Los traductores en el teatro

Esta semana he asistido a una representación de la compañía The Globe on Tour. Traían 3 obras clásicas de Shakespeare a Madrid y el público a base de vítores, aplausos y hasta golpes en el suelo podía votar la que se iba a representar en inglés en la sala ese día.
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Cada uno vota y luego tienes que asumir la voluntad de la mayoría
Un experimento teatral impresionante, con música en directo al estilo The Globe y una representación en la lengua del Bardo que podía haber desanimado a más de uno. Es verdad que buena parte de los asistentes eran tan ingleses como la tarta de ruibarbo, pero los que estudiaron francés en el cole o no tienen “oído para los idiomas” podían disfrutar de las desventuras de Antonio, los amoríos encofrados de Porcia y la venganza cárnica de Shylock (sí, ganó el Mercader de Venecia) gracias a ese maravilloso invento de los sobretítulos.
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A ver si con la candela leo algo, que está la sala oscura como la boca de un lobo y tengo un nivel de inglés medio.
¿Sobretítulos? ¿No querrás decir subtítulos? A ver, no, deja de ver Netflix cinco minutos. Los sobretítulos aparecen en una pantalla en la parte superior de la escena, por encima de nuestras cabezas, de ahí el “sobre” del nombre.
Un estupendo y completísimo artículo de Rocío Frutos publicado en Comunica21 nos habla de los sobretítulos en la ópera:
“los sobretítulos de ópera consisten en una traducción escrita resumida del texto origen que se proyecta de forma simultánea a la transmisión cantada de ese libreto en una pantalla situada en la parte superior del proscenio del teatro durante la representación operística. Es esta posición de la pantalla la que ha dado lugar al prefijo «sur-» en inglés (o «sobre-» en español), que distingue a este tipo de textos de los subtítulos, de los que claramente proceden y con los que presentan similitudes y diferencias […].”  Ambos son modalidades de «traducción multimedia», como el doblaje, el voice-over, el comentario, la narración o audio descripción y la interpretación simultánea (Gambier y Gottlieb, 2001: x). Transfieren un texto origen, en el que el sentido procede de múltiples códigos y canales, a un texto resultante escrito.  Sin embargo, la diferencia fundamental es que los sobretítulos son emitidos durante una representación en vivo, por lo que han de coordinarse en directo con el acto comunicativo del espectáculo operístico y requieren de un agente que se encargue de su proyección durante el mismo.”
En este artículo se explica estupendamente la historia de este invento magnífico que nos permite disfrutar del trabajo de compañías en lenguas que desconocemos. Habla de las primeras pantallas individuales en la parte posterior de las butacas en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1985 y de cómo el sobretítulo se extiende al ver el éxito de las óperas televisadas con subtítulos.
Esto también los ha popularizado en el teatro, en oratoria e incluso en algunos conciertos de música.
Hace unos años pude disfrutar en una sala, por desgracia no del todo llena, como una compañía rusa interpretaba a la perfección Noche de Reyes de Shakespeare en ruso, con sobretítulos en castellano. Al inicio de la representación se oía por los pasillos:
– No sabía que era en ruso, si llego a saberlo…
– Lo de leer mientras actúan no sé si me convence.
– ¡Has dicho que es en ruso! ¿Nos devolverán el dinero de las entradas?
Funcionó tan bien y los actores eran tan buenos que al inicio del tercer acto se fue la luz en el teatro, la escena estaba iluminada por antorchas y podíamos ver a Viola llevando el mensaje de amor de Orsino a Lady Olivia y no se escuchó ni una queja, ni un gruñido a pesar de que durante unos 5 minutos no tuvimos sobretítulos, porque gruñir significaba interrumpir a los actores y nadie quería perderse un segundo, que en cualquier momento se podía descubrir el engaño y Viola se la jugaba.
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Dirás lo que tú quieras pero me da la sensación de que eres una chica
Al conocer la obra del Mercader me entretuve en leer algunos de los sobretítulos y, como pasa con los subtítulos (sus hermanos mayores de los bajos fondos), el texto no puede ser simplemente la traducción que ya figura en el libro y punto, hay limitación de carácteres, tiene que adaptarse a la versión del texto que vaya a usar la compañía, si los actores van a “añadir” algo y como nos recordaba Rocío Frutos:
los sobretítulos son emitidos durante una representación en vivo, por lo que han de coordinarse en directo con el acto comunicativo del espectáculo.
Vamos, que no vale con comprarse la obra ya traducida y volcarla a la pantalla, por lo que un profesional debe realizar esta tarea. Otro “autor” invisible, otro traductor que nos ayuda a disfrutar de la cultura, que tiende lazos, que desdibuja barreras. Justo ayer se publicaba un artículo sobre los traductores de las adaptaciones de teatro (no los sobretítulos) y el hecho de que sean los grandes olvidados, a pesar de que sin su labor nuestras opciones culturales serían más limitadas.
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Cuando el “príncipe de Aragón” hablaba en inglés “medio” con acento español al elegir los cofres, los británicos residentes en Madrid se morían de la risa (y los españoles también)
Terminaré con una cita de Shakespeare de la obra de amoríos y prestamos en Venecia:

