres, fue constante, pues todos consideramos que lo importante es que la interpretación en su conjunto salga bien, y no solo la parte individual de cada uno, así que todo el tiempo que estaba hablando otro estábamos viendo como apoyar y atentos como si nos tocara a nosotros para facilitar la palabra, término o número que hiciera falta si veíamos que el compañero o la compañera dudaba.

En este sentido también vi que la experiencia es la madre de la ciencia y que ya para el tercer debate nos coordinábamos mejor en cabina.

Ha sido un lujo el trabajo con Aida González y con Daniel Sánchez, no solo a nivel de compañeros de interpretación sino también a nivel humano. El tercer debate terminamos con un café con churros y porras en la tele.

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Tal y como ha dicho Alberto: Ha sido un placer ser parte del equipo 😉

Debates e intérpretes: Trump

En la anterior entrada hablé sobre mi experiencia al interpretar a Hillary Clinton en el primer debate electoral televisado de esta campaña electoral. Sin embargo, como quedó claro, un proyecto de este tipo no es algo que hagas solo. A mi lado tenía a Daniel Sánchez, intérprete muy curtido en estas batallas, no en vano ha participado ya en otros debates y ha sido la voz en español del presidente Obama desde hace años.

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Concentración máxima a segundos del inicio del debate (pulsando el MUTE)

Otros intérpretes de Donald Trump ya han explicado cómo vivieron el debate (enlaces en la anterior entrada) pero no podía dejar escapar la oportunidad de pedirle a Daniel que nos contase su punto de vista.

  • Dado que ya se ha hablado sobre las diversas dificultades que planteó interpretar a Trump durante el debate y el modo en el que uno debe mantenerse imparcial: ¿Qué te pareció lo más complicado o reseñable a la hora de interpretarle?

Yo diría que lo más complicado y lo más reseñable es lo mismo en este caso. Trump no es un orador al uso. Tras haber visto vídeos de sus discursos ya sabía que no me podía esperar un discurso totalmente coherente, pero en el debate lo más difícil fue que en cada intervención que hacía (intervenciones de un minuto aproximadamente, por cierto) no había ningún hilo conductor. Podía estar hablando de Irán y en el mismo minuto hablar de las mujeres, de su hijo, de que es un gran empresario, de Yemen, de Alemania y de más cosas. Eso, a la hora de interpretar, se hace muy difícil porque no vas siguiendo un hilo lógico que te ayude, que te permita estar preparado para lo que viene.

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Además Trump tiene la característica de que habla muy claro, pero diría que lo hace cuando quiere. En otras ocasiones parece que está en la barra de un bar y deja sin terminar las frases, grita, no pronuncia bien las palabras o incluso utiliza términos que no corresponden en ese momento. En este último caso, adivinar cuál era la palabra que quería utilizar es complicado.

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Sobre la neutralidad que tienes que tener a la hora de interpretar a alguien como Trump, obviamente hay muchas cosas que dice con las que yo no estoy de acuerdo, pero de eso me olvido completamente cuando estoy interpretando y lo que hago es intentar transmitirlo utilizando el mismo tono que utiliza él: si es enérgico, yo también; si está enfadado, yo
también; si se ríe, igual hago yo. Otra cosa es lo que piense cuando acabo la intervención, pero pienso que la gente que está viendo el debate en televisión y que no habla inglés debería poder entender con la interpretación lo mismo que ve un espectador que lo sigue en inglés, y aquí se incluye también los gestos y el tono, que van más allá de la
mera interpretación de una frase.

  • ¿Cómo se prepara uno para interpretar a Trump?

Viendo muchos vídeos suyos. Me he preparado viendo algunos de los debates entre candidatos republicanos en las primarias. Lo hacía leyendo la transcripción del debate para que no se me escapase ninguna palabra, sobre todo aquellas que utiliza y que son de una jerga “más de la calle”. Quería saber cómo habla exactamente, qué tipo de expresiones utiliza y prepararlas para la hora del debate. Y aunque no siempre puedes conocerlas todas, sí que ha ayudado.
Igualmente, he visto entrevistas o mítines de Trump en estos últimos días. Los mítines sirven para detallar los puntos de su política y te permiten hacerte una buena idea de cómo responderá a las distintas preguntas que le planteen durante el debate.
Por último, me he leído de arriba abajo el programa electoral que aparece en su web. Es curioso, porque hasta el mismo día del debate, su programa se basaba en 7 u 8 puntos bastante escuetos: el muro con México, ayuda a veteranos, reforma fiscal, economía, relaciones con China, comercio y poco más. Como decía, lo curioso fue que la misma noche del debate ese programa electoral “creció” por sorpresa. Ahora es bastante más extenso.

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El muro aún no ha salido en los debates
  • Después de 8 años de Obama, de conocerle al dedillo, ¿qué diferencias como orador destacarías?

Te diría que destaco todas las diferencias. Obama me parece uno de los mejores oradores que me he encontrado. Pronuncia unos discursos con mucho contenido, haciendo hincapié donde es necesario, habla claro, se permite siempre un punto de humor para mantener la atención del público. Además su dicción es muy buena. Le gusta incluir en sus discursos citas de personajes célebres, historias de gente de a pie… Son discursos muy bien hechos pero muy cercanos a la gente.

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En un mes…

Por el contrario, Trump me parece un torbellino. Creo que es la mejor palabra para describirlo. Ya he dicho antes que en un minuto para responder a una pregunta, te puede hablar de 9 cosas distintas. Deja frases sin acabar, “machaca” palabras, usa palabras que no corresponden, utiliza mucho lenguaje “de la calle” no para dar un punto de humor (como hace Obama), sino para hacer su discurso un poquito violento. Para mí son dos tipos de oradores totalmente distintos.

  • ¿Qué retos plantea cada uno de ellos?

Para mí el gran reto que supone interpretar a Trump es no perderte. A veces tienes la sensación de que, al interpretar, dices cosas sin sentido gramatical, o sin sentido en el significado. Pero es que es así. Y como nunca sabes cómo va a seguir la frase hay que ir muy pegado a él, aunque hable bastante rápido, porque si no puedes perderte.
Con Obama el reto es menor. Aún así, tampoco es fácil. Hay mucha diferencia entre el Obama que lee sus discursos en el Teleprompter, a una velocidad bastante alta, y el Obama que responde las preguntas de los periodistas sin guión. Ahí es mucho más lento y te permite recrearte más en la construcción de las frases. Pero cuando lee su discurso, hay que estar muy alerta para aguantar la velocidad que lleva e intentar no perder contenido.