Invertir en formación, la eterna cuestión

Ya lo decía el príncipe de las galaxias: ¿Abandono mi formación y me voy con los amigos a un planeta muy, muy lejano o sigo mejorando mis destrezas?

[Si es un spoiler como una casa del Imperio contraataca pero ya lleva unos años en cartel, habéis tenido tiempo de verla].
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Yoda dice que la formación continua es la clave para ser un buen jedi, pero este año me quería ir de vacaciones como los asalariados.

Cada vez que me llega un correo o leo un tuit con información sobre un curso, un taller de práctica o una jornada de mejora de la lengua B/C me pueden las ganas, me pongo a buscar vuelos, trenes, hotel, anoto todos los costes en una hoja, calculo el dinero que supone a nivel de gastos directos (alojamiento, desplazamiento, comidas, caprichos que me voy a comprar si paso por una ciudad concreta) y el dinero que no voy a ganar porque esos días claramente no podré aceptar proyectos. Si el curso es en enero me agobio menos, pero si es en junio sé que pierdo días en los que seguramente sí iba a salir trabajo y que me ayudarían a sobrellevar las temporadas bajas.

Por eso, normalmente no me apunto a nada durante mis temporadas altas (primavera-otoño), porque entre gastos y trabajos perdidos, el coste total se me dispara.

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No está la cosa para #makeitrain

Además está el hecho de que si me apunto a más de un curso de mejora y el año se queda en “normalito” a nivel de ingresos, corro el riesgo de quedarme sin vacaciones. Ya sé que a veces al leer Twitter parece que nunca tenemos vacaciones, que ni siquiera las queremos o necesitamos porque somos “superhéroes”, yonquis del trabajo, que presumimos de no tener ni siquiera fines de semana. Es navidad y no falta el tuit del que asegura llevar currando desde el 24 hasta el día 1 de enero sin descanso, interpretando con el polvorón en la mano. Cada uno tiene derecho a sus drogas, pero prefiero descansar, mis neuronas lo suplican a finales de noviembre y trabajo mejor si desconecto de vez en cuando y me dedico a otras cosas por puro placer.

Que te guste aquello en lo que trabajas no significa que no te gusten más cosas y, como todo, cualquier cosa buena en exceso se convierte en veneno.

Ahora bien, ¿por qué debería dedicar mi (escaso) tiempo libre y (aún más escaso) dinero en formarme? ¿No basta con el máster? ¿No he pagado ya bastante? ¿Si ya soy capaz de sacar adelante los proyectos y me contratan las agencias necesito más cursos?

Todas preguntas válidas. Estas son preguntas frecuentes, cuya respuesta depende de muchos factores y cada uno puede hacer lo que considere oportuno. En mi caso, estos son los motivos por lo que sigo apostando por la formación:

  • Quiero mejorar. A veces escucho a algunos compañeros trabajar y me dejan sin palabras, quiero ser igual de buena. Así de simple. Puedo practicar en casa, es una opción mucho más económica y que funciona cuando no te puedes permitir un curso. Si hay algo que me gusta de este trabajo es la sensación de que sigo aprendiendo, que no lo sé todo, que puedo crecer.
  • Aprendo técnicas y trucos que no me enseñaron en la facultad. Soy filóloga y cursé el máster en TeI, pero he aprendido mucho en cursos universitarios de verano, talleres, jornadas de prácticas. Cada centro tiene sus recomendaciones y de todo aprendo. Hay cosas que me han enseñado que no me han convencido, pero en general ha sido siempre todo bastante útil.
  • Son oportunidades ideales de hacer networking e incrementar la lista de contactos a recomendar o con los que trabajar. En los congresos conoces a compañeros de profesión pero a un nivel más personal que otra cosa. Tras una comida o cena es posible que descubras que tenéis un montón de ideas parecidas sobre el sector o la profesión, pero no le has oído interpretar. En los cursos y semanas de prácticas mostramos lo que sabemos hacer y cómo lo hacemos.

 

Además conoces a compañeros con intereses comunes. Gente que también quiere pulir destrezas y, con un poco de suerte, que prefieren reírse y salir después del curso a explorar la ciudad en busca de restaurantes chinos en los que comer pasta sobre la cocina sin aire acondicionado en pleno verano.

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Vamos a currar que esta noche nos vamos a buscar bares de mojitos

He dejado para el final una de las preguntas que más me han hecho sobre este tema: ¿Cobras tarifas más altas por hacer cursos de formación?