“El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores.”

Y el papel que me ha tocado interpretar es el de intérprete 😉

Los otros autores

Una conversación cualquiera o muchas que se fusionan en una con un mensaje común:

¿Es esta la caseta de los traductores, correctores e intérpretes? ¿Sois conscientes de que ahora con Gurgle TranslXte ya no os necesitamos? Todo el mundo habla inglés. Yo prefiero leer las novelas en versión original, que es como se encuentra la verdadera voz del autor y así me ahorro las mamarrachadas del traductor, que no tenéis ni idea, ¿a quién se le ocurre traducir Winterfeld? Hombre, es que clama al cielo, ¿no habéis visto los memes con HODOR? Si es que el doblaje es una….¿Y los títulos de las películas? 

Disculpe, comprendo y aplaudo que usted puede leer en inglés sin problemas, pero ¿qué tal lleva el alemán? Imagino que desde pequeño lo domina. No es por malmeter, pero la infancia sin Atreyu y los hombres de gris de Michael Ende es un poquito más pobre.

Traducción de Miguel Sáenz

 

Por no mencionar que La Vegetariana es una novela a la que vale la pena hincarle el diente (pun intended, eso no se lo traduzco que ya lo entiende). Pero, claro, yo tengo el coreano últimamente flojillo, me saca de la letra de Gangnam Style y me quedo un poco pez.

Cuando vas a juego con los libros.   Ahora en serio, le tengo unas ganas a este libro. Por el premio compartido con la traductora y por @volevofarelafotografa   #Books #readinglists #lectura #libro

Ahora, el italiano sí que me permite disfrutar de maravillas como El Decamerón y Gomorra, que en el fondo tienen mucho más en común de lo que parece: italianos, plagas y excesos. Aunque si realmente me leo los libros me doy cuenta de que los registros dialectales no se parecen tanto.

Traducción de Teresa Clavel Lledo

¿Considera que estoy siendo muy dramática? Eso es porque no se ha leído a los elefantes rusos. Dramas es Anna Karenina, la pobre, que tenía un cacao maravillao en la cabeza al final de la novela (y eso que hay que llegar a esa parte y el ruso se hace cuesta arriba si no lo hablas a partir de la segunda página).

Usted es muy de leer El Principito en francés todos los años, a ser posible a sus amigos, que se preguntan si no sería mejor comprarle otro libro, por eso de innovar; pero claro, Los Miserables es un tocho y tiene vocabulario para parar un tren (Anna, quizás deberías haber invertido en las novelas de Victor Hugo).

¿Ha leído el Cuento de la criada en inglés? Estupendo, una buena elección, ¿qué opina de 1Q84? ¿La ha leído? Ah, en inglés, claro. ¿Sabe que la novela original se ha escrito en japonés y que lo que ha leído es una traducción al inglés? Vamos, que en el fondo, si le gusta leer, le gustan los traductores.

