Cantando en cabina

En algunos seminarios sobre interpretación para principiantes suelen recomendar las sesiones de karaoke para superar la timidez natural de muchos de los que aspiran a ser habitantes de las cabinas. Si no mueres por dentro mientras una sala de personas ligeramente perjudicadas por el alcohol escucha tus gallos al intentar emular a los noruegos de A-ha cantando Take on me, es que estás preparado para todo. (Aviso: la canción parece fácil pero espera al momento falsete intenso).

 

Para el que tenga dudas, sí, esta es una entrada musical. ¿Entrada musical? ¿Qué tiene que ver la música con la interpretación además de esa sugerencia del karaoke? En las entrevistas durante el estreno de la película La intérprete (2005), el director de la cinta, Sydney Pollack, comentó que había hablado con una serie de intérpretes de las Naciones Unidas en Nueva York para poder elaborar un perfil más claro y entender qué es eso de ser intérprete. Una de las conclusiones que sacó es que la mayoría tenía cierto “talento” musical y tocaban instrumentos varios (de ahí que Nicole se pasase media película paseando una flauta en el bolso). Es cierto que tener un buen manejo de la voz es una de las claves de esta profesión y un ejercicio al que debemos dedicar tiempo a lo largo de nuestra carrera pero de ahí a pensar que puedo cantar como Mariah Carey hay un paso.

En mi caso el talento musical (de existir) es escaso. Aún así, me he enfrentado a esos momentos únicos en los que un ponente decide crear ambiente y poner una canción y solicitar por el micrófono que la cabina interprete la letra: “es tan bonita”. Si te toca Imagine de John Lennon no parece que la cosa sea para tanto pero y si al hombre le motiva algo más en línea del Work Work Work de Rihanna o Shakira con su tigre la cosa se pone interesante.

 

En algunos casos uno siempre puede optar por responder: “Las canciones no se traducen”. Es cierto, algunas canciones es mejor no traducirlas, pierden toda su gracia en otro idioma (más que nada porque descubres que tampoco tenían tanta gracia cuando finalmente entiendes lo que dicen).

Sin embargo, hay ocasiones en las que el uso de canciones es algo más complicado, porque no son mero acompañamiento musical, son parte del mensaje y eso sí que nos compete. En el pasado las canciones de las películas musicales se doblaban precisamente para que la gente no perdiese parte del diálogo que se cantaba y bailaba. También ayudaba a vender más bandas sonoras pero esa es otra cuestión. ¿Cómo olvidar al tío en América en West Side Story?

1- La escena original con subtítulos en inglés.

 

2- No he encontrado la escena de la película doblada en YouTube (la tengo en DVD) pero la canción doblada sí y nos permite ver que no se trata de traducir literalmente, si vas a cantar tiene que encajar en el ritmo.

 

Ahora en las películas musicales para evitar tener que modificar la letra para que rime o simplemente para que entre en tiempo, la subtitulan y así se pueden escuchar las voces originales y seguir los subtítulos para saber qué se cuentan.

Pero en la interpretación no hay opción de subtitulado, ni de nota del intérprete. Si te lanzas a interpretar una canción en plena ponencia o durante la retransmisión de un programa tienes que seguir adelante. No vale empezar, pensando que no va a ser tan difícil y luego parar cuando te das cuentas de que te has metido en un jardín y no ves la hora de salir de allí. Aquí ya entra en juego la habilidad musical de cada uno, si se ve capacitado, adelante, pero si va a quedar mal y la opción es decir que no, pues yo no me lanzaría de cabeza sin pensarlo.

Este año me he encontrado con 2 proyectos en los que curiosamente había un rap y el cliente en cada caso se debatía si se debería interpretar o no. El primero tenía mucha miga, se iban a perder bastantes bromas pero a la velocidad a la que iba a ir podía acabar siendo un desastre, por lo que fue el propio cliente el que decidió que no se interpretaba (imaginad la cara de felicidad de la abajo firmante).