La respuesta es que mi intención es cobrar tarifas que me permitan vivir de mi trabajo, igual que la mayoría de los compañeros. En el tema tarifas hay diferentes estrategias, hay quien prefiere hacer rebajas para garantizarse muchos proyectos o estar en la lista de favoritos de algunas agencias y los que optan por tarifas sin descuento. Estos últimos no pueden competir en precio con los primeros, su arma principal debería ser la calidad que ofrecen en el trabajo y para eso viene bien formarse. No quiero decir con esto que los de tarifas más altas siempre sean mejores, hay de todo en todas partes.

A muchos clientes (directos y agencias) les da igual si haces o no cursos de formación, les interesa si estás disponible en tal fecha, tu tarifa y que el cliente no se queje. También hay excepciones, pero en general cuando contratas un servicio lo de los cursos te da un poco igual. Yo me formo por los motivos mencionados antes y si mi trabajo es bueno mis clientes seguirán contando conmigo y recomendándome a otras empresas.

El intérprete y la tecnología – Curso AICE

AICE, la Asociación de Intérpretes de conferencia de España, ha organizado un curso presencial de un día que tendrá lugar el próximo 20 de mayo de 2017 en Madrid. El curso Interpretación y tecnología  impartido por el intérprete y profesor de la Universidad de Granada, Óscar Jiménez Serrano, va a tocar algunos de los temas que más me interesan: el papel de las nuevas tecnologías en nuestro sector, la interpretación a distancia o remota que ya no es una posibilidad, más bien se trata de una realidad en el mercado, las CAIT (herramientas informáticas para el intérprete), el BYOD (“trae tu propio dispositivo”) que en algunos países empieza a ser bastante frecuente, etc. Para saber un poco, he hablado con la intérprete Marcella Bracco, miembro de AICE y del comité de formación de la asociación, para que nos aporte algunas pinceladas más.

  • Estamos acostumbrados a escuchar charlas y ver cursos sobre las herramientas CAT y modos de aprovechar la tecnología en la traducción. Daba la sensación de que la interpretación vivía aislada de los nuevos avances, más allá de las mejoras en las cabinas y los equipos de sonido. Sin embargo, cada vez se habla más de la tecnología en el ámbito de la interpretación y este es uno de los primeros cursos que se ofrecen en España sobre el tema. ¿Qué ha motivado a AICE a dar este paso? ¿Qué se va a ver en el curso? ¿Tendrá un enfoque más práctico o combinará información y práctica?

 

Para contestar a esta pregunta tomaré prestadas las palabras de nuestra anterior Presidenta, Ana Villa, quien en su informe de fin de presidencia, hace poco más de año y medio, dijo: “El tema lo merece; que luego no nos pille la ola, ¡mejor surfearla!”.

La actual Junta de AICE, con su Presidenta Inés González Zarza a la cabeza, está profundamente convencida de la importancia de la formación continua, y en especial creemos que debemos estar muy bien informados sobre las últimas tendencias y novedades tecnológicas, que de alguna manera pueden afectar a nuestro trabajo. Si bien estas innovaciones pueden parecer algo muy lejano, sabemos que la tecnología avanza con pasos de gigante y no podemos quedarnos rezagados.

Este curso nace precisamente de esta inquietud y de la necesidad de estar preparados para lo que nos depare el futuro. Como asociación profesional, AICE quiere que sus miembros estemos formados e informados para poder seguir ofreciendo la calidad y profesionalidad que nos caracterizan. Este curso será eminentemente informativo, aunque también habrá la posibilidad de compartir y debatir los conocimientos adquiridos y otros temas de actualidad con los compañeros de profesión y de hacer algunas pruebas con el material que nos proporcione del profesor.

 

  • En Bruselas recientemente se han organizado talleres para aprovechar mejor las tabletas en cabina y en consecutiva, sin embargo, de acuerdo con algunos estudios realizados por estudiantes e intérpretes, no todos los intérpretes se animan a dar el paso. ¿Qué ventajas y desventajas tienen las nuevas herramientas a la hora de interpretar? 
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Mini portátil o tableta en cabina para tener a mano glosario, presentaciones, acceso a internet

Yo creo que las ventajas y desventajas son las mismas que en la vida cotidiana: si manejas bien la tecnología, esta te facilita la vida; sino la manejas bien, puede entorpecer tu trabajo (igual que en tu vida privada). Creo que ahí está el quid de la cuestión: muchos intérpretes no se atreven a lanzarse a la piscina por puro desconocimiento. Supongo que en su día pasaría lo mismo en el campo de la traducción. Sin embargo, en la actualidad, creo que la gran mayoría de los traductores (exceptuando, tal vez, a los literarios) utilizan herramientas de traducción asistida, con sus memorias de traducción, sus herramientas para la creación de glosarios, etc. Los intérpretes simplemente tienen que dar ese salto y por ello decidimos proponer un curso enfocado a la aplicación de estas nuevas tecnologías a nuestro trabajo. Por citar algunos ejemplos, se hablará, entre otros, de Skype Translator, Pilot Speech Translator, gestores de glosarios, asistentes de toma de notas, bolígrafos inteligentes, etc….