 

Traducción de Gabriel Álvarez Martínez

Aunque hablemos (y leamos) un buen puñado de lenguas, nuestro universo literario se quedaría muy corto sin la ayuda de los traductores. Este año en la Feria del libro de Madrid, Asetrad cuenta con una caseta que nos recuerda que el traductor no es necesariamente un traidor.

 

 

 

Invertir en formación, la eterna cuestión

Ya lo decía el príncipe de las galaxias: ¿Abandono mi formación y me voy con los amigos a un planeta muy, muy lejano o sigo mejorando mis destrezas?

[Si es un spoiler como una casa del Imperio contraataca pero ya lleva unos años en cartel, habéis tenido tiempo de verla].
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Yoda dice que la formación continua es la clave para ser un buen jedi, pero este año me quería ir de vacaciones como los asalariados.

Cada vez que me llega un correo o leo un tuit con información sobre un curso, un taller de práctica o una jornada de mejora de la lengua B/C me pueden las ganas, me pongo a buscar vuelos, trenes, hotel, anoto todos los costes en una hoja, calculo el dinero que supone a nivel de gastos directos (alojamiento, desplazamiento, comidas, caprichos que me voy a comprar si paso por una ciudad concreta) y el dinero que no voy a ganar porque esos días claramente no podré aceptar proyectos. Si el curso es en enero me agobio menos, pero si es en junio sé que pierdo días en los que seguramente sí iba a salir trabajo y que me ayudarían a sobrellevar las temporadas bajas.

Por eso, normalmente no me apunto a nada durante mis temporadas altas (primavera-otoño), porque entre gastos y trabajos perdidos, el coste total se me dispara.

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No está la cosa para #makeitrain

Además está el hecho de que si me apunto a más de un curso de mejora y el año se queda en “normalito” a nivel de ingresos, corro el riesgo de quedarme sin vacaciones. Ya sé que a veces al leer Twitter parece que nunca tenemos vacaciones, que ni siquiera las queremos o necesitamos porque somos “superhéroes”, yonquis del trabajo, que presumimos de no tener ni siquiera fines de semana. Es navidad y no falta el tuit del que asegura llevar currando desde el 24 hasta el día 1 de enero sin descanso, interpretando con el polvorón en la mano. Cada uno tiene derecho a sus drogas, pero prefiero descansar, mis neuronas lo suplican a finales de noviembre y trabajo mejor si desconecto de vez en cuando y me dedico a otras cosas por puro placer.

Que te guste aquello en lo que trabajas no significa que no te gusten más cosas y, como todo, cualquier cosa buena en exceso se convierte en veneno.

Ahora bien, ¿por qué debería dedicar mi (escaso) tiempo libre y (aún más escaso) dinero en formarme? ¿No basta con el máster? ¿No he pagado ya bastante? ¿Si ya soy capaz de sacar adelante los proyectos y me contratan las agencias necesito más cursos?

Todas preguntas válidas. Estas son preguntas frecuentes, cuya respuesta depende de muchos factores y cada uno puede hacer lo que considere oportuno. En mi caso, estos son los motivos por lo que sigo apostando por la formación:

  • Quiero mejorar. A veces escucho a algunos compañeros trabajar y me dejan sin palabras, quiero ser igual de buena. Así de simple. Puedo practicar en casa, es una opción mucho más económica y que funciona cuando no te puedes permitir un curso. Si hay algo que me gusta de este trabajo es la sensación de que sigo aprendiendo, que no lo sé todo, que puedo crecer.
  • Aprendo técnicas y trucos que no me enseñaron en la facultad. Soy filóloga y cursé el máster en TeI, pero he aprendido mucho en cursos universitarios de verano, talleres, jornadas de prácticas. Cada centro tiene sus recomendaciones y de todo aprendo. Hay cosas que me han enseñado que no me han convencido, pero en general ha sido siempre todo bastante útil.
  • Son oportunidades ideales de hacer networking e incrementar la lista de contactos a recomendar o con los que trabajar. En los congresos conoces a compañeros de profesión pero a un nivel más personal que otra cosa. Tras una comida o cena es posible que descubras que tenéis un montón de ideas parecidas sobre el sector o la profesión, pero no le has oído interpretar. En los cursos y semanas de prácticas mostramos lo que sabemos hacer y cómo lo hacemos.