Aviso a navegantes: esta es la versión sin censura publicada por MTV, no se ve la actuación pero se entiende muy bien lo que le pasó a Leo con el oso. Aquí no habría sufrido demasiado porque solo interviene una chica pero era Rebel Wilson y esa mujer me hace sudar mucho con sus intervenciones.

 

En la segunda ocasión nos preguntaron si sería posible interpretar el rap al inglés para los extranjeros en la sala. Os dejo el vídeo (sólo se escucha el audio original) para que tengáis algo de práctica curiosa. #Rarrr

 

Parece fácil cuando lo escuchas pero interpretar una canción tiene varios niveles de complicación. En primer lugar tienes que plantearte si vas a limitarte a interpretar la letra o si ya que te pones, te animas y sigues el ritmo o incluso cantas. En mi caso, desafino más que la secretaria del Ministerio del Tiempo y hago un enorme favor a la humanidad cuando no canto (a pesar de lo que opine el señor Pollack, no todos los intérpretes tenemos habilidades musicales).

Vale, pues solo interpreto la letra, nada más. Parece fácil, ¿no? Pero no lo es, a veces va muy rápido, en otras ocasiones son juegos de palabras, hay letras que no tienen ni el más mínimo sentido y, también, hay casos en los te dejas llevar por el ritmo como una alumna más de la academia Fama (sí, soy así de mayor). En clase solía usar el siguiente vídeo como ejemplo. Es el típico discurso de apertura, el presentador abre una gala de premios, habla, canta, baila y entretiene. Todo lo que dice es “información” y la gente quiere enterarse. Les decía a los alumnos que tenían que elegir y ser coherentes, tenían 3 opciones y no podían cambiar una vez empezaba:

  • No interpretar nada
  • Interpretar solo la letra, como si fuera un discurso normal (no vale ponerse a cantar a ratos)
  • Seguir el ritmo y cantar con el ponente

¿Os atrevéis?

 

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Cuando las paredes hablan

Que levante la mano aquel que no ha escuchado / dicho / interpretado frases como:

Si las paredes hablasen…

If these wallks could talk

O una versión incluso mejor y más divertida para los intérpretes:

I would like to be the proverbial fly on the wall…

La exposición de fotografía de Shirley Baker, que se puede visitar estos días en el museo Cerralbo dentro del festival Photoespaña 2016 responde a esa pregunta, dado que son imágenes llenas de información y hasta muestran muros que cuentan historias.

Shirley Baker decidió fotografiar un momento en la historia del Reino Unido que sorprende. Manchester y el norte del país tras las grandes guerras se preparaba para un nuevo urbanismo y concepto de ciudad que, por no variar, necesitaba borrar parte de su pasado para empezar de nuevo. Cuando hablamos de borrar, es literal. Calles enteras quedaron destruidas tras el paso de las maquinas de demolición, para construir un futuro mejor sin tener en cuenta lo que caía a su paso.

Baker, que no se ganó la vida con la fotografía, pero que retrató a pie de calle la realidad que veía desde las ventanas de la fábrica de su padre, nos muestra estas calles que van desapareciendo edificio a edificio como si la Nada de la Historia interminable se hubiera desatado sobre Inglaterra. Calles llenas de niños y mujeres, más que nada porque los hombres a esas horas estaban trabajando y los pocos que salen eran ya pensionistas o desempleados.

Uno puede caer en la tentación de pensar que estas son fotografías como las de la Gran Depresión y que la gente lo está pasando fatal pero los niños juegan y la vida sigue.

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Sin embargo, lo que me encanta de esta exposición es la cantidad de lecturas que tienen las imágenes. No vale dar una vuelta rápida, marcar que ya la hemos visto en la agenda del festival y a por la siguiente. NO, eso es perderse la gracia de esta sala. Shirley Baker tenía un sentido del humor de lo más curioso y era la reina del juego visual de palabras.