 

  • El curso no solo va a hablar de lo bueno de la tecnología, también mencionará los riesgos que conlleva. En el blog he hablado sobre el peligro de la “uberización” de los servicios, de la posibilidad de que el cliente pida una disponibilidad en cualquier momento y de inmediato, sin prestar atención a lo que una buena interpretación necesita. ¿cómo podemos prepararnos para las posibles demandas de los clientes en un mundo que no duerme ni cesa? ¿Es posible (o recomendable) agilizar el proceso de preparación de un trabajo y mejorar la calidad de la interpretación si aprovechamos la tecnología? Quizás, igual que los movimientos de rechazo a la cultura low-cost y fast-fashion, podemos aprovechar las redes para que los clientes de interpretación sean más conscientes del valor del trabajo bien hecho o ¿acaso avanzamos hacia una era de “fast-interpreting”?

 

Me gusta mucho tu manera de explicarlo, creo que has hecho un análisis muy correcto. Muchos intérpretes temen precisamente eso: si me apunto a un curso de tecnología aplicada a la interpretación, acabaré entrando en el peligroso y oscuro mundo del “fast-interpreting”. ¡Nada más lejos de nuestra intención! A mí me gusta decir que hay que conocer al enemigo para poder derribarlo . En el curso veremos hasta qué punto estamos hablando de un “enemigo” o, más bien, de un potencial “aliado”. Aprender e informarnos sobre las nuevas tecnologías nos servirá para responder mejor a las peticiones absurdas de algunos clientes, quienes, por desconocimiento o por atrevimiento, a veces nos proponen trabajar en condiciones inaceptables (y por tarifas irrisorias, no lo olvidemos). Ahí es donde el intérprete profesional (y bien formado e informado), tiene que saber asesorar y aconsejar al cliente sobre cuál es la mejor solución para una interpretación, dependiendo del tipo de evento.

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“Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos”

 

  • Por desgracia, no puedo asistir al curso por motivos de trabajo pero, ¿se va a repetir el curso? ¿Se va a grabar para aquellos que quieren ir pero no pueden? Creo que es un acierto y que no hay suficientes talleres y cursos especializados para intérpretes ya en activo, por lo que este tipo de iniciativas nos benefician. ¿Cuán importante consideras que es la formación continuada para los intérpretes? Muchos pueden pensar que con tener el título y el máster ya basta pero, ¿qué se puede aprender al acudir a este tipo de cursos de un día? ¿Por qué se opta por la formación presencial?

 

La grabación no está prevista en esta ocasión. Sin embargo, el curso se repetirá en la medida en que veamos que hay un interés por parte de nuestros miembros (más de un intérprete de AICE nos ha dicho que en esta ocasión no podrá asistir pero que estaría interesado en una segunda convocatoria del curso).

Y para contestar a tu última pregunta, como te decía antes, para AICE y su actual Junta la formación a lo largo de la vida esvital para los intérpretes. Tanto es así que este no es el primer curso que organizamos (hemos organizado, por ejemplo, un curso sobre cuidados de la voz y otro sobre gestión de la identidad digital) y pensamos seguir ofreciendo actividades formativas porque , efectivamente, escasean iniciativas de este tipo para intérpretes en activo. El hecho de que los cursos sean presenciales favorece además la posibilidad de compartir conocimientos y experiencias con compañeros de profesión.

 

  • Nos podrías adelantar de qué van a ir los próximos cursos. Dejo el espacio de comentarios abierto para que los lectores aporten sugerencias, ¿qué nos gustaría ver en un curso en un futuro no muy lejano? Personalmente me encantaría ver más talleres sobre nuevas tecnologías. 

 

La verdad es que AICE tiene varias ideas para futuros cursos, entre los que se incluyen cursos especializados en terminología médica, financiera y jurídica, cursos de actualización en las técnicas de interpretación, sobre todo la toma de notas para la consecutiva, o un curso sobre el uso y aprovechamiento profesional de las redes sociales, etc.

Sobre Marcella Bracco:
Intérprete de conferencias y traductora de italiano, español, inglés, francés y catalán. Trabaja como autónoma en España desde 2001, compaginando su profesión de intérprete y traductora con la enseñanza del italiano. Su trabajo de intérprete la lleva a todos los rincones de Europa, donde suele saborear las maravillas de ciudades como París, Praga o Bruselas desde las ventanillas de un taxi. Marcella es miembro de Asetrad y de AICE, aunque en su otra vida maña estuvo también militando en ASATI. Actualmente vive en Tarragona, donde disfruta como una enana del Mare Nostrum.