 

Además conoces a compañeros con intereses comunes. Gente que también quiere pulir destrezas y, con un poco de suerte, que prefieren reírse y salir después del curso a explorar la ciudad en busca de restaurantes chinos en los que comer pasta sobre la cocina sin aire acondicionado en pleno verano.

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Vamos a currar que esta noche nos vamos a buscar bares de mojitos

He dejado para el final una de las preguntas que más me han hecho sobre este tema: ¿Cobras tarifas más altas por hacer cursos de formación?

La respuesta es que mi intención es cobrar tarifas que me permitan vivir de mi trabajo, igual que la mayoría de los compañeros. En el tema tarifas hay diferentes estrategias, hay quien prefiere hacer rebajas para garantizarse muchos proyectos o estar en la lista de favoritos de algunas agencias y los que optan por tarifas sin descuento. Estos últimos no pueden competir en precio con los primeros, su arma principal debería ser la calidad que ofrecen en el trabajo y para eso viene bien formarse. No quiero decir con esto que los de tarifas más altas siempre sean mejores, hay de todo en todas partes.

A muchos clientes (directos y agencias) les da igual si haces o no cursos de formación, les interesa si estás disponible en tal fecha, tu tarifa y que el cliente no se queje. También hay excepciones, pero en general cuando contratas un servicio lo de los cursos te da un poco igual. Yo me formo por los motivos mencionados antes y si mi trabajo es bueno mis clientes seguirán contando conmigo y recomendándome a otras empresas.

La moza de las cenizas y los libros entelados

Algunos se preguntarán qué he cenado para elegir semejante título para una entrada de un blog sobre algo aparentemente aburrido como la traducción e interpretación.

Hoy he visitado una exposición sobre el movimiento Arts & Crafts en Madrid y ha sido una delicia disfrutar de la maravilla de diseños en tela y papel de las cubiertas y sobrecubiertas de libros de diseño y de ficción que se exponen. Obras de William Morris, cabeza de cartel de esta exposición llamada William Morris y compañía. ¿Quiénes son estos “et al.” que se sugieren en el nombre?  En realidad es un juego de palabras, Morris está muy bien acompañado en la exposición, pero se presta especial atención al trabajo de Morris & co. su empresa de decoración.

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Algunos miembros de dicha selecta compañía

La exposición navega por las obras de este grupo de artistas y pensadores que defendían la democratización del arte, la necesidad de valorar los oficios que dan como fruto en un punto u otro algo hermoso y, sobre todo, el valor de las cosas bien hechas. Cosas que le molan a una autónoma (artesana de los discursos).

La exposición habla de la belleza de un cuadro, un mueble y también, de un libro bien encuadernado.

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Algunas de las joyas expuestas. No son los libros dado que no se permite hacer fotografías (y con razón)

 

Cierto es que no se puede juzgar un libro por el diseño de las tapas o la portada pero es que no hay color:

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Si que es verdad que al menos con los clásicos muchas ediciones están volviendo a un diseño muy similar al que propuso esta generación de artistas. Penguin ha pasado de los libros de bolsillo que hemos leído todos en la carrera y en nuestros ratos libres a crear un libro que te apetece conservar, incluso si ya tienes el otro de tapas blandas.

 

El de la derecha es un diseño de Coralie Bickford-Smith y recuerda un poco al trabajo expuesto en la Fundación Juan March.