Para empezar, le frustraba enormemente que la fotografía no fuera capaz de captarlo todo en esa realidad que quería mostrar. Uno puede ver una calle prácticamente desierta y un vacío emocional y físico que no era lo que realmente estaba sucediendo.

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En esa época las calles eran todo menos un espacio en silencio. Había ruido, debido a las máquinas que estaban trabajando, los obreros que trabajaban en la demolición, las mujeres que se reunían a hablar, los niños jugando…

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Al entrar esta imagen es además una instalación de sonido

La comisaria ha incluido una instalación con una grabación de ruido de calle para que podamos sumergirnos un poco mejor en la atmósfera que la artista quería salvar del olvido.

No es posible a veces transmitir toda la información con un solo medio de comunicación, hay tanto que se puede ver, oír y también oler. No hay instalación tipo smell-o-vision pero Shirley Baker también hablaba del olor a madera quemada, restos de ladrillo, obras en proceso, etc.

Así que lo que hizo fue jugar con los mensajes que encontraba en lo que veía, dado que era lo único que podía captar. Veremos muchas fachadas de edificios en los que aparecen las letras EX. Eso significaba que estaban ya marcados para su demolición. Pero estos son los únicos mensajes de las paredes. Grafitis o pintadas se convierten en bromas y juegos para esta fotógrafa. Ahora, está claro que nunca pensó que algún día una española iba a tener que interpretar dichas bromas para la prensa extranjera. Vamos a ver algunas.

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A simple vista son fotos de una niña y un gato, nada nuevo en la era Instagram
La foto del gato, que podía pasar desapercibida en estos años de exceso de fotos y vídeos de gatetes es una de mis favoritas y de las que la propia comisaria me dijo: ¿Cómo vas a explicar esto en castellano para que tenga gracia?

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El gato interpretado
La foto primero nos enseña que la manía de las bandas de chavales de poner sus nombres y motes en las paredes no es nada nuevo. Así tenemos a estos muchachotes norteños, Karl, Coomber y Tomcat, que encima tienen alma de diseñador de tarjetas navideñas y dejan su marca de esta manera tan “artística” en la pared. Shirley espera y encuentra el momento perfecto para capturar la imagen. Pasa un hombre y hay un gato. Claro, si lo explicas así, la prensa te mira con cara de “Vale, hay un gato, no lo pillo”.

Así que te toca hacer una nota del traductor en versión nota del intérprete de consecutiva. ¿Qué es eso? Es una forma de salvar la situación pero para que funcione tienes que ser muy rápido, ir al grano y haberlo comentado antes con tu ponente (comisaria de exposición en este caso).

Es una pena que se pierda información, es un poco lo que le sucedía a Shirley Baker, que no se logra transmitir todo de una vez sin un poco de ayuda. Aquí toca explicar que Karl es un nombre, Coombes probablemente el apellido de otro chaval y Tomcat es el apodo del tercero. La gracia está en este último nombre. ¿Qué significa “tomcat” en inglés?

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ˈtɒmkat/
noun
 
  1. a male domestic cat.
  • Tomcat: gato (masculino)

De hecho, el famoso gato Tom, que tenía esa complicada relación con el ratón Jerry, fue bautizado de ese modo por el mismo motivo y originalmente se llamaba “Tomcat” pero acabó siendo solo Tom, como le pasada a las Marías de los Dolores (Lolas).

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Así que la gracia de la foto es que justo en el momento en el que pasa un caballero (masculino), hay un gato (que no gata) delante del muro. Explica tú eso en una sola frase y rodeada de prensa.

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Esta muchachita poco sociable era más fácil
El caso de la niña no revestía tanta complicación, la pared te indica claramente que te mantengas alejado, que nada de acercarse y por si tienes dudas, ya se encarga ella de amenazar con la mirada.

El tercer ejemplo que os traigo fue el más divertido. La comisaria se detiene junto a esa foto y pregunta si alguien tiene una idea de qué representan las letras MFC.

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¿Qué os viene a la mente al ver MFC?
La mitad del público respondió en cuestión de segundos: Manchester Football Club. Para que luego digan.