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Esa maravilla de spoiler con el rojo en Jane Eyre y las sillas de Emma

Por si los libros no fueran aliciente suficiente, en una de las salas hay una de las series de azulejos creadas por Edward Burne-Jones con Morris para decorar cocinas o espacios de uso frecuente en los hogares. Morris opinaba que todo el mundo debería tener algo hermoso en casa o que fuera útil.

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Burne-Jones describío visualmente de este modo varios cuentos populares. No hace muchos años se vendieron en Christie’s los azulejos de La bella y la bestia. Esta historia se narraba en la biblioteca de la casa de William Moore e incluyen las iniciales de Morris y Burne-Jones.

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En la misma casa, junto a la chimenea, emplazamiento muy acertado por otra parte, estaban dos de los paneles del cuento de Cenicienta.

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Venga a currar la pobre, que parece autónoma

y también creó una pieza similar a de La bella y la bestia en la que resumía el cuento en pocas frases:

The story of the maid with the shoe of glass, and how she became Queen that was before called Cinder-Wench.

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¿Quién es esta “cinder-wench”?
La historia de una doncella con un zapato de cristal y de cómo se conviertió en la reina antes conocida como “ceni-moza” (moza de las cenizas / Cenicienta de cenizas + sirvienta / Cenipilingui)

Imaginad el interés absurdo que me despertó esa palabra: cinder-wench. Cenicienta es una excelente traducción en español, la sirvienta cubierta de cenizas, pero en inglés la conocen habitualmente por el nombre de Cinderella, mucho más delicado que el elegido por Burne-Jones.

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Hay varias versiones del cuento, sabemos que Charles Perrault publicó la historia de Cendrillon en 1697, que ya había una Cenerentola italiana publicada por Basile en 1634, aunque era bastante más felina (La gatta cennerentola). Los hermanos Grim la hicieron aún más famosa y hay fábulas similares anteriores incluso a la italiana en Grecia y China. Gatas aparte, fue Perrault el que le otorgó a este chiquilla ese calzado tan peculiar que ha llegado hasta nuestros días.

Edward Burne-Jones sentía debilidad por esta muchacha despistada que se adelantó a su época, llevando zapatos que habrían hecho las delicias de Lady Gaga. El artista la pinta en varias ocasiones:

Compuesta y sin zapatito

El cuento de Perrault es el que se traduce al inglés en 1729 gracias al trabajo de Robert Sambler.  Él fue el que decidió usar cinder-woman y cinder-wench para indicar por una parte que se trataba de una doncella encargada de recoger la ceniza de la chimenea y que se trataba de un miembro de la familia al que trataban con escaso o ningún afecto.

CINDER-WENCH,WOMAN, n. A woman whose business is to rake into heaps of ashes for cinders

Wench es una palabra que jugaba con esos dos sentidos:

Definition of wench

1a a young woman girl  (chica joven)
b a female servant   (sirviente)
Pero que también podía significar algo mucho más negativo:
2a lewd woman prostitute 
Probablemente por eso a nosotros nos ha llegado Cinderella, versión mucho más amable del nombre de la pobre muchacha. En algunas de las traducciones al inglés del cuento de Perrault que he encontrado explican que Cinderella es el nombre menos ofensivo:
When she had done her work, she used to go to the chimney corner, and sit down there in the cinders and ashes, which caused her to be called Cinderwench. Only the younger sister, who was not so rude and uncivil as the older one, called her Cinderella.
[Una vez había terminado sus tareas, solía ir a la esquina junto a la chimenea para sentarse ahí, entre las ascuas y las cenizas, por lo que la llamaban moza de las cenizas. Únicamente la hermana pequeña, que no era tan maleducada y grosera como la mayor la llamaba Cenicienta.]
De hecho, si antes os ha parecido que mi “cenipilingui” era un poco exagerado, he buscado traducciones de ese pasaje al español, para ver qué han hecho con ese cinder-wench y estas son alguna de mis favoritas:
1.
Cuando la joven terminaba sus tareas, se iba a un rincón de la chimenea a sentarse sobre las cenizas, por lo que en la casa la llamaban generalmente Culoceniza. La hermana pequeña, que no era tan mala como la mayor, la llamaba Cenicienta;
2.
Cuando terminaba sus quehaceres, se instalaba en el rincón de la chimenea, sentándose sobre las cenizas, lo que le había merecido el apodo de Culocenizón. La menor, que no era tan mala como la mayor, la llamaba Cenicienta;
y en esta joya disponible todavía pasan de mencionar culos ajenos, mozas o cosas similares, que esas palabras a la larga las carga el diablo y te metes en unos berenjenales y optan por la solución más políticamente correcta que he encontrado:
3.
Cuando había terminado su tarea iba a un rincón de la chimenea y se sentaba encima de la ceniza, lo que dio origen a que la aplicarán un feo mote; más la menor, que no era tan mala como su hermana, la llamaba Cenicienta.