La gracia aquí es bastante obvia, un apasionado de los deportes deja constancia de su opinión visceral sobre el juego del MFC, en su experta opinión es shit = mierda. Otro experto o el mismo opina que OK y el chaval que sale de su casa lo remata con el OK que lleva bordado en el jersey.

No me esperaba lo curioso y liberador que resulta decir “shit” y traducirlo en una consecutiva que tiene lugar dentro de un festival de arte y en una de las salas de un museo tan impresionante como el Cerralbo.

 

 

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B de Bauhaus y Beatles

Un festival debe tener un hilo conductor pero, a la vez, debe ofrecer una multitud de puntos de vista para que la experiencia sea más enriquecedora. Hay pocos proyectos en los que saltes de un tema a otro como Photoespaña. Arrancas la mañana desayunando en la tienda Loewe de Gran vía (grandes las brochetas de frutas) y terminas con un cucurucho de queso en el jardín botánico celebrando un año más y ya van siete.

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La primera parada del circuito de inauguraciones con prensa fue la exposición dedicada a la fotógrafa Lucia Moholy. Su marido ya tuvo su propia exposición hace un par de festivales y esta vez le tocaba el turno a una mujer que formó parte de un grupo de artistas, la Bauhaus, fundamental para entender el arte europeo del siglo pasado. La sala está en la tienda que tiene Loewe en Gran vía. Lo comento porque en ediciones anteriores la sala de exposiciones era la de la calle Serrano pero regresamos a Gran Vía por la puerta grande

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Hay textos que acompañan las imágenes y retratos de lo más interesantes de personajes fundamentales como el de Kandinsky o Anni Albers. Exposición clave si a uno le interesa el diseño industrial y la arquitectura además de la fotografía.

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Imágenes y una cita de su marido
Fue escritora y editora, publicó una pequeña joya en Penguin que se tituló A Hundred Years of Photography (100 años de fotografía) que no llegó a reeditarse por la escasez de papel en la guerra mundial. Al final de ese libro habló de lo que ella creía iba a ser una realidad en un futuro no muy lejano: la posibilidad de enviar y compartir fotografías a través del cable telefónico. En su mente, en el futuro compartir imágenes de forma instantánea iba a ser lo más normal. Sin saberlo, estaba anunciando la llegada de Instagram. Una pequeña joya.

La visita al teatro Fernan Gómez nos acerca a España con dos fotógrafas nacionales de épocas y estilos diversos: Cristina de Middel y Juana Biarnés.

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Saludando a Rocío Durcal
Cristina de Middel habla sobre combinaciones y copias. Muchas preguntas en una sala alargada y llena de fotografías. ¿La creación y la repetición son compatibles? ¿Es arte si solo se vende una copia? ¿La reproducción le resta valor a la imagen?

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Aquí viene lo bueno. La exposición se llama “Muchismo”. Como sabía que iba a tocar interpretar el título al inglés me volví loca pensando en opciones:

  • Es un término coloquial para indicar “mucho” de forma exagerada, algo así como “mucho, mucho”
  • Es un término afectivo, familiar y casi infantil. “Te quiero muchismo”
  • Es un juego de palabras entre la cantidad y la calidad de los ismos artísticos: “mucho-ismo”

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Dudas y pelucas
La cuestión es que esperé a la explicación de la fotógrafa durante la presentación para estar segura y comentó que otra de las preguntas que plantea la exposición es precisamente la relación entre cantidad y calidad. ¡Bingo! Pero no, mi gozo en un pozo, porque luego dijo que había optado por este título dado que es la fotógrafa que nunca dice NO a un proyecto, si le ofrecen un trabajo, decir que no le cuesta un mundo y por eso trabaja “muchismo”.

Si alguien tiene buenas sugerencias, estoy abierta a ideas, ya tenéis tarea.

La otra sala la llenan un montón de rostros conocidos. Si no eres de la Generación Z todo el mundo te suena y te arranca una sonrisa. Si eres español encuentras significados y pistas en cada detalle, si uno estudia la cultura española, esta es una exposición necesaria.

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¿Me pongo este para Eurovisión? Todo español sabe la respuesta
Juana Biarnés fue la primera fotoperiodista española en una época en la que este era un oficio de hombres. Ella, muy emocionada, nos ha contado que los compañeros la recibieron con respeto y aprecio, pero que fue el sistema y las ideas preconcebidas de muchas personas en la sociedad franquista los que se encargaron de poner obstáculos en su camino. Pudo rendirse pero no lo hizo y nos ha regalado algunas imágenes increíbles.

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Dalí pintando de una forma de lo más cómoda

Pero nuevamente hay conceptos que son tan locales y propios que necesitan de cierto contexto para poder apreciar todo su valor.

Ejemplo: El guateque. ese concepto tan español de una época muy concreta. Algo se pierde en la traducción. Sabías que un periodista era o vivía desde hacía años aquí cuando pasaba por esta foto. Si al verla canturreaba: “saca el güisqui cheli para el personal…” ya lo tenías claro.

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Biarnés consiguió la hazaña de fotografiar a los Beatles en su visita a España, que puede parecer una nimiedad pero no lo fue en absoluto.

Pero también registró otros momentos fans, aunque los Bravos y los Brincos no son lo mismo por mucho que también empiecen por B. En los 60 y 70 las fans eran mucho más controladas que en esta década.

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Te queremos Mike
El comisario Chema Conesa habló de la historia de algunas de las imágenes más sorprendentes como la de Tita Cervera que sonríe a la cámara porque Lex Barker acababa de pedirle la mano en 1965. Juana recorría los restaurantes de moda por la noche en busca de momentos que captar y se encontró con la pareja.

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No menos inesperado (y con un puntito cómico por parte del encargado del montaje) son estos dos retratos colocados uno junto al otro: Isabel Preysler con la niña en brazos y su entonces marido Julio Iglesias con una fan entregada.

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¿Perdona? Y lo sabes.
Podría subir una docena de fotos más, de Rocío Jurado, Lola Flores, Lucia Bosé y es que no hay una que no resulte especial. Es repasar en blanco y negro dos décadas de nuestra historia social y cultural más reciente. Muy recomendable para los amantes de la fotografía y los ministéricos que se han quedado huérfanos los lunes pero quieren seguir cotilleando el pasado de este país con un poco de sentido del humor.

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Rostros, retratos y la identidad europea

Ya es primavera, así que además de pedir el voto para el listado de mejores blogs (si no habéis votado, todavía se puede), toca hablar del festival internacional de fotografía Photoespaña que se celebra todos los años en Madrid durante el mes de junio.

Acabo de arrancar mi participación en la edición de este año pero ya tengo cosillas que contaros. El tema que engloba el festival en 2016 es “Europas”, dado que no parezca que exista solamente una. Nunca fue tan necesario reflexionar sobre lo que supone ser europeo y lo que significa para cada país y cada uno de nosotros.

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Escribir una leyenda
La exposición llamada Rostros. Fotografía de retrato en Europa desde 1990 se puede visitar desde hoy en CentroCentro Cibeles (el edificio del ayuntamiento).

Es un recorrido por el arte de la fotografía de retrato que vive un nuevo impulso desde el inicio de la década de los noventa. Antes de eso, los fotógrafos más reconocidos por su trabajo con retratos eran casi siempre de Estados Unidos. En una consecutiva fluida con el comisario de la muestra, hemos visto obras de más de 30 artistas que se preguntan qué es eso de la identidad europea, ¿existe una sola? Pero van más allá y plantean cuestiones como los límites entre lo público y lo privado ahora que la cultura del selfie ha desdibujado las fronteras entre lo que pertenece solo a la esfera privada y lo que es apto para consumo de masas. Uno de los artistas, afincado en Bruselas incluso hace retratos de personas que pasean por la calle, camino al trabajo o a la compra. Personas anónimas que ni siquiera saben que las están retratando y eso genera un montón de dudas. ¿Es lícito fotografiar a alguien sin su consentimiento? ¿Si estamos en la calle nuestra imagen, nuestro retrato, pasa a ser de dominio público? Los intérpretes a veces tenemos esta duda. No es que se mueran por hacernos fotos, más bien lo contrario. En las presentaciones los periodistas siempre te piden que te apartes (aunque eso vaya en contra del buen devenir de la consecutiva que tienes entre manos) y la mayor parte de las veces tú preferirías no salir, porque no estás posando precisamente mientras tomas notas.