En la última aventura de esta jovencita en el cine, dirigida por Kenneth Branagh, hay una escena en la que madrastra y hermanastras juegan a renombrar a la prota: cinder-wench, Dirty-ella y optan por Cinderella. Mientras que en la versión doblada al español se quedó como “la ceniza”, “la sirvienta”, “Cenicienta”.
Enlace al vídeo en inglés de la escena.
Gracias a uno de los tuits de Scheherezade Surià, que siempre comparte información curiosa y útil (como los objetos de Morris), he rastreado en Ngram de Google la evolución del uso de Cinder-wench desde 1600 hasta 2008:
Vemos que Cinder-wench tuvo sus 15 minutos de fama al inicio de su vida literaria entre 1700 y 1800
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Cinderella le robó protagonismo (vamos, se quedó con el zapatito) y no ha parado desde entonces:
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y si buscamos en español me temo que no tengo gráfica para Culoceniza, una pena. Cenicienta tarda en aparecer pero no tiene competencia:
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En cualquier caso ya es medianoche y mi calabaza, perdón, carroza me espera.
Hasta la próxima entrada

El español será neutro, pero tu primo es mi tío

Esta es una entrada publicada en Halloween, que nace de una curiosidad que ha vuelto a despertar en este día de muertos y disfraces. Hay muchas cosas que hacen que un profesional del sector de la traducción y la interpretación tenga sudores fríos (la factura de la luz es una), palpitaciones, pesadillas nocturnas, que se le forme un nudo en el estomago (la comida de algunos de los congresos), que le tiemblen las manos, que se le corte la respiración o que le cueste pestañear (algunas pantallas están en el fondo más fondo de la sala). Hay frases que desearíamos no escuchar nunca y que una vez las hemos oído, nos cuesta olvidar:

  • Me encanta su CV pero otro compañero nos ofrece hacer las 6 horas de cabina solo y por la mitad de la tarifa.
  • El proyecto es super interesante, se trata de una tesis doctoral sobre las palabras intraducibles que debería estar traducida en su totalidad en una semana.
  • No pagamos desplazamiento ni dietas. Si vive en Madrid, Melilla se considera plaza.
  • El cliente quiere que la cabina esté fuera de la sala, la hemos metido en un pasillo entre la salida de camareros y el ascensor del hotel. Allí no os molestará nadie.
  • El tema es general.
  • Pagamos a 90 días si el cliente nos paga en plazo.
  • Tienes que firmar este contrato de 10 páginas escrito en Klingon si quieres trabajar con nosotros.
  • Tenemos nuestra propia plataforma de facturación.
  • El ponente hablará en inglés pero es coreano / francés / español … (inserte aquí su opción favorita)
  • Eres el traductor perfecto para esta novela pero queremos que la traduzcas a español neutro.
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¿Ha dicho español neutro?

¿Es posible disfrazarse de español neutro para Halloween? ¿O de factura de hace dos trimestres que aún no has conseguido cobrar? Esos serían los disfraces perfectos para el sector, son cosas que asustan y mucho. Por supuesto, podemos darles una vuelta para que sean más aptos para Instagram, que también tenemos que pensar en todas las redes sociales, y crear el disfraz de ordenador sin wifi sexy, ir de pago trimestral del IVA sexy o carta de Hacienda picantona.

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¿Quién dijo que calcular el IRPF no era arrebator nivel bribón?

Total, que todo esto viene porque al pensar en disfraces para esta noche me acordé de uno de mis personajes favoritos de la infancia y me topé con el español no neutro, porque eso del español neutro estaría genial si el español no fuera una lengua que se habla en más de 20 países en diferentes continentes y con culturas y tradiciones con puntos en común pero bastante diversas al mismo tiempo.

Nos cuenta Wikipedia que:

El español neutro o castellano neutro, también conocido como español global o español internacional, es un estándar artificial del idioma español con el que se pretende deslocalizar el lenguaje y que se acomode, si no a todos, al máximo sector posible de la población hispanohablante con el fin de ser empleado por medios de comunicación y entretenimiento.

Tengamos en cuenta que en España se dobla todo pero lo cierto es que en Hispanoamerica hay países que doblan prácticamente todo, otros que sí doblan todo y los que tan solo doblan algunas cosas, como las películas infantiles. También está el hecho de que existe el doblaje neutro latino, que se utiliza en varios países pero que no es el mismo que el que usamos en España, ni los mismos actores, ni la misma cadencia, ni las mismas traducciones. Al ser un doblaje que debe valer para diferentes países tiende a evitar los términos más coloquiales, puesto que estos no siempre se usan o no significan lo mismo en diferentes sitios.

Aquí un ejemplo del doblaje neutro latino con Pacino dándolo todo.

 

Las voces y la entonación son elementos que reconocemos de inmediato pero las diferencias en las traducciones van más allá. La televisión nos acompaña desde la infancia, creando referentes culturales que compartimos a ambos lados del charco y que constituyen un tapiz de personajes e historias que todos atesoramos en mayor o menor medida pero, ¿reciben los mismos nombres? Me temo que no siempre.

Esta mañana estaba pensando en el disfraz del tío Cosa, ese montón de pelo andante miembro de la familia Addams (The Addams Family en Estados Unidos o los locos Addams en Hispanoamérica), que es una de las mejores opciones para una fría noche de octubre. Sin embargo,  a pesar de que no es más que un mechón de cabello que ha recibido más acondicionador con vitaminas del necesario, este personaje tiene varios nombres escondidos bajo el bombín.

  • En inglés es Cousin Itt. Para empezar es un primo, el primo de Gomez Addams (Homero o Gómez) y su nombre es Itt, un juego de letras con “it” el pronombre de animal o cosa, dado que no queda muy claro qué narices es.  Lo curioso en la traducción del nombre del personaje no es solo que cada lado del charco ha elegido una opción diferente para “Itt”, sino que en España es primo (el primo Eso) y en Hispanoamérica ha pasado a ser tío, el tío Cosa. Que parece eso la familia de Chinatown, mas que la Addams: mi tío es mi primo, pero es mi tío.
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Marchando una de cosas
  • No es el único miembro de la familia cuyo nombre se traduce de forma diferente: Gomez sigue siendo Gómez en España pero en Hispanoamérica es Homero (mucho más elegante) y el tío Fester pasa a ser Fétido en España (si está putrefacto y supurando tiene que apestar) y Lucas en Hispanoamérica (alguien tenía un problema con un Lucas y se quedó tan a gusto).

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En mi caso, los recuerdos de la infancia pesan más en el alma que la residencia presente que figura en los archivos fiscales, por lo que seguiré pensando en cómo crear mi disfraz de tío Cosa para esta noche. Evitad las historias de miedo si tenéis que madrugar mañana para ir a cabina o revisar lo traducido, nada de caramelos de café hasta tarde ni de correos urgentes de agencias que tienen un proyecto genial, que te dará visibilidad por un tubo, que pagarán a 90 días y que buscan un traductor capaz de traducir al español neutro más neutro que jamás haya visto la luz.