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Yo pasaba por aquí
Una de las cosas que comentó el comisario sobre esa fotografía del ciudadano anónimo es que el retrato realmente robado (no preparado de ninguna manera) lo que muestra es ese momento realmente personal y único en el que nos olvidamos de controlar la expresión, nos quitamos la máscara facial que proyectamos a posta, porque estamos rodeados de una masa desconocida que nos permite (irónicamente) ser más nosotros mismos.

Ahora, volviendo a las fotos que te pueden hacer y luego publicar mientras trabajas en una consecutiva, yo creo que pasa un poco lo mismo. En una sala rodeada de prensa, artistas y técnicos de sonido, la única opción que tienes de hacer bien tu trabajo es concentrarte mucho en lo que escuchas, lo que dices y en el modo en el que lo dices, pero olvidas que además de escucharte la gente también te ve. Es verdad que no somos lo que han venido a ver pero el lenguaje corporal es clave en todas las facetas de nuestra vida y en este trabajo cara al público más.

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Foto cortesía de Paco Posse (su Blog de fotografía)

Algunas de esas imágenes “robadas” me han ayudado a ver detalles que es mejor corregir. De ahí aprendí que siempre es mejor meter el micro de mano en el bolsillo del pantalón o vestido que dejarlo en el suelo y hacer un poco de yoga para hacerme con él entre intervenciones (los micros de mano, los muy desgraciados, ruedan por la sala como campeones).

Lo mejor fue la serie en la que cada marco incluye 12 retratos de personas elegidas por la calle sencillamente porque todas vestían igual o de manera muy similar. Cada persona se dedica a cosas diferentes y es de estratos diversos de la sociedad pero han sido “agrupados” por su forma de vestir. Interesante. ¿Podríamos agrupar a todos los intérpretes? ¿Seríamos como una banda de cuervos siempre de negro y gris? En realidad creo que no, porque aunque hay ciertos criterios generales, luego cada uno los adapta a su personalidad.

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Si te dicen que una gabardina beige es original, ya sabes…

LOS MEJORES BLOGS DE TRADUCCIÓN E INTERPRETACIÓN 2016

El otro día una de las organizadoras con las que trabajo todos los años dijo al verme entrar en la sala de reuniones:

Sabes que ya es primavera cuando aparece Aida con el cuaderno y los post-it de colores.

Pues esta entrada es un poco lo mismo. Todos los años por estas fechas os recuerdo que se ha abierto el plazo para votar a los mejores blogs, pérfiles de Twitter, canales de Youtube y páginas de Facebook del sector de la traducción y la interpretación.

Si alguien cuelga información interesante en su página de Facebook para que no nos perdamos ni un solo artículo sobre traducción o si nos ayuda con sus tuits para que no se nos escape ni un solo curso o taller que nos pueda interesar se merece un poco de cariño, así que un voto es una manera de darle las gracias por su esfuerzo.

¿Qué tengo que hacer?

Es muy sencillo. Basta con pinchar en el enlace correspondiente, buscar en la lista el blog, persona o canal que os guste y darle a VOTE. Ya está, sin pagar nada, ni registrarse, ni demostrar que no eres un robot (Terminator, puedes votar, no pasa nada), sin dejar en prenda a tu perro, sin tener que jurar por las almenaras de Gondor ni nada por el estilo.