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Pasad un buen Halloween

Siete años no son nada

O sí… no lo tengo claro, pero el pasado mes de mayo este blog cumplió siete años y da la sensación de que fue ayer cuando tomé la decisión en un hotel de Lisboa de dar el paso para publicar la primera entrada. Aunque al mismo tiempo también tengo la impresión de que han sido más años y que el blog me acompaña desde hace una eternidad.

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Siete

Me gusta leer o escuchar a otros compañeros con blog cuando les preguntan el motivo por el que abrieron su bitácora y cómo eligieron el nombre de la misma. Me temo que no tengo una historia interesante de horas de investigación, ni le di vueltas a mil opciones. Ya tenía un blog que no usaba para nada, le cambié el nombre y me puse como reto ver si escribía más de una entrada. Ya está, ni se me cruzó por la cabeza hacer una planificación del número de entradas que quería por mes, ni en qué día era mejor publicar, mucho menos si el nombre era bonito, un juego de palabras o siquiera si era corto y fácil de recordar. Confieso que en su momento quizás debería haberme planteado estas cuestiones, puesto que tienen sentido. Sin embargo, este nunca ha sido un blog planteado como herramienta de marketing, ni me ha llovido el trabajo por tenerlo. Quería comunicarme, sentirme menos sola en un momento en mi profesión en la que sabía que había otros traductores e intérpretes ahí fuera pero con los que no tenía contacto y era una forma de entablar conversación con compañeros.

Por supuesto, el blog nació de la inspiración obtenida en un congreso de traducción (la primera entrada), sitio estupendo para conocer gente, pero a pesar de ser intérprete y no tener reparos (no muchos) en interpretar delante de una sala llena, de cámaras, en la tele para miles de personas o en la radio para aquellos que madrugan, se me da fatal conocer a la gente en los saraos, soy menos de:

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¿Cómo va eso, chati?

Y mucho más tipo:

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En estos siete años el blog me ha dado sorpresas, la mayoría positivas, ha habido un sorteo de un diccionario médico, me ha permitido conocer gente, hablar sobre temas que me interesan y responder algunas consultas. Sobre todo he hablado de lo que me llama la atención y los aspectos de la profesión que me apasionan o me preocupan. Muchas entradas sobre formación (cursos, talleres, prácticas), entrevistas a otros compañeros para saber cómo son sus condiciones de trabajo, algunas entradas sobre anécdotas, algunas listas (sí, también soy humana), libros, películas y cuarto y mitad de exposiciones de fotografía (os debo la entrada de este año). Espero que sí algo transmite este blog es que no te aburres en este trabajo, no siempre es fácil, hay días muy frustrantes, pero no es posible aburrirse.

El primer año del blog me dijeron que no podrían nominarlo a premios por ser demasiado informal. Le di vueltas a esta idea, ¿valía la pena tomarme el blog más en serio, que fuera menos de andar por casa? Pero no me parecía la opción correcta. Me conozco y sabía que si convertía este blog en una obligación con fechas de publicación y temas “de moda” en el sector no duraría más de dos entradas. Este blog siempre ha sido una válvula de escape, una forma de contarle a alguien qué es mi trabajo sin aburrir aún más a familiares y amigos. Por eso no publico el mismo número de entradas cada año y últimamente publico menos, dado que muchos temas ya los he tratado. ¿Significa eso que este blog ha muerto? No, al menos no por ahora, el futuro es incierto. Mientras me apetezca escribir algo, el blog seguirá vivo.

Este año no os he dado la brasa con las votaciones del Top 100 Language Blogs 2017 porque me daba la sensación de que todas las primaveras os persigo pidiendo votos como un político cualquiera, solo que con gifs de Leonardo y el Oscar. Mañana se sabrán los ganadores, pero pase lo que pase, quería daros las gracias por leer el blog y por acompañarme en este viaje, incluso si tan solo lo habéis hecho una de las paradas del mismo.

 

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Este año en lugar de a Leo os dejo con Mahershala. Gracias