Si quieres votar al mejor en Twitter: VOTA TWITTER

Si quieres votar al mejor en Facebook: VOTA FACEBOOK

Si quieres votar al youtube del sector: VOTA YOUTUBE

Si quieres votar al mejor blog (guiño, guiño): VOTA BLOG

 

Lo lectores habituales del blog a estas alturas esperan el gif que acompaña a estas entradas, suele ser Leonardo mirando con cariño no correspondido a la estatuilla dorada, pero este año todo ha cambiado para Leo, así que vamos a hacer lo propio…

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Celebremos un año más de blogs
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Tengo que interpretar y no tengo ningún wearable que ponerme

La bueno de las “nuevas” tecnologías si te tocó ser niño en los ochenta es que da la sensación de que se están cumpliendo todas las promesas que nos hicieron las películas. Si eres traductor la cosa cambia, porque además de tener muchas herramientas a tu disposición, que te facilitan el trabajo, también tienes una lista de términos que salen del banco de pruebas directamente a la sección de novedades de los grandes almacenes y tienen que ser traducidas (o al menos esa es tu misión). Hemos visto a los smartphones ganar más batallas que los teléfonos inteligentes, las tabletas luchar duro (palabra que suena muy positiva en castellano: si es de chocolate es para la merienda, y si es la del vigilante de la playa pues mejor que mejor). Ahora nos encontramos en pleno momento de internet de las cosas (IoT) y de wearables. Palabro complicado donde los haya, porque si hablamos de los artículos o dispositivos de manera individual la cosa es más sencilla: reloj inteligente, zapatillas inteligentes, gafas inteligentes, ropa inteligente. Los teléfonos son smartphones pero todo lo demás es listo, esas cosas.

 

Fundeu ofrece algunas alternativas que no parecen ser excesivamente valoradas por los expertos en marketing. A ver, “tecnología ponible” es correcto, es de lo que se trata, pero es poco comercial.

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Ponibles son

Ahora bien, los avances tecnológicos son el rayo que no cesa y cada día nos sorprenden con algo nuevo. Esta semana se ha celebrado la gala MET con el tema ManusxMachina y la moda en la era de la tecnología. Uno de los vestidos que más furor causó (y no, no vamos a hablar de Beyoncè embutida en latex de color melocotón) fue un vestido de Cenicienta que brillaba en la oscuridad. Tal fue el impacto que generó que se nos pasó por alto el verdadero protagonista de la velada: el vestido conectado a las redes sociales.

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Foto de la cuenta de IG de Karolina Kurkova

Este puede parecer otro de esos vestidos de hadas que pueblan las pasarelas y las bodas de alto nivel pero en realidad tiene nombre propio, es el “vestido cognitivo” y tiene por padres a Marchesa, la firma de moda, y Watson de IBM que se ocupa de la parte “técnica” del diseño.

En el vestido de tul hay un total de 150 flores LED conectadas y capaces de demostrar en forma de colores 5 sentimientos humanos: alegría, emoción, pasión, curiosidad y ánimo. A través de la herramienta cognitiva de IBM estas emociones se transformaban en señales visibles para todo el mundo, desvelando los secretos mejor guardados. Lógicamente, aquí es donde uno se pregunta ¿revela las emociones del que lleva el vestido? La respuesta es no, las luces cambiaban de color en respuesta a los comentarios que recibía la modelo en forma de tuits siempre que dichos mensajes llevasen el hashtag #cognitivedress y el oficial de la gala. Los cambios se producían en tiempo real, la alegría era rosa, la emoción azul, etc.

 

Ahora bien, esta no es la primera vez que se veo algo similar, pero sí la primera vez que lo veo conectado a las redes sociales. En Madrid se presentó en el Espacio Telefónica, dentro de The App Date Fashion, un par de prototipos que jugaban con la idea de ropa inteligente (super wearables) y las emociones humanas. El primero de estos era un vestido LED que también tenía nombre propio, el “environment dress” diseñado por un equipo de la Laboral (María Castellanos y Alberto Valverde). Este vestido centrada en el entorno (que no en el medioambiente) planteaba la posibilidad de amplificar las capacidades sensoriales humanas, empleando los wearables como sistemas para medir constantemente la información que transmite el cuerpo y así crear mapas de datos que nos permitan saber más sobre el modo en el que determinados entornos nos afectan.

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Un vestido capaz de medir las respuestas del que lo lleva a las agresiones del medioambiente y que lleva una serie de módulos o sensores que se pueden poner y quitar para poder usarlos con cualquier prenda que ya tengamos. Los sensores además de medir emiten luces de colores que exponen la respuesta emitida a todo el mundo. Un poco como el vestido de Karolina pero sin ser tan “social”.

 

En ese punto de la charla mi mente se fue a lo que más conozco y me imaginé lo que supondría hacer una consecutiva con un vestido de este tipo. Imaginad ese momento en el que estás interpretando y tu chaqueta deja en evidencia que estás nerviosa o que acabas de comerte una palabra de complicada traducción o que tienes hambre o calor. Sería un modo terrible de trabajar. Aunque quizás vendría bien para esos entornos hostiles en los que a veces nos meten, si ven que salen luces rojas de la cabina que han escondido detrás de una columna puede que surta efecto.

 

Sí que he visto usar las luces de colores con los ponentes para indicarles cuánto tiempo les queda. Lo usan en Gamification World Congress (#GWC) y me parece una idea genial, clara y respetuosa para avisar a la gente de que se está pasando y corre el riesgo de comerse el tiempo de otro ponente. No siempre funciona, porque me temo que muchos piensan que las luces son bonitas, parte del decorado y poco más.

 

Ahora bien, lo mejor de la presentación de los wearables en Madrid fue la versión 2.0 de este vestido inteligente, un nuevo prototipo en el que aún están trabajando y que da un paso más: si tu ropa percibe que te sientes atacado, te defiende.

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A la izquierda el primer vestido, a la derecha la versión 2.0

Esta versión que parece pensada para personas con pocas ganas de socializar, consta de un chaleco del que sale una especie de escafandra ligera que cubre el rostro cuando es necesario. Tranquilos los que estén pensando que aislar, aísla pero que para caminar por la calle es poco práctico, porque los diseñadores quieren integrar una pantalla dentro para que el usuario pueda ver la calle o el entorno de forma segura. La idea es proteger a aquellas personas que lo puedan necesitar. Si uno tiene una tendencia preocupante a las migrañas y se encuentra en una zona que puede favorecer un episodio, recibirá un aviso para que pueda prevenirla o si una excesiva exposición al sol pone en peligro al dueño del chaleco, este inmediatamente sacará la escafandra.

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El chaleco descapotable

Aquí es donde  mi mente voló libre. ¿Y si esa pantalla interior va conectada a internet? Y si puedo tener ahí todos los glosarios y acceso a diccionarios especializados y  es posible subdividir la pantalla para ver al ponente en un lado y los glosarios en el otro? Como dirían en Blade Runner: he visto cosas. Lo mejor es que me he imaginado muchas más y quizás algún día las vea. ¿Podríamos generar cabinas móviles que realmente aislasen del ruido? ¿Podríamos usar estos chalecos en la consecutivas para controlar las fuentes de audio y solo escuchar al ponente aislándonos del ruido de la sala?

Mientras espero a que lleguen nuevos wearables que se puedan usar en cabina, os dejo el vídeo de la presentación de estos vestido y de los usos de las gafas de realidad virtual en la moda por si os apetece un poco de práctica de interpretación del castellano con un tema interesante.

 

En el fondo, para la consecutiva solo necesitas el cuaderno y bolígrafos y una cabina para la simultánea pero ya hemos visto que las tabletas ayudan y soñar es gratis. Quizás por eso sueño que ahora que ya se retransmite la alfombra roja de la gala Met algún día no muy lejano me llamen para interpretarla para la televisión.